Las revistas culturales han provocado y sufrido el desarrollo político y cultural de este país
26-07-2004
El
Encuentro de Revistas Trasatlánticas celebrado los días 15 y 16 en el Palacio de la Magdalena de Santander revisó “un siglo de ideas en las revistas culturales”. Las dos intensas jornadas estuvieron enmarcadas dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y patrocinadas por la Fundación Vocento.
El presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE),
Manuel Ortuño, realizó un análisis histórico y cronológico del sector y destacó que las revistas culturales han “provocado y sufrido el desarrollo político y cultural de este país”. Así en las décadas de los años 50, 60 y 70 constituían el único espacio posible para el intercambio de ideas. Tras la transición aparecen las publicaciones más politizadas o ideologizadas, caso de Ozono, El Viejo Topo o La Bicicleta, y la conquista de la libertad de expresión, el debate y la reflexión, generó nuevos espacios en los medios de comunicación. De esa nueva situación surgieron “nuevos títulos más especializados en diferentes campos de la cultura”.
El historiador
Fernando García de Cortazar , director de El Noticiero de las Ideas y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Deusto, destacó la importancia que tiene definir el público al que quiere dirigirse cada publicación, así como el uso de un lenguaje de divulgación, la capacidad de síntesis y la manifestación de los criterios de base. A su juicio, “las revistas abren el debate con el tiempo y el espacio que requieren un análisis profundo del presente; algo imposible de ofrecer por la prensa diaria, por estar ligada a la inmediata actualidad y al mundo del títular”.
Los artífices del encuentro coincidieron en que en se ha agotado la posibilidad de debate en los medios de comunicación, ya que el análisis y la reflexión requieren otro tiempo. También admitieron con preocupación que el eco de las revistas culturales en esos mismos medios es “escaso”. Y teniendo en cuenta que lo que “lo que no sale en los medios no existe”, la situación propicia cierta inquietud.
Fernando Rodríguez Lafuente, director del suplemento cultural del ABC y codirector del encuentro junto a Manuel Ortuño, abundó en esa idea y añadió que “aunque la reflexión inmediata ya está cubierta por las tertulias de radio y los artículos de fondo de los periódicos, solo las revistas ofrecen el tiempo y el espacio necesario para profundizar”.
Respecto a la presencia de revistas culturales en Internet, Manuel Ortuño se refirió a un “sistema precario” de revistas digitales que utilizan los nuevos soportes para promocionar la publicación de papel pero no para crear proyectos nuevos como sucede, por ejemplo, en Estados Unidos o Alemania”. El responsable de ARCE aseguró que este medio ofrece en cualquier caso “un reto excelente para plantear nuevas y más baratas formas de difusión”.
En el encuentro también participaron
Juan Malpartida, subdirector de Cuadernos Hispanoamericanos;
José Ramón Ripoll, director de la Revistatlántica de Poesía; Ricardo Cayuela, director de Letras Libres;
Fernando Valls, director de Quimera;
Álvaro Delgado-Gal, director de la Revista de Libros;
José Luis García Martín, director de Clarín y
Carlos Álvarez Ude, editor de Ínsula.
En la segunda jornada del encuentro tuvo especial presencia el audiovisual por medio de dos hombres de cultura ligados al medio:
Félix Romeo, escritor y director del programa cultural de TVE La Mandrágora y
Javier Rioyo, escritor y director de cine, que la próxima temporada va a dirigir también un espacio sobre libros en televisión española.