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Temas para el Debate 137 Temas para el Debate

Análisis político / de OPA en OPA y...? ...y la esperanza del fin de ETA.

por Roberto Dorado
Temas para el Debate nº 137, Abril 2006

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La actualidad se ha visto marcada por el asunto de las OPA,s en el sector energético y por las continuas obstrucciones políticas que practica el Partido Popular para desgastar al Gobierno de Rodríguez Zapatero. El asunto de las OPA,s ha dejado al descubierto un aspecto sin resolver en la economía europea, donde se ha realizado una integración monetaria, pero no se han buscado fórmulas para realizar una integración pactada de los distintos sectores industriales que asegure la buena gestión y el buen comportamiento con los ciudadanos, teniendo en cuenta el interés general de los Estados y de la Unión Europea. El anuncio de "alto el fuego permanente" de ETA es una oportunidad que no se puede despreciar.
De la OPA de Gas Natural a Endesa, todavía vigente y susceptible de revisión, hemos pasado a la OPA de E.ON alentada por la "opada". La primera hizo clamar al PP argumentando que el tema energético iba a quedar en manos catalanas, en clara contradicción con su proclamado liberalismo. La segunda la han acogido con satisfacción, aunque en esta ocasión estaría en manos alemanas (¡viva el patrotismo!). Esta operación al Gobierno le ha preocupado claramente y ha reaccionado modificando la legislación para poner trabas a la absorción de la empresa española por parte de la alemana, que todavía cualitativamente sigue siendo estatal (del Land de Baviera).
Entre Francia e Italia ha surgido también otro contencioso en el sector energético, pues Enel (italiana) pretendía "opar" a la francesa Suez y para evitarlo el Estado francés ha fusionado a Suez con Gas de France, que todavía es una empresa estatal.
Estos problemas provienen de que, mientras se ha impulsado la unión monetaria a través de un acuerdo para fundar el Banco Central Europeo, donde hay consejeros de todos los países, los sectores industriales se dejaron "en teoría" abiertos a la competencia y a las fuerzas del mercado, lo cual, cuando se trata de sectores muy sensibles o estratégicos, levanta todos los recelos. La integración no puede limitarse a lo monetario, porque dejar a las únicas fuerzas del mercado la integración industrial es apostar porque el pez grande se coma al pez chico, lo cual significaría que, en las macroempresas integradas resultantes, los países medianos quedarían sin influencia alguna y sin que le sustituya una influencia de carácter superior, la europea. En este proceso los gobiernos de los países pequeños o medianos se quedarían sin autoridad de orientación de estos sectores.
Es cierto que en este acelerado mundo globalizado para pintar algo hay que tener grandes empresas, pero es igualmente cierto que estas poderosísimas compañías tienen que tener algún control político que asegure que, además de ser bien gestionadas para sus accionistas, tengan un buen comportamiento con los consumidores y que coadyuven al interés general de sus Estados y de la Unión Europea , que es en lo que han venido a coincidir Villepin y Zapaterio en su última reunión.
La única integración industrial bien pensada, bien realizada y con magníficos resultados ha sido la que se produjo en el sector aero-espacial en el que en la gran empresa actual, Airbus, participan las antiguas empresas nacionales originales, proporcionalmente a su aportación y en donde siguen teniendo voz y voto en el consejo de administración.
La energía está considerada como un sector esencial en todos los países y más con el fin de las reservas de petróleo que se avecina para un futuro nada lejano. Por eso, hemos sido espectadores de la guerra de Iraq, y ahora surgen problemas con Venezuela o Bolivia y la crisis con Irán, a propósito de su plan de energía nuclear (al margen de que también ampare el proyecto de fabricación de ingenios atómicos). En este mismo contexto hay que situar el reciente acuerdo entre EEUU e India para el desarrollo de la energía nuclear (aunque este último país no haya firmado el tratado de no proliferación de armas atómicas).
Para resolver estas contradicciones en Europa es necesario que la Unión Europea admita que hay sectores estratégicos para los Estados y para la propia Unión y que los concrete. Dado este paso se debe abrir una gran negociación para crear, en estos ámbitos, grupos europeos con participación proporcional de las diversas empresas de los estados miembros y fijar las reglas de supervisión y control de estos conglomerados estratégicos por parte de la Unión Europea. Mientras no se haga algo parecido a esto, surgirán conflictos complicados que, además, exacerbarán el rancio nacionalismo, que tantas desgracias trajo a Europa en el siglo pasado.
En el ámbito de la política nacional hay tres temas reseñables: la Convención del PP,el fin de la Ponencia sobre el Estatuto Catalán y, sobre todo, el anuncio de "alto el fuego permanente" de ETA.
La Convención fue como la Pasarela Cibeles , puro desfile de los prohombres del PP, encabezados por un Aznar igualmente esquinado y rencoroso que en meses anteriores, donde se volvió a recurrir al discurso descalificatorio contra el PSOE. Lo preocupante es que en un partido que se autodenomina de centro-derecha no se haya oído ni una sola voz crítica que pusiera en solfa esta alocada cabalgada hacia la ultraderecha autista, que está lindando con una posición antisistema peligrosísima. En este sentido, el cuestionamiento de Rajoy de la investigación judicial y policial del 11-M, como si fuera un contubernio, es un dislate absoluto, por no tacharlo de algo más grave.
Pero al margen de estas tropelías, lo más grave es que esta obsesión malsana del PP por zancadillear y placar al Gobierno en cuanto se mueve, le lleva a ir objetivamente de la mano con sus detestados antagonistas nacionalistas. En la ponencia del Estatuto Catalán, con tal de no votar las enmiendas del PSOE (que corregían los maximalismos nacionalistas), el PP se ha encontrado votando en contra, junto a ERC.
Las fuerzas económico-sociales conservadoras y sensatas deben estar altamente inquietas por esta deriva sin mesura alguna, que azuza a los adláteres (como el Presidente del Consejo General del Poder Judicial) a romper las reglas de juego y a crispar artificialmente la situación general.
De hecho, con el anuncio de "alto el fuego permanente de ETA", parece que Rajoy va rebobinando y rebajando su agresividad. Esperemos que sea consecuente con la responsabilidad que le compete en esta hora y que facilite la complicada misión del Gobierno para cerrar la funesta trayectoria de ETA y para que, de una vez por todas, desaparezca todo tipo de violencia en el País Vasco. Esperemos también que esta obligada actitud de colaboración en este tema se traslade a todo el PP y cesen los maniqueísmos y las simplificaciones.
A este primer paso de ETA le tienen que suceder otros que hagan irreversible el fin de la violencia para poder hablar de normalización. En cualquier caso hay que resaltar que la convicción del Presidente de que era posible que se iniciase ésta vía - y que le ha costado tantas injustificadas y agrias críticas- se ha confirmado. Ahora hace falta mucha sangre fría y entereza, y que todos los partidos políticos democráticos sean solidarios con el Gobierno, incluso cuando haya tropiezos o retrocesos, que los habrá. Hay que intentar acabar definitivamente con la lacra del terrorismo, y ésta es una oportunidad que no se puede despreciar.
SUMARIOS:
-Es necesario crear grupos europeos con participación proporcional de empresas y Estados miembros de la Unión , para poder fijar unas reglas comunes y poder controlar desde la acción política los sectores estratégicos.
-Al primer paso de ETA, anunciando el alto el fuego permanente, deben suceder otros que hagan irreversible el fin de la violencia y que permitan hablar de una plena normalización política.
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