La revista “El Ciervo” publica una entrevista exclusiva con Loris Capovilla

03-07-2006

La revista de pensamiento y cultura El Ciervo publica una entrevista exclusiva con Loris Capovilla, arzobispo emérito de Loreto y secretario durante 10 años de Angelo Roncalli, quien luego sería Juan XXIII. Capovilla habla del papa que conoció de cerca, del que cuenta suculentas anécdotas, y de la Iglesia y otros acontecimientos del siglo XX.

En referencia a la división de la Iglesia entre conservadores y progresistas, el obispo emérito afirma: “A veces se distingue en el episcopado entre conservadores y progresistas. Y yo me digo: ¿qué significa conservador? Querer conservar algo. Si soy cristiano quiero conservar la divina revelación, los sacramentos. Si dejo todo esto, me quedo sin nada. Así, el progresista es un conservador que no quiere para él los dones que ha recibido de Dios y los quiere compartir con todos”.

Loris Capovilla destaca como principales aportaciones del Vaticano II: “El Concilio intentó –al menos lo intentó- llevarnos de nuevo a la que ha sido la aspiración de los santos y de los reformadores de todos los siglos: A ser una comunidad familiar, no de extraños. Llevó también el libro de Dios, la Biblia, a todas las casas. Aún no habíamos acogido la modernidad que ofrecía la radio, la televisión y la prensa”.

A la pregunta sobre un futuro Concilio Vaticano III, Capovilla responde “esperemos que no se convoque. Hay que encontrar otra forma de reunión, porque no se puede reunir a tres mil obispos. Es imposible dar la palabra a tres mil personas. Un nuevo concilio debe ser hecho mediante una representación”.

Sobre la canonización de Juan XXIII, Capovilla afirma que “nunca he puesto los pies en la Congregación de los Santos para hacer avanzar la canonización. Nunca he pedido al postulador que se apresure. Y aún así esta causa va adelante”. Sin embargo, añade que “se habla más de él que de todos los otros papas. ¿Por qué? No es por la Pacem in Terris, por el Concilio, por sus misiones diplomáticas, sino simplemente porque han vista en él al papá. Yo me permito decir, con todo el respeto por todos los otros Papas, que en el siglo XX los papás han sido dos. Uno el papa Juan y el otro Benedicto XV”.

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