Por ello, en los artículos de este número de Temas se intentan analizar los retos a los que la izquierda se debe enfrentar para consolidar una respuesta frente a las dificultades y problemas que afectan a la generación actual de jóvenes. Para ello, es necesario impulsar entre los jóvenes un gran debate ampliamente participativo, cuyo objetivo sea suscitar un mayor interés por lo colectivo.
Un debate que debe abordarse desde las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, en la dirección de una mejora cualitativa de la democracia interna en los partidos, un retorno del debate ideológico como elemento enriquecedor, la apertura de nuevos cauces de implicación social, los avances en participación, la dignificación de la política y la lucha contra los comportamientos irregulares y éticamente criticables.
Estamos en un momento clave para la izquierda, y ante una generación de jóvenes que busca motivos para involucrarse más activamente, aunque de manera exigente y crítica, que demanda a los partidos y a los líderes políticos coherencia, valentía y mayor capacidad de innovación. Una generación de jóvenes que puede brindar nuevas oportunidades de dinamización política, o que, por el contrario, puede abrir la vía a una frustración tanto para los jóvenes como para la izquierda.