Es probable que durante aquella conversación del 16 de diciembre se abriera una brecha entre Ortega y su traductor neerlandés: Brouwer se identificaba cada vez más con la República y, al parecer, reprochaba a Ortega su falta de implicación en los acontecimientos españoles. A pesar de que el pensador español viviera y trabajara en los Países Bajos en 1937, no se produjeron más encuentros. En mayo de 1937, Brouwer escribió: «Sería un acto de desconsideración mencionar nombres, pero hay quienes, después de sentar las bases de la República, [...] se retiran o retroceden a mitad de camino
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Pese a la reputación de «izquierdista» o, en todo caso, de «prorrepublicano» de la que gozaba en los Países Bajos, Brouwer se mantuvo apartado de los partidos políticos de izquierdas, y en concreto de los comunistas. En realidad le interesaban sobre todo los valores espirituales de España y, en su opinión, era la República española la que mejor protegía esos valores. Si bien es cierto que Brouwer no abjuró en ningún momento de sus creencias católicas, también lo es que se alejó de la corriente oficial de la Iglesia, alineándose con el movimiento católico juvenil de los Países Bajos y los católicos españoles que simpatizaban con la República española, como era el caso del grupo surgido en torno a la revista Cruz y Raya de José Bergamín. En prácticamente todos los libros de Brouwer, España desempeña el papel principal. En 1939 vio la luz Spaanse Aspecten en Perspectieven (Aspectos y perspectivas de España), una obra en la que Brouwer analiza la historia de España -a la luz de la Guerra Civil española-, poniéndola como ejemplo para el resto de Europa. En ese mismo año apareció también la extraña novela De schatten van Medina Sidonia (Los tesoros de Medina Sidonia), cuyo protagonista, un narrador en primera persona con fuertes rasgos autobiográficos, viaja al frente de la Guerra Civil para apoyar a la República en la batalla de Madrid.
En mayo de 1940, Alemania ocupa los Países Bajos. Poco antes de la invasión alemana, Brouwer publicó una biografía sobre Juana la Loca, la reina que, al ser declarada incapaz, fue confinada en Tordesillas por expresa orden de su padre Fernando de Aragón y de su hijo Carlos V. En ese libro, el escritor llamaba la atención sobre la suerte del individuo convertido en víctima de los fríos cálculos de quienes ansían el poder político.
En el otoño de 1940 apareció la novela histórica Philips Willem (Felipe Guillermo), sobre el hijo del rebelde Guillermo de Orange secuestrado por encargo del rey Felipe II. En esta obra, las referencias a los «abusos dictatoriales» cometidos contra individuos se vuelven aún más insistentes: la opresión de los Países Bajos del siglo XVI por Felipe II se compara con la ocupación de los Países Bajos por Hitler en 1940.
Entretanto Brouwer pasó de las palabras a los hechos, oponiéndose activamente a la tiranía de los alemanes. Participó en la organización de la resistencia de artistas y estudiantes. El asalto al Registro Civil de Amsterdam fue su último acto de protesta. Si bien se quemó una parte de los archivos -lo que impidió el control de los falsos documentos de identidad de judíos y demás refugiados -, la gran mayoría de los asaltantes cayeron víctimas de la traición. Fueron detenidos y fusilados el 1 de julio de 1943, tras un breve juicio farsa.
No hay ningún otro hispanista cuya visión de España guarde un vínculo tan estrecho con su trayectoria personal como en el caso de Brouwer. En este sentido cabe subrayar dos elementos fundamentales: el origen protestante del autor neerlandés, del que en realidad jamás se desprendió del todo, y su identificación con los presos y los oprimidos.
Como protestante ortodoxo, Brouwer fue en busca de los fundamentos de la fe y de la conciencia, una búsqueda que le sumergiría en una profunda crisis y en la criminalidad. A base de mucho esfuerzo y tesón consiguió sublimar las alucinaciones padecidas en la cárcel, refugiándose en lo que más tarde denominaría «viaje vertical» o «viaje espiritual». Durante esos viajes espirituales, que llevaron a Brouwer a España a través de la literatura, descubrió su afinidad con «compañeros de prisión» como San Juan de la Cruz. A juzgar por la tradición hagiográfica, el místico español había causado un gran revuelo como prisionero de la Inquisición al provocar en su celda una luz milagrosa que los vigilantes no lograron extinguir. Brouwer volvería a narrar en repetidas ocasiones (tanto oralmente como por escrito) esta historia de la aparición de un haz de luz sobrenatural en una celda de prisión, unas veces haciendo alusión a San Juan y otras veces atribuyéndose a sí mismo el papel de protagonista. Ello da una idea de hasta qué punto Brouwer se identificaba con sus «compañeros reclusos». En muchos de sus libros, el escritor desarrolla una gran empatía con los «cautivos» protagonistas, como ya se ha dicho con respecto a Juana la Loca y Felipe Guillermo. Más adelante veremos cómo sucede lo mismo con Montigny y Don Carlos.
Brouwer vivió la fe católica con ardor. En este sentido hay que destacar que su «conversión» se remonta a su descubrimiento de los místicos españoles. De la obra de estos místicos se ha dicho que podría interpretarse como una suerte de «reforma pacífica» del catolicismo de la España del siglo XVI , que contribuyó a que la Reforma, tal y como se desarrolló en el resto de Europa, no afectase a España. Resumiendo, se puede afirmar que la esencia del protestantismo europeo consiste en que el creyente individual cultiva una relación personal con Dios. Ése es también el caso de la mística, ya que permite al creyente sortear los sacramentos y la jerarquía eclesiástica de tal modo que el alma pueda arder directamente de amor hacia Dios
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Hemos de ser muy conscientes de que el hombre que en 1928 tomó por primera vez el tren para España era un hispanista con una preparación muy peculiar. Después de haberse dedicado durante años a leer en español, el ex presidiario protestante, iniciado en el conocimiento por los místicos españoles, entró en contacto directo con la lengua, el pueblo y el país. No es, por tanto, de extrañar que las ideas y reflexiones de este «preso protestante» dieran lugar a una visión excepcional de España. Johan Brouwer era un hispanista con pasado.
Tres visiones de la historia de España
Brouwer articula su visión de la historia de España en torno a tres ejes: la Leyenda Blanca, la Leyenda Negra y lo que podríamos denominar la perspectiva de la evolución europea. No cabe duda de que estos enfoques son de sobra conocidos, pero lo curioso es que los escritos de Brouwer reflejan una sucesión e incluso una fusión, al menos en parte, de los tres planteamientos. Empecemos, por tanto, con una breve descripción de cada una de estas visiones de la historia de España.