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Revista de Occidente 286 Revista de Occidente

Historia de dos películas. Globalización e hibridación en la producción cultural

por Georgette Wang y Emilie Yueh-yu Yeh
Revista de Occidente nº 286, marzo 2005

Número de páginas: 7
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La completa oposición entre estratos sociales tiene una importancia fundamental en la interrupción en la novela de la relación amorosa entre Jen y Lo. A causa de la insalvable barrera jerárquica que separa a los infortunados amantes, Jen decide al final abandonar a Lo. Sin embargo, este obstáculo esencial que impide el final feliz es minimizado en la película. El filme termina con la muerte de los dos maestros de Jen, muerte que no aparece en la novela. El maestro bueno, Li Mubai, muere para salvar la vida de Jen, pero la mala, Jade Fox, es también asesinada para hacer posible que vuelva al desierto con Lo. Sin embargo, Jen no elige el sendero que conduce al final feliz definitivo. En vez de ello, cae volando desde un acantilado a una rugiente catarata. Así, las dificultades que Jen encuentra para tratar de conciliar amor y clase dan paso a un sentimiento de redención y de arrepentimiento por su obstinación. Las diferencias sociales no fueron los únicos elementos que obligaron a Ang Lee y sus guionistas a introducir cambios respecto al material original en el final de la película. Tales cambios se debieron también a la percepción de que la ficción popular china había quedado anticuada, y había que darle nueva vida adaptándola a las formas y modelos del cine «artístico» internacional.
Ang Lee cree que varios elementos de la literatura y el cine de artes marciales son incomprensibles y anticuados. Uno de ellos es la explicación que los autores dan de las motivaciones de los personajes y las relaciones de causa y efecto. Por ejemplo, Wang Dulu se dirige al final a los lectores para explicarles cómo y por qué Jen tuvo que optar por dejar a Lo (Yeh y Davis). Para los lectores no familiarizados con esta tosca convención de la ficción de artes marciales china, es como si ellos careciesen de la capacidad de entender la historia y hubiese que explicarles las complejidades del argumento. Este tipo de recurso literario se daba también en las películas de consumo popular derivadas de la tradición de las artes marciales, incluidas muchas películas importantes y de bajo presupuesto de los años sesenta y setenta. Pudo ser una práctica aceptable en el pasado frente a un público predominantemente chino, pero probablemente no funcionaría con una película transcultural que pretendía dirigirse a un nicho de público que trascendía las fronteras culturales y nacionales.
Por esta razón, Lee y sus guionistas tuvieron que prescindir de ella. La película no debía terminar con una coda narrativa ni ideológica, y por ello Lee muestra lo que parece un suicidio, o un acto de redención, permitiendo que Jen se arroje de un peñasco de la montaña de Mudan, conocida como tierra taoísta. Ese final tiene varias posibles interpretaciones. Una de ellas es que Jen encuentra el autoconocimiento al elegir la senda de la muerte, que en la fe taoísta equivale a una vía hacia la iluminación, objetivo máximo de las artes marciales. Sin embargo, las feministas tal vez vean en el acto de Jen un sometimiento a las autoridades culturales y sociales.
A la inversa, ese final también podría ser un silencioso desafío a cualquier intento de detener al dragón volador. Jen salta y huye volando, liberada de cualquier constricción social (clase y jerarquía), cultural (género) y sexual (una relación romántica). Con este final ambiguo, abierto a diversas interpretaciones, la película cumple con las expectativas del público de una película «artística», que prefiere entenderla sin ayuda. Buscar el significado último de Tigre y dragón puede dar al espectador ocasión y espacio para llevar a cabo placenteras operaciones hermenéuticas.
Otro importante ejemplo de reculturación es el idioma que se habla en película. El diálogo es un híbrido que sufrió varias fases de elaboración: el trabajo de los guionistas chinos Wang Hui-ling y Tsai Kuo-jong, la traducción del propio Ang Lee, la reescritura y re-reescritura de James Schamus, la reescritura de Lee, y contiene expresiones coloquiales, lenguaje literario, lengua clásica, regional, occidental y china (Zhang y Lee). Esta lengua mixta, híbrida, no deja de plantear problemas, y ha recibido críticas. Para Ang Lee, la antigüedad del marco histórico y la singularidad lingüística del chino clásico del original pedían una traducción que hiciese contemporáneo el texto. Sin embargo, para los críticos de Taiwán y China continental las palabras de amor del Tigre suenan demasiado modernas, en parte como resultado de la falta de adecuación de la lengua al período histórico en que transcurre la acción. Quizás la prueba más elocuente del empeño de Lee por hacer una película china accesible en todo el mundo la proporciona la traducción: «Cuando hicimos el subtitulado... procuramos que la traducción resultase accesible para el público occidental, encontrando equivalencias con modelos de habla y de sintaxis verosímiles en un contexto occidental», explica Lee. Éste era un problema difícil de resolver, ya que los subtítulos en inglés no eran lo mismo que los diálogos hablados, y escribirlos fue como hacer una nueva versión del guión.
Duplicar los personajes por parejas y organizarlas como oposiciones binarias -edad mediana frente a juventud, reserva frente a pasión, tradición frente a modernidad, reflexión frente a ímpetu- sirve también para hacer los temas del filme comprensibles para los públicos de todo el mundo. Estos temas se encuentran conectados con las ideologías del individualismo, los deberes hacia la sociedad y la familia, y las normas jerárquicas y sociales. Todo ello remite a la utilización por parte de Lee de una fórmula (Kristin Thompson) que facilita la claridad en las valoraciones que se exige a una mercancía mediática global. Y también a la visión moderna que Lee da de las artes marciales tradicionales mezclando Occidente y Oriente, arte y mercado. Las estrategias de mezclar, sintetizar e hibridizar el Este y el Oeste pueden ser similares en Mulan y en Tigre y dragón, pero fueron utilizadas con propósitos y resultados bastante distintos.
Características y condiciones de la hibridación
El origen de los dos equipos de producción revela interesantes características comunes que pueden explicar la similitud en los medios adoptados para lograr la hibridación. En primer lugar, ambos equipos habían acumulado ya una significativa experiencia en la producción para el mercado global cuando pusieron en marcha sus proyectos. Aunque el equipo de Ang Lee no cuenta con una marca transnacional como la productora Disney, ni puede producir a una escala comparable a la de ésta, sí disfruta de una reputación mundial que le ayudó a obtener fondos a través de la venta anticipada internacional, obligaciones y préstamos bancarios. En segundo lugar, ambos equipos contaban con miembros de diferentes culturas que aseguraban la polivalencia del producto, y atravesaron distintas fases de debate y negociación antes de que el producto estuviese definitivamente perfilado. Uno y otros equipos acometieron también las tareas de postproducción por medio de una división internacional del trabajo, y las dos películas fueron comercializadas y distribuidas a través de redes transnacionales capaces de cubrir un mercado global.
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