México y España: Encuentro de Revistas de Cultura

14-09-2004

Por Hernán Lara Zayala, escritor y Director Genral de Publicaciones de la UNAM-México

Que duda cabe de que nuestros más acendrados y placenteros hábitos pueden cambiar en el momento menos pensado en estos vertiginosos tiempos que nos ha tocado vivir. Hasta hace relativamente poco yo era frecuente y constante lector de revistas de cultura y pensamiento, suscrito por la menos a tres o cuatro publicaciones de diversa índole que me mantenían informado sobre las aspectos más importantes tanto de carácter nacional como internacional.

Ahora, lástima, gran parte de la información la recibo o la busco, a través de la radio, la televisión, los diarios, la internet o la computadora. ¿Significa esto que han perdida vigencia las revistas de cultura y las publicaciones de pensamiento? No. Acaso lo que ha ocurrido es que la mayor parte de las revistas culturales, al menos en nuestro país, se han quedado rezagadas en cuanto a formato y contenida para informarnos sobre lo que estaba ocurriendo en el país y en el mundo. Pero ahora lo local y lo global ocupan un mismo espacio y no nos queda más que estar al día y reflexionar sobre las repercusiones de los acontecimientos.

Al igual que con los libros sostengo y mantengo que las revistas culturales y de pensamiento sobrevivirán y mantendrán su importante función como depositarios de la memoria histórica del acontecer del mundo siempre y cuando sepan adaptarse a los tiempos en que vivimos, lo cual no significa en modo alguno que se banalicen a se conviertan en un equivalente del "fast food" o !as revistas "light".

Este fue uno de los tantos tópicos que se plantearon durante el Encuentro de Revistas Culturales México-España (ARCE), la semana pasada en la Biblioteca Nacional de la UNAM y a la que asistieron más de 30 directores y editores de revistas culturales de nuestro país y cerca de diez representantes de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE).

En México sobreviven todavía centenas de revistas de carácter cultural que tiran desde 40,000 hasta 500 ejemplares (o menos) y que trabajan, unas de manera independiente (suscripciones, publicidad, mecenazgos, venta directa) y otras financiadas par diversas instituciones de educación y cultura. En esta división se centró gran parte de la discusión del encuentra. Como parte del diálogo, !os representantes de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) expusieron ante sus colegas mexicanos la enorme conveniencia de contar con una asociación que les permita establecer un frente común ante el Estado para conformar los criterios de transparencia y equidad en la repartición de las recursos públicos, ya sea mediante inserciones y publicidad o mediante suscripciones a hemerotecas y bibliotecas del país, pues no hay que olvidar que las revistas de cultura reflejan nuestra conciencia cultural y espiritual.

El planteamiento básico consistiría en que hubiera una conjunción entre la aportación de los recursos públicos y los obtenidos mediante publicidad privada, patrocinios y mecenazgos, totalmente legítimos siempre y cuando resulten transparentes ante el público y la sociedad civil. Se trataría de convocar a la unidad en la diversidad y permitir así que editores e instituciones públicas y privadas establezcan los criterios de apoyo a las publicaciones periódicas. Sin duda esta permitiría ampliar la creatividad y la pluralidad de las proyectos y acercar a las públicos de manera más realista, para evitar la competencia desleal, los despilfarros, el favoritismo, el clientelismo y las decisiones discrecionales. Esto daría pie a fomentar la tolerancia y la creación de procesos de gobernabilidad que, sin duda, repercutirían en e! mejoramiento de contenidos y en el desarrollo de nuevas tecnologías y de una mayor y mejor distribución, así corno en la profesionalización de las revistas culturales fan vitales en cualquier país.