Autor: Joaquín Rodríguez
Casi nadie pone ya en duda que muchos subsectores de la industria editorial dependen, para su supervivencia, de la inteligencia con que desarrollen una estrategia de digitalización, estrategia que comprende el propio proceso de digitalización de los contenidos pero, también, de explotación, del régimen jurídico de los contenidos que ofrezca, de la protección informática que adopte, de la formación que proporcione a sus plantillas de editores. En fin: el caso de las revistas culturales en España -y en el resto del mundo, sin duda-, es uno de los más claros y manifiestos. No abundaré en las razones de esa mutación necesaria, porque lo he hecho ya en varias ocasiones previas, pero ahora es momento de prestar atención a una iniciativa que, si no fuera porque la conozco, diría que es alemana o propia, al menos, de una asociación gremial que tiene la clara conciencia de que debe servir como plataforma para la evolución y el desarrollo de sus socios agremiados, de propiciadora de nuevas vías y modelos de negocio más adecuados a los tiempos digitales que corren.
Leo en el incansable y siempre alerta Ojo fisgón lo que ya se nos había anticipado en otros mentideros: ARCE, la Asociación de Revistas Culturales de España ha lanzado el primer kiosko digital conjunto para todas sus revistas asociadas, la primera plataforma conjunta digital, de hecho, de cualquier colectivo editorial español, algo tan sólo comprable, como aludía al inicio, a lo que los libreros alemanes -ejemplo de cooperación en tiempos de agitación- han hecho con Libreka, una plataforma donde los editores alemanes distribuyen asociativamente sus contenidos, prescindiendo de incómodas e innecesarias intermediaciones.
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