Especialmente importante resulta en este sentido -en coyunturas de crisis y de incertidumbre- la seguridad que se transmita a una opinión pública que en estos momentos está hambrienta de certezas, de seguridad y de confianza positiva de futuro. Ese es el fondo del célebre "sí podemos" de Obama. Y ese es en buena medida el efecto erosionador negativo de la imagen de las "ocurrencias" que se está propalando, y que cada vez será más difícil rectificar. Por ello habría que evitar las oscilaciones, las propuestas de tanteo (o poco meditadas), las marchas atrás y adelante (como en política fiscal), la sensación de que se puede cambiar de un momento a otro según las últimas presiones, recomendaciones o argumentos. En definitiva, hay que planificar más, meditar y evaluar más las propuestas, equilibrar y ajustar bien las políticas concretas y, sobre todo, desarrollar planes de comunicación bien coordinados que transmitan a la opinión pública la sensación de que se mantiene un rumbo bien trazado y estudiado y que se tiene capacidad para generar confianza mediante medidas claras y concretas, "firmes sin dureza", que pueden reforzar y asentar la confianza en el futuro.
Si se sabe hacer esto y se mantienen criterios keynesianos en la política económica, es bastante probable que el actual equilibrio negativo de desgastes cruzados se acabe invirtiendo de nuevo a favor del PSOE.