Estas actividades deben ir acompañadas con el mantenimiento de los actuales apoyos fiscales al sector y aspiración a mejorar o rebajar otros impuestos o gravámenes, por ejemplo el del IVA. A su vez se reforzará la Ley del Precio Fijo sin excepciones. Creemos que el precio fijo garantiza la abundante oferte y pluralidad, tanto de contenidos editados como soportados en los puntos de venta más importantes: las librerías. Éstas pertenecen a un sector comercial que más duramente sufre los embates de la ley de oro del neoberalismo cuando se ofrece su cara menos amable, me refiero a la Ley de la Oferta y la Demanda.
Si el objetivo que se enmarcaba como básico en los inicios de este sucinto artículo era la democracia y la ciudadanía, éstas se explicitan tras la libertad y la pluralidad. El monopolio las dinamitan. Sólo una oferta editorial, por ende comercial (a través de librerías), amplias, plurales y diversas garantizan la pluralidad ideológica que aún camina de modo abundante y manifiesto en soporte papel. La "muerte" de las librerías acarreará la de pequeñas y medianas editoriales; es decir, se deja de garantizar la pluralidad ideológica o, más bien, se hace una apuesta por un delirante pensamiento único.
Reunir rigurosa documentación estadística, saber dónde estamos, para que sirva de atalaya y de información no sólo para los responsables políticos en la toma de decisiones, sino también al público en general, es otro objetivo. Adquirir fondos en viejos y nuevos soportes, dotar a las bibliotecas de las nuevas tecnologías, etc. también lo es.
Pero sin duda el fundamental es que los españoles logren el gusto por la lectura y sus modos, como hábitat formativo, dialogal y lúdico, para ello no se cejará en fomentarlo. Los contactos establecidos con medios relevantes de comunicación, el apoyo de los gremios y, sobre todo, el apoyo e intercambio de experiencia y recursos interministeriales son tareas obligadas. En estas tareas los Ministerios de Asuntos Sociales, de Interior (en concreto Instituciones Penitenciarias), Educación y Cultura jugarán un cierto liderazgo que ya viene siendo apoyado por los directivos responsables en la materia y pertenecientes a Presidencia del Gobierno.
Con puntos de anclaje fuertes y con puntos débiles, "la cultura del libro" en España, en su conjunto, es una cultura viva y con fortaleza, plural y de calidad, cuya riqueza y acervo, logrados durante años por grandes profesionales, se ha de reforzar y, cómo no, también rentabilizar, pues no debemos olvidar el potencial económico que encierra la expansión geo-demográfica de nuestra lengua cervantina, el castellano.
Y esta veta cultural y económica, estética y ética, exige diálogo, participación y consenso de todos los sectores implicados. Nuevamente aquí se manifiestan otras teologías que unidas a la anteriormente citadas deben ser acogidas en la tarea normativa que implicará la elaboración de una nueva ley. Una Ley de Fomento del Libro y de la Lectura que cubra los huecos de la existente, en su mayor parte derogada por ser preconstitucional. Una ley que redefina el libro según los nuevos soportes y apoyes las aportaciones de las nuevas tecnologías. Y la ilusionante tarea que encierra el libro requiere la participación no sólo de las diversas administraciones, de los sectores profesionales implicados, sino de toda la sociedad en general. De este modo, estimo que se puede hilar un tejido librario robusto en el que creadores, editores-distribuidores y lectores, (¡otras trilogía!), se aferren a la lectura como fuente de comunicación y conocimiento, fortaleza de estructuras mentales resolutivas e impulsora de "hambre" democrática. Una sociedad lectora es más proclive a ser más democrática. "Más libros, más libres", es otro reconocido refrán. Aquí nos referimos a una lectura poética y crítica de lo contrario daremos validez a la frase de Steiner: "Nunca tanta información ha generado menos conocimiento". Sin enloquecer leyendo como Don Alonso de Quijano, al menos que en el presente milenio cabalguemos leyendo e interpretando la realidad circundante.