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Revista de Occidente 311 Revista de Occidente

El español entre 6.900 lenguas vivas

por César Antonio Molina
Revista de Occidente nº 311, Abril 2007

Número de páginas: 6
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El valor de las lenguas
En el mundo existen 6.912 lenguas vivas conocidas que son habladas en cerca de doscientos países. De esta relación se deduce una conclusión bastante obvia: en la inmensa mayoría de los países reconocidos políticamente se produce una situación de multilingüismo. En realidad, uno de los mayores errores que pueden cometerse en la actualidad consiste en creer que el monolingüismo es un estado natural. De hecho, nunca ha sido así a lo largo de la historia ni tampoco lo es en estos momentos.
Sebastián de Covarrubias, autor del primer diccionario de lengua española, pronosticaba ya a principios del siglo XVI en su Tesoro de la lengua castellana o española , con una sorprendente visión de futuro, las bases que rigen hoy en día, en pleno siglo XXI , la comunicación intercultural y el diálogo entre diferentes sociedades: «En tanto que unas naciones con otras no vinieron a comunicar su lenguage, no pudieron estar en paz ni en amistad». A su vez, los antiguos humanistas, desde Erasmo de Rotterdam hasta Comenius, ya insistían en que aprender latín era la mejor forma de ordenar las ideas, aguzar la inteligencia, abrir los sentidos al mundo y saber que la realidad es siempre múltiple y diversa. Hoy pueden añadirse a todas éstas otras ventajas, muchas de ellas de orden práctico. Uno de los rasgos que definen el actual mundo «globalizado» es la movilidad incesante entre personas que atraviesan fronteras políticas, económicas, culturales y lingüísticas. Todos los días millones de personas se desplazan de un país a otro, hablan por teléfono o envían mensajes por correo electrónico y acceden a medios de comunicación y páginas de Internet originarios de los lugares más remotos. La única condición para disfrutar del acceso a todo este tipo de información y comunicación global es ser capaz de entenderse en una o varias lenguas.
En el mundo globalizado actual parece que ya no es suficiente con ser capaz de leer y comprender textos en otro idioma; el carácter esencialmente inmediato del contacto interpersonal actual exige un uso constante y parejo de las cuatro destrezas comunicativas. Necesitamos entender lo que nos dicen y lo que leemos; necesitamos también saber expresarnos oralmente y por escrito. Por ello, la enseñanza de idiomas se ha convertido en piedra angular de gran parte de los sistemas educativos de un gran número de países, porque su éxito o fracaso anticipa en gran medida el futuro de una sociedad y el de sus ciudadanos.
Al aprender una lengua extranjera, ésta se trasforma en transmisora excepcional de conocimientos, habilidades y competencias interculturales que serán necesarios para entenderse y comunicarse con los hablantes de esa lengua, con los habitantes del país o países que la tienen como lengua materna.
El Marco común europeo de referencia para las lenguas -el principal documento teórico que marca las orientaciones metodológicas para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de las lenguas extranjeras, elaborado por el Consejo de Europa en 2001 y adaptado al español por el Instituto Cervantes en 2002- define la «consciencia intercultural» que adquiere cualquier persona al estudiar una lengua extranjera como el conocimiento, la percepción y la comprensión de la relación entre dos mundos: el «mundo de origen» y el «mundo de la comunidad objeto de estudio». Este conocimiento incluye también la diversidad regional y social en ambos mundos. En otras palabras, el estudiante de una lengua extranjera ve ante sí cómo la concepción del mundo que tenía hasta ese momento se amplía, se enriquece, se engrandece, al aprender una nueva lengua, al aprender un nuevo modo de enfrentarse al mundo a través de esa nueva lengua. Este enriquecimiento personal no tiene parangón. El conocimiento de otras lenguas es un acercamiento a otras culturas desde dentro, desde su esencia. La lengua extranjera aprendida se convierte, de esta manera, en una ventana abierta a una cultura nueva, en una llave que nos abre las puertas del diálogo con otras culturas, con otras gentes, en definitiva.
Las instituciones que se dedican a la enseñanza de lenguas extranjeras en el exterior -entre ellas, por parte española, el Instituto Cervantes- actúan como promotores del diálogo intercultural entre las sociedades modernas en el contexto internacional: los alumnos adquieren, a través del aprendizaje del español, del inglés, del francés, del alemán o de cuantas otras lenguas extranjeras pongamos a su disposición, no sólo el conocimiento lingüístico propiamente dicho, sino también el sociolingüístico, el paralingüístico, el sociocultural y también el conocimiento de otro mundo, de otra cultura, de otro acervo cultural, de otros bienes históricos, artísticos, literarios, científicos...
En el caso que nos ocupa, el alcance internacional de la impronta cultural española e hispanoamericana se halla estrechamente vinculado a la expansión de la lengua española en el mundo. Ambas evidencian también la riqueza de matices desde los que dilucidar las particulares relaciones que establecen la lengua y la cultura. Una riqueza que se traduce en prueba patente del decisivo papel protagonista de la comunidad hispanohablante en el escenario global de «la Cultura con mayúsculas», es decir, de la creación literaria, artística o científica.
El territorio del español
El español es hoy en día la cuarta lengua más hablada del mundo por detrás del chino, el inglés y el hindi, en ese orden, dado que un 5,7 por 100 de la población mundial es hispanoparlante; le siguen a cierta distancia el ruso y el árabe (según datos del Summer Institute of Linguistics SIL, LINGUASPHERE y QUID). Las proyecciones futuras efectuadas al respecto recientemente sitúan a los hablantes de español en un 7,5 por 100 de los hablantes de todo el mundo, de aquí a unos veinte años, esto es: unos 535 millones en el año 2030. Se calcula que para ese momento, únicamente el chino estará por encima del español en cuanto a número de hablantes. Según el sociolingüista cubano y secretario general de las Academias de la Lengua Humberto López Morales para llegar a pronosticar esta privilegiada situación hay que tener en cuenta, en primer lugar, las circunstancias de expansión demográfica de los hispanohablantes en Estados Unidos, que para el año 2050 se prevé que sea el primer país hispanohablante del mundo; y en segundo lugar, el crecimiento exponencial del número de hablantes de español como segunda lengua en Brasil, que se cifrará en unos treinta millones en un periodo de diez años.
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