www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España


Última actualización: (CET)

La cultura pasa por aquí
Revista de Libros 119 Revista de Libros

El Evangelio de Judas

por Henry Wansbrough
Revista de Libros nº 119, Noviembre 2006

Número de páginas: 3
imprimir

La última parte del siglo xx vino acompañada de titulares en los periódicos que daban cuenta del descubrimiento de manuscritos relacionados con los primeros tiempos del cristianismo. Los dos descubrimientos más famosos se realizaron ya a finales de los años cuarenta. Los Documentos de Nag Hammadi se encontraron en 1945-1946 y los Rollos del mar Muerto comenzaron a salir a la luz en 1947. En uno y otro caso se necesitaron algunos años antes de que los hallazgos tuvieran una cierta repercusión. Los sensacionalistas arguyeron en un principio que los descubrimientos ponían al cristianismo patas arriba o que lo desenmascaraban como un fraude. ¡En absoluto! Los rollos de Qumrán y el resto de manuscritos conexos que se desenterraron en los uadis a orillas del mar Muerto suponen un añadido significativo a nuestro conocimiento de los orígenes del cristianismo, ya que se trata de los únicos documentos auténticos que se conocen proceden­tes de Palestina en la época de Jesús. Ofrecen un retrato fascinante de una secta religiosa en concreto dentro del ju­daísmo, parcialmente separada del ju­daísmo del templo y que esperaba ansiosamente la llegada del Mesías. La única posible conexión directa con el Nuevo Testamento es la afirmación del estudioso español José O'Callaghan, aún en entredicho, de que uno de los manuscritos fragmentarios contiene algunas palabras del Evangelio de Marcos. Esto sí sería importante, ya que el asentamiento de Qumrán fue destruido por las tropas romanas que avanzaban hacia Jerusalén en el año 66 d.C. Confirmaría, por tanto, una datación temprana para este primer Evangelio. Los documentos de Nag Hammadi contribuyen a aumentar significativamente nuestro conocimiento de la evolución del cristianismo un siglo después. El Evangelio de Judas se encuadra en el ámbito de esta última categoría.
El Evangelio de Judas es un documento breve, de unas doscientas cincuenta líneas (del ancho aproximado de un folio), cuyo contenido lo integran conversaciones entre Jesús y Judas, su discípulo predilecto, y el único que demuestra comprenderle realmente, así como los misterios que revela. Es un Jesús desenfadado, que se ríe con frecuencia de los malentendidos de los demás discípulos y de una devoción fuera de lugar. El quid de la inversión de la visión habitual de Judas (en la que se ahondará más adelante) es que Jesús le está agradecido a Judas y lo elogia: «Tú los superarás a todos ellos. Porque tú sacrificarás el hombre que me cubre [...]. La estrella que indica el camino es tu estrella» (núms. 56-57). Al final del relato, poco después de entrar en una nube luminosa -que recuerda a la Transfiguración o la Ascensión de Jesús-, Judas «recibió algún dinero y se lo entregó a ellos». Jesús le agradece a Judas lo que ha hecho, ya que prepara el momento en que Jesús quedará liberado del cuerpo, lo que le permite regresar al «reino grande e ilimitado cuya inmensidad no ha visto ninguna generación de ángeles» (núm. 47).
La historia un tanto oscura del manuscrito del Evangelio, desde el descubrimiento a la publicación, la cuenta en todo detalle, gráficamente y con estilo periodístico, Herbert Krosney. El autor aparece descrito como un periodista de investigación y la fascinante historia va desplegándose poco a poco hasta alcanzar las dimensiones de un libro con multitud de información contextual sobre zocos egipcios y aeropuertos estadounidenses. Algunos lectores quedarán probablemente satisfechos con la publicación más científica de Kasser, Meyer y Wurst, que recoge toda la información necesaria. Gracias a Wurst el lector se entera de todo lo que se conoce firmemente sobre el descubrimiento (o saqueo) original del manuscrito cerca del Nilo en los años setenta, su robo en el apartamento de un primer propietario en El Cairo (y su misteriosa recuperación en Ginebra), su drástico deterioro -inicialmente en el ambiente húmedo de una caja de seguridad de Long Island durante quince años, más tarde al quedar bloqueado en manos de un anticuario estadounidense- y finalmente su cuidadosa conservación y restauración a cargo de la Fundación Mecenas de Ginebra. El único aspecto importante sobre el que los estudiosos optan por guardar silencio, y en el que el libro de Krosney sirve de complemento de la publicación científica, es el precio astronómico que pidió el marchante egipcio: tres millones de dólares. Fue esta pretensión la que explica todos esos años en que el documento estuvo deterio­rándose en la caja de seguridad. Contiene también más detalles sobre la implicación de Frieda Tchacos Nussberger, gracias a cuya filantropía y buenos oficios el Evangelio de Judas acabó «siendo rescatado de su prisión de Long Island», y por quien ahora el manuscrito se llama, como es de justicia, «el papiro Tchacos». La historia se completa también con la operación extremadamente delicada de mejorar el estado del papiro, que amenazaba con deshacerse en cualquier momento y convertirse en polvo en el fondo de una caja de cartón.
La publicación del Evangelio de Judas -se planificó cuidadosamente para que coincidiera con la festividad más importante del año cristiano- vino acompañada de un despliegue de publicidad en la Pascua de 2006 bajo los auspicios de la National Geo­graphic Society, que afirma llegar a más de 285 millones de personas mensualmente por medio de sus cinco publicaciones. Abundaron, por supuesto, los titulares espectaculares, en comparación con los cuales la afirmación realizada por Bart Ehrmann en El Evangelio de Judas resulta en extremo comedida: «Abrirá nuevas perspectivas para comprender a Jesús y al movimiento religioso que fundó» (p. 80). Antes de examinar lo que es, debemos realizar dos observaciones importantes sobre lo que no es.
La clave más importante para su comprensión es que, en contraste con otros evangelios descubiertos recientemente, no existe ningún indicio serio de que añada nada a nuestro conocimiento histórico de Jesús o de Judas. En el último siglo aproximadamente han salido a la luz y se han publicado una serie de evangelios del siglo ii que llevan los nombres de integrantes de los doce apóstoles. Algunos de ellos pretenden complementar los cuatro Evangelios aceptados como canónicos en el Nuevo Testamento. Algunos evangelios alternativos tempranos, como el Evangelio de los Hebreos o el Evangelio de los Ebionitas, aparecen mencionados y citados con respeto por autores cristianos primitivos como Jerónimo. Estas citas han contribuido a las reconstrucciones de los dichos y los relatos de Jesús llevadas a cabo por los estudiosos. De los recientes descubrimientos, sin embargo, el único que puede reinvindicar seriamente la pertenencia a una tradición histórica independiente de los dichos y los hechos de Jesús es el Evangelio de Tomás, descubierto en 1945 en Nag Hammadi en el Alto Egipto y publicado en 1957. Aquél contiene 114 «Dichos de Jesús», algunos muy breves y enigmáticos («Estad de paso»), y otros más largos que llegan a alcanzar incluso la extensión de parábolas. Incluye una versión de la Parábola del Sembrador. Algunos estudiosos acreditados lo han saludado como «el Quinto Evangelio», y han defendido no sólo que contiene tradiciones independientes de, y más antiguas que, las de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento, sino incluso que, en su conjunto, es anterior que el más antiguo de los cuatro, el Evangelio de Marcos. El Evangelio de Judas se encuadra en un tipo diferente, y una pista significativa es que su título (escrito al final del texto, según la convención antigua, en vez de al principio, como en las obras modernas) es el «Evangelio de Judas», no «el Evangelio según Judas». Los cuatro Evangelios canónicos pretenden ofrecer la buena nueva de Jesús «según» sus cuatro autores diferentes. Este Evangelio pretende dar la buena nueva de Judas , lo que desde el principio suscita expectativas diferentes.
Número de páginas: 3
imprimir


Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Viernes, 29 de Agosto de 2008 22:06:48