Constituye una necesidad imperiosa en términos democráticos que estas estrategias de agitación y desestabilización no obtengan más rendimiento que el fracaso. Hemos de evitar caer en la tentación de responder a la tensión con más tensión, a la deslegitimación de las instituciones que gobernamos con la desestabilización de las instituciones que gobiernan. Los demócratas actuamos con el voto. Defendemos la democracia con el voto.
La mejor respuesta que podemos ofrecer a esta derecha radicalizada y desleal es una gran movilización electoral y una gran victoria socialista el 27-M.
El 27-M nos jugamos mucho. Defendamos nuestros derechos de ciudadanía. Defendamos un modelo social de cohesión, de integración y de justicia. Defendamos la democracia con el voto.