El resultado es la aparición de un nuevo género de películas
y programas de televisión: el producto cultural «aculturado».
Al analizar la difusión en Asia de los productos culturales japoneses,
K. Iwabuchi señalaba que una de las principales razones de su éxito
es la falta de características japonesas típicas: «no invocan
imágenes de Japón, ni por tanto una presencia cultural japonesa...»
Mu-kokuseki, un término japonés que equivale a «acultural»,
se refiere a algo o a alguien que carece de nacionalidad, y a la «supresión
de características étnicas, raciales o de cualquier otro contexto
que asignen los personajes a una cultura o un país específicos».
Es un rasgo propio no sólo de la animación japonesa, sino también
de productos como el karaoke, los juegos de ordenador o los comics. En lugar
de iconos tradicionales como el kimono, el baile bon o el sumo, los productos
culturales japoneses muestran hoy personajes de dibujos animados con grandes
ojos redondos y chicas con calcetines hasta las rodillas.
Esta falta de «perfume» cultural, que da hoy a las exportaciones
culturales japonesas una real ventaja competitiva, es según Iwabuchi
resultado del dominio estadounidense en los años 50 y comienzos de los
60. Los programas de televisión norteamericanos y la mayoría de
los grandes éxitos de Hollywood han sido acusados durante mucho tiempo
de adoptar una fórmula universal que los hace capaces de salvar barreras
culturales y hacerse con un mercado transnacional: la suya sería la misma
falta de rostro cultural que se observa en los productos japoneses. Lo normal
es que presenten un mundo fantástico de romance y aventura, construido
con deslumbrantes efectos visuales y auditivos, historias fácilmente
comprensibles y llenas de peligros que raramente dejan de atrapar la atención
unánime de los espectadores, independientemente de su edad, género
o diferencias étnicas, religiosas, sociales y culturales.
Aunque la deculturación puede ser la clave para entrar en el mercado
global, el punto de vista «acultural» es en realidad engañoso,
pues no hay posibilidad de contar una historia sin referirse a creencias, actitudes,
valores y modelos de comportamiento. Cuando los personajes son empujados a la
acción y toman decisiones, aparecen las creencias y valores subyacentes.
No hace falta ser un espectador especialmente atento para darse cuenta de que
en la batidora cultural de los éxitos de Hollywood, los superhéroes,
los guerreros del espacio, los jóvenes aventureros e incluso los encantadores
príncipes del mundo animal son descritos como grandes triunfadores que,
habiendo ascendido desde abajo, desempeñan el papel de guardianes de
la libertad, la igualdad y la paz. Así pues, la reculturación
es frecuentemente tan simbiótica de la deculturación como lo es
de la aculturación.
Historia de dos películas
En 2001, una película de artes marciales hablada en chino se convirtió
en la película americana realizada en una lengua extranjera de mayor
recaudación (J. Lahr) de la historia de Hollywood
[ 1 ] . Crouching Tiger,
Hidden Dragon (Tigre y dragón, Ang Lee, 2000), cuenta con casi todos
los ingredientes de lo auténticamente chino. Inspirada en una novela
publicada en China a comienzos de los años 30, ofrece una romántica
historia de artes marciales ambientada en la antigua China. El carácter
chino del film viene dado también por las escenas de luchas de espadachines,
los trajes de época, una ambientación basada en los iconos chinos
y un reparto totalmente chino que habla toda la película en mandarín.
Sin embargo, hay un aspecto de la producción que diferencia el filme
de otras películas chinas de artes marciales: fue realizada con un ojo
puesto en el mercado global, financiada a través de la venta de los derechos
de exhibición internacional antes de empezar el rodaje y de obligaciones
y créditos bancarios, y distribuida por una transnacional. A pesar de
algunas malas críticas, el éxito en la adaptación de una
historia étnica a los gustos de una audiencia global pone de manifiesto
dos características estrechamente relacionadas de la actual producción
cultural: el papel indispensable de los mecanismos capitalistas en la financiación,
mercadotecnia y distribución, y la aparición de la fusión
y la hibridación cultural como estrategia dominante en el diseño
de un contenido transnacional.
Hablando en propiedad, Tigre y dragón no es la primera película
de su clase con escenarios, personajes, acciones y motivos narrativos específicamente
chinos. El interés de Hollywood por los temas o motivos chinos se inició
en la segunda década del siglo XX. Muchas de las películas que
utilizan tales temas fueron criticadas por reforzar los estereotipos chinos
del imperialismo occidental o por recrear lo que Edward Said ha llamado «fantasía
oriental». Esto no ha hecho que Hollywood dejase de apropiarse de historias
chinas o de utilizar ambientaciones chinas. Mulan es el más destacado
ejemplo en el reciente Hollywood de narración oriental tomada en préstamo
y adaptada para ser convertida en éxito mundial. En contraste con Tigre
y dragón, que es una película «artística» hecha
en chino y por chinos, Mulan es un producto de Hollywood realizado para el consumo
global por una gran compañía. A pesar del origen chino de la historia,
como película de dibujos de Disney Mulan es un producto global par excellence
[ 2 ] . Su paso de cuento popular chino a éxito mundial da muestra de un proceso
de hibridación en espiral. Tigre y dragón y Mulan representan
así dos diferentes tipos de hibridación en el actual paisaje mediático,
caracterizado por un flujo cultural global. La una se vale de una estrategia
«glocal» de incorporación de elementos de financiación
transnacionales y de la estética de una película «artística»
para contar una historia aparentemente local; la otra toma una historia de origen
extranjero y la incorpora al gigantesco panteón Disney. Ambas películas
son productos de entretenimiento hibridizados, pero abordan de distinto modo
el proceso de mezclar y combinar diferentes elementos culturales y sociales.
En lo que sigue, empleamos los términos «deculturación»,
«aculturación» y «reculturación» para
describir y analizar los muchos rostros de la hibridación. Al analizar
dos híbridos, conseguimos una detallada descripción de las condiciones
de la globalización. Nuestra tesis es que globalización e hibridación
se han vuelto cada vez más interrelacionadas y multivalentes, y que el
flujo de capitales, talento e ideas no se lleva a cabo en un único sentido.
Heroína china y multiculturalismo americano