Dentro de ese sistema se dan también personajes, como por ejemplo el dandy tipo Brummel o Chaadev, que, en una aparente posición neutra, ni siguen la moda ni la condenan: son ellos los que la hacen -como se lee en Pelham de Bulwer-Lytton, «el hombre debe hacer al sastre y no el sastre al hombre». Otro personaje fundamental en la moda que suele estar ausente en la inmensa mayoría de los estudios sobre ella, es el observador . «No hay moda sin observador», dice Lotman, que se refiere en este punto a la ostentosa simplicidad del uniforme de Napoleón, quien sin embargo prestaba gran atención a la teatralidad y espectacularidad de los uniformes de sus mariscales y generales -su asesor era el célebre actor Talma. La sencillez del uniforme del emperador destaca frente al manierismo de los de sus oficiales y cortesanos. Es Napoleón quien contempla, y su corte y el mundo entero no son sino un espectáculo montado para él.
No se puede escapar a los dictámenes de Madama Moda, ni espacio que se libre de su intervención (vestido, comida, salud, enfermedad, cuerpo, cultura, ciencia...) ¿Cabe hablar de antimoda? En Fashion, Culture and Identity Fred Davis comienza afirmando que la antimoda es hija de la moda, así como la moda misma es causa de su propia destrucción. Algunas historias de la moda citarían como ejemplo a los Incroyables y las Merveilleuses de la Francia post-revolucionaria, cierto dandismo post Brummel, «sinsombreristas» como Maruja Mallo o la tía abuela Ethel, los beatniks, los hippies , los punk , los post punk o las drag queens ...
En todo caso, parece clara la relación sustancialmente parasitaria entre moda y antimoda. Ahora bien, para formar parte del sistema de moda dominante, la antimoda tiene necesidad, de hecho, de modas fuertemente marcadas y bien consolidadas a las que oponerse. Sin embargo, con el crecimiento y la difusión del pluralismo de la moda a partir, según se admite generalmente, de los años sesenta -tal es el diagnóstico de F. Davis- es difícil que esto se produzca.
En la actual cacofonía de las modas homologables no es fácil expresar un discurso antimoda eficaz. ¿A qué se opone? ¿Qué significa la oposición cuando dentro del espectro de las modas dominantes es posible encontrar un razonable facsímil del gesto de la antimoda? Los ejemplos siempre son los mismos: el aura sepulcral del negro punk se confunde rápidamente con el que comercializa una boutique exclusiva, los vaqueros gastados de un trabajador con los que se encuentran en unos grandes almacenes. También la antimoda, concluye Davis, se encamina hacia expresiones más policéntricas y polimorfas del pluralismo de la vida moderna. Sin mencionar la mass-mediatización de la moda y la moda como medio de comunicación de masas (P .Calefato hablaría de mass moda ).
Ted Polhemus, antropólogo que escribió en tiempos Fashion and Anti - Fashion , ha acuñado más recientemente la expresión sampling and mixing para referirse a la situación actual. Sampling y mixing son términos derivados del rap, del rave, del tecno y otras formas de música pop contemporánea. Sampling describe el proceso por el que pequeños fragmentos de «vieja» música se toman en préstamo extraídos de sus contextos originales. Mixing se refiere a la operación de poner juntas un cierto número de tales muestras para generar una nueva y única secuencia. No sé cuán eficaz puede ser esta analogía pero acaso sirva para explicar ciertos fenómenos actuales aparentemente «contradictorios». Por ejemplo: el de los manifestantes contra la guerra de Irak vestidos con pantalones militares.
También se utiliza como referencia el crossover , movimiento desarrollado en Estados Unidos en los años 80 y 90 por grupos como Jane's Addiction, Red Hot Chili Peppers, Faith No More . El crossover mezcla los signos de la música étnica, de la música negra, del funky , con la tradición del rock blanco, del punk , del metal . Puestos a derivar, amén del inevitable crossgender ( drag queens ...) también aparece el crossdressing para señalar la mezcla y contaminación de estilos diversos, como cuando Vivienne Westwood mezcla el Barroco con elementos modernos.
Vivienne Westwood, ex profesora de instituto, afirmó en cierta ocasión: «Mi estímulo es siempre académico».Y puesto que no hay nada más académico que la cita, Westwood realizó un intenso trabajo de investigación iconográfica en el Victoria and Albert Museum para Pirates, su colección de 1981 . «Worth sentía pasión por las modas del pasado, pero se limitaba a adecuar los detalles y a adaptar las proporciones a modelos contemporáneos, en vez de estudiar el corte original. Yo he sido una pionera, la primera en introducir este tipo de investigación en la moda. Y también he sido la primera en explorar cortes de inspiración étnica, para obtener una gran variedad de formas» (Vivienne Westwood).
Estos ejemplos modifican notablemente, pese a la ya señalada vigencia del texto de Simmel, la teoría clásica de la moda, que más o menos explicaba que una moda impuesta por las clases dominantes cambiaba al ser imitada por las clases inferiores (Goffman, no sin ironía, diría que el hecho de que quien está «debajo» llegue rápidamente a emular, «siempre toscamente», las modas de las clases superiores testimonia simbólicamente la legitimidad de los modelos de deferencia ínsitos en un sistema de clases).
Este efecto vertical de goteo que iba produciéndose de arriba abajo, hasta que allí, «abajo», tenía lugar la imitación , ha sido denominado trickle down effect . Actualmente se habla de trickle up para indicar la inversión del proceso: es abajo donde se encuentran señales que pueden conformar el fenómeno de la Forma moda. Es en las «zonas bajas», underground , marginales, en las favelas, en los «Bronx», donde surgen ahora las tendencias de moda.
Hoy se habla también de un modelo de difusión de la moda a través de las clases sociales que no es ya vertical sino horizontal, y al que se conoce como bubble-up . De ahí que, como escribimos hace unos números en Revista de Occidente siguiendo a Gabriel Tarde, cada vez se haga mayor uso de la metáfora del contagio para describir las epidemias de imitación en la moda. Por otra parte, como en la versión de Lágrimas negras de Bebo Valdés y el Cigala, toda cultura es mezcla, contaminación, mestizaje...
En medio de tamaña confusión, la Moda pierde su mayúscula singular y comienzan a emerger con minúscula y en plural un conjunto enorme de modas, looks , estilos, tendencias, cuyo rasgo distintivo es siempre temporal («la moda pasa, el estilo permanece», que decía Chanel).
Parece obvio que los ciclos de la moda son cada vez más cortos. ¡Un estudioso de la moda se preguntaba cuántas veces desde los años 60 se han recuperado los años 60! Y auguraba: «Pronto asistiremos a una peligrosa superposición de todos los decenios. Pronto todo será out en un mismo momento» (Hochswender).