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Revista de Occidente 286 Revista de Occidente

Historia de dos películas. Globalización e hibridación en la producción cultural

por Georgette Wang y Emilie Yueh-yu Yeh
Revista de Occidente nº 286, marzo 2005

Número de páginas: 7
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El resultado es la aparición de un nuevo género de películas y programas de televisión: el producto cultural «aculturado». Al analizar la difusión en Asia de los productos culturales japoneses, K. Iwabuchi señalaba que una de las principales razones de su éxito es la falta de características japonesas típicas: «no invocan imágenes de Japón, ni por tanto una presencia cultural japonesa...» Mu-kokuseki, un término japonés que equivale a «acultural», se refiere a algo o a alguien que carece de nacionalidad, y a la «supresión de características étnicas, raciales o de cualquier otro contexto que asignen los personajes a una cultura o un país específicos». Es un rasgo propio no sólo de la animación japonesa, sino también de productos como el karaoke, los juegos de ordenador o los comics. En lugar de iconos tradicionales como el kimono, el baile bon o el sumo, los productos culturales japoneses muestran hoy personajes de dibujos animados con grandes ojos redondos y chicas con calcetines hasta las rodillas.
Esta falta de «perfume» cultural, que da hoy a las exportaciones culturales japonesas una real ventaja competitiva, es según Iwabuchi resultado del dominio estadounidense en los años 50 y comienzos de los 60. Los programas de televisión norteamericanos y la mayoría de los grandes éxitos de Hollywood han sido acusados durante mucho tiempo de adoptar una fórmula universal que los hace capaces de salvar barreras culturales y hacerse con un mercado transnacional: la suya sería la misma falta de rostro cultural que se observa en los productos japoneses. Lo normal es que presenten un mundo fantástico de romance y aventura, construido con deslumbrantes efectos visuales y auditivos, historias fácilmente comprensibles y llenas de peligros que raramente dejan de atrapar la atención unánime de los espectadores, independientemente de su edad, género o diferencias étnicas, religiosas, sociales y culturales.
Aunque la deculturación puede ser la clave para entrar en el mercado global, el punto de vista «acultural» es en realidad engañoso, pues no hay posibilidad de contar una historia sin referirse a creencias, actitudes, valores y modelos de comportamiento. Cuando los personajes son empujados a la acción y toman decisiones, aparecen las creencias y valores subyacentes. No hace falta ser un espectador especialmente atento para darse cuenta de que en la batidora cultural de los éxitos de Hollywood, los superhéroes, los guerreros del espacio, los jóvenes aventureros e incluso los encantadores príncipes del mundo animal son descritos como grandes triunfadores que, habiendo ascendido desde abajo, desempeñan el papel de guardianes de la libertad, la igualdad y la paz. Así pues, la reculturación es frecuentemente tan simbiótica de la deculturación como lo es de la aculturación.
Historia de dos películas
En 2001, una película de artes marciales hablada en chino se convirtió en la película americana realizada en una lengua extranjera de mayor recaudación (J. Lahr) de la historia de Hollywood [ 1 ] . Crouching Tiger, Hidden Dragon (Tigre y dragón, Ang Lee, 2000), cuenta con casi todos los ingredientes de lo auténticamente chino. Inspirada en una novela publicada en China a comienzos de los años 30, ofrece una romántica historia de artes marciales ambientada en la antigua China. El carácter chino del film viene dado también por las escenas de luchas de espadachines, los trajes de época, una ambientación basada en los iconos chinos y un reparto totalmente chino que habla toda la película en mandarín. Sin embargo, hay un aspecto de la producción que diferencia el filme de otras películas chinas de artes marciales: fue realizada con un ojo puesto en el mercado global, financiada a través de la venta de los derechos de exhibición internacional antes de empezar el rodaje y de obligaciones y créditos bancarios, y distribuida por una transnacional. A pesar de algunas malas críticas, el éxito en la adaptación de una historia étnica a los gustos de una audiencia global pone de manifiesto dos características estrechamente relacionadas de la actual producción cultural: el papel indispensable de los mecanismos capitalistas en la financiación, mercadotecnia y distribución, y la aparición de la fusión y la hibridación cultural como estrategia dominante en el diseño de un contenido transnacional.
Hablando en propiedad, Tigre y dragón no es la primera película de su clase con escenarios, personajes, acciones y motivos narrativos específicamente chinos. El interés de Hollywood por los temas o motivos chinos se inició en la segunda década del siglo XX. Muchas de las películas que utilizan tales temas fueron criticadas por reforzar los estereotipos chinos del imperialismo occidental o por recrear lo que Edward Said ha llamado «fantasía oriental». Esto no ha hecho que Hollywood dejase de apropiarse de historias chinas o de utilizar ambientaciones chinas. Mulan es el más destacado ejemplo en el reciente Hollywood de narración oriental tomada en préstamo y adaptada para ser convertida en éxito mundial. En contraste con Tigre y dragón, que es una película «artística» hecha en chino y por chinos, Mulan es un producto de Hollywood realizado para el consumo global por una gran compañía. A pesar del origen chino de la historia, como película de dibujos de Disney Mulan es un producto global par excellence [ 2 ] . Su paso de cuento popular chino a éxito mundial da muestra de un proceso de hibridación en espiral. Tigre y dragón y Mulan representan así dos diferentes tipos de hibridación en el actual paisaje mediático, caracterizado por un flujo cultural global. La una se vale de una estrategia «glocal» de incorporación de elementos de financiación transnacionales y de la estética de una película «artística» para contar una historia aparentemente local; la otra toma una historia de origen extranjero y la incorpora al gigantesco panteón Disney. Ambas películas son productos de entretenimiento hibridizados, pero abordan de distinto modo el proceso de mezclar y combinar diferentes elementos culturales y sociales.
En lo que sigue, empleamos los términos «deculturación», «aculturación» y «reculturación» para describir y analizar los muchos rostros de la hibridación. Al analizar dos híbridos, conseguimos una detallada descripción de las condiciones de la globalización. Nuestra tesis es que globalización e hibridación se han vuelto cada vez más interrelacionadas y multivalentes, y que el flujo de capitales, talento e ideas no se lleva a cabo en un único sentido.
Heroína china y multiculturalismo americano
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NOTAS
  • [ 1 ] Este record de recaudación ha sido recientemente superado por otra película en lengua extranjera, La Pasión de Cristo (2004).
  • [ 1 ] Mulan recaudó en los Estados Unidos 303.500.000 de dólares, y alcanzó el puesto 66 en la lista de los 100 mayores éxitos de taquilla mundiales de todos los tiempos. Es también una de las cinco películas más rentables de Disney. Tigre y dragón, con una recaudación total en las taquillas de Estados Unidos de 13.200.000 dólares y numerosos premios internacionales, incluido el Óscar a la mejor película en lengua extranjera, fue la «película no estadounidense» de mayor éxito de todos los tiempos.

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