Naciones Unidas, en pleno proceso de reforma, debe ocupar un lugar clave en este nuevo escenario de abandono progresivo de la unilateralidad por parte de los Estados Unidos y de un cambio en los instrumentos diplomáticos y de seguridad, dentro de un gran esfuerzo coordinado. La persistencia en la defensa de la legalidad internacional tan maltratada en estos últimos años por parte de la Administración Bush con la complicidad de algunos Gobiernos occidentales, especialmente después de Iraq, las torturas en Abu Ghraib y en Guantánamo, los vuelos irregulares de la CIA, los retos climáticos, la gravísima crisis alimentaria y tantos otros temas urgentes para la población mundial requieren un nuevo pacto internacional. Naciones Unidas debe ser la administradora principal de ese pacto.
En conclusión, con nuevos métodos y una mayor voluntad de los actores -empezando por los Estados Unidos- el New Deal deseado para el sistema internacional no puede tener otra referencia que no sea la lucha contra el hambre, la guerra, la impunidad, la desigualdad y la injusticia social.
El New Deal que resulta necesario para el sistema internacional tiene que tener como principales referencias la lucha contra el hambre, contra la guerra, la impunidad, la desigualdad y la injusticia social.