Hubo, claro está, serios problemas para consolidar instituciones democráticas bajo el constitucionalismo liberal después de la independencia. El ensayo de J. Samuel Valenzuela es un buen punto de partida para revisar la discusión sobre los orígenes del caudillismo, así como para apreciar, a través de la excepcional experiencia chilena, los importantes desarrollos institucionales del siglo XIX . En muy diferentes circunstancias, el problema de la sucesión del poder antes y después de la revolución mexicana estuvo atado al tema del caudillaje. José Antonio Aguilar ofrece un amplio panorama histórico de la evolución institucional que hoy les estaría permitiendo resistir a los mexicanos «el embrujo del caudillo». Tampoco el populismo ha sido una manifestación única de Latinoamérica. Ni hoy puede decirse que se trate de un fenómeno generalizado. Sin embargo, es innegable que persisten movimientos políticos que comparten muchas de sus características. «Venezuela sí que vive una ola populista», observó recientemente el expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti, quien identificó en el presidente Chávez «todos los moldes del populismo histórico ». El ensayo de Carlos Malamud, al examinar el legado peronista, nos permite entender mejor sus manifestaciones contemporáneas, mientras Ibsen Martínez advierte sobre cómo las riquezas del Estado petrolero han «sembrado» el populismo en Venezuela. Los cuatro ensayos que siguen examinan diversos aspectos de conceptos a veces confusos, y de expresiones políticas no suficientemente comprendidas. En conjunto, son de especial relevancia para entender algunas de las barreras que ha tenido, y sigue teniendo, la consolidación de la democracia liberal en la América Latina.