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Revista de Libros 106 Revista de Libros

El mundo de Einstein a través de los libros

por José Manuel Sánchez Ron
Revista de Libros nº 106, octubre 2005

Número de páginas: 4
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Especialmente interesantes son aquellos estudios que sitúan la vida y obra de Einstein en contextos históricos o culturales generales, y que lo hacen con el mayor de los rigores históricos. Thomas Levenson intentó acercarse a este modelo con su Einstein in Berlin , en el que al mismo tiempo que se narra lo que le aconteció durante los dieciocho años que vivió en Berlín, se recuperan algunos episodios de la vida política y cultural de aquel período de la capital prusiana [ 17 ] . La idea era buena, aunque el resultado añadió poco a lo ya dicho en obras que se han ocupado con anterioridad de esas dos historias por separado: la de Einstein y la del Berlín del káiser Guillermo y de la República de Weimar. Y es que insertar en la historia la biografía de un gigante de la ciencia como fue Einstein requiere habilidades históricas especiales. Habilidades como las que atesora Fritz Stern, uno de los pocos historiadores «generales» que se han atrevido con semejante empresa. Lo ha hecho en un libro vertido no hace mucho al español, El mundo alemán de Albert Einstein [ 18 ] . La táctica de Stern ha sido no centrarse únicamente en la vida y obra de Einstein, sino en su mundo, lo que significa que otros personajes comparten protagonismo con él. Personajes también extraordinarios, aunque menos conocidos que Einstein, como son: Paul Ehrlich, entre cuyos descubrimientos se encuentran el Salvarsán, el agente quimioterapéutico que combatía con bastante éxito la sífilis; Max Planck, el pionero de la física cuántica; Fritz Haber, el químico famoso tanto por su contribución a la «guerra química» durante la Primera Guerra Mundial, como por haber inventado el proceso de síntesis del amoníaco utilizando el nitrógeno atmosférico, cuyas consecuencias fueron tan beneficiosas para la producción de abonos artificiales; Walter Rathenau, industrial y político que murió asesinado durante la República de Weimar; y Chaim Weizmann, el químico y sionista padre del actual Estado de Israel.
Como buen historiador que es, Stern se esforzó por cumplir con ta­reas propias de su gremio, construyendo un fresco policromo en el que crea­­ti­vidad científica y biografías personales se combinan y enriquecen. Ahora bien, no es posible comprender su labor únicamente en términos profesionales. Hay más. Por una parte, la pasión y añoranzas de un historiador por un mundo perdido que también fue el suyo: Stern nació en Alemania, su padre fue médico de Weizmann, al que el joven Fritz llegó a conocer. «Yo nunca olvidaré -escribe- las lágrimas de mi padre cuando el tren salió de Breslau, cuando abandonó su ciudad natal en septiembre de 1938. Nunca había visto el rostro de mi padre inundado de lágrimas; se trataba de una singular explosión de sentimiento, de profunda pena por un pasado hecho trizas, y de preocupación por un futuro incierto».
Por otra parte, es imposible pasar por alto el hecho de que de todos los personajes que he mencionado y que protagonizan lo mejor del libro de Stern únicamente uno, Planck, no era de origen judío. La «cuestión» y mundo judío es otro de los temas de esta obra: penetra y afecta a prácticamente todos sus capítulos. ¿Podía ser de otra manera cuando se trata de reconstruir el «mundo alemán» de un científico como Einstein, y cuando quien lleva a cabo esa tarea de reconstrucción es, asimismo, una persona de origen judío, que tuvo por ello que abandonar Alemania, e instalarse en Estados Unidos? Y, más importante todavía, ¿podemos esperar objetividad de semejante hombre e historiador? Algunos dirán que no. Yo creo que sí. Igual que podemos esperar que el historiador comprometido de una manera especial con, por poner un ejemplo, la causa de la libertad (un, digamos, Hobsbawm) no falsee sus análisis de, continuemos imaginando un caso posible, la Revolución Francesa, en la que ansias de libertad, ambiciones personales y terror se mezclaron en una combinación explosiva y no siempre humanitaria. Rigor y emociones no tienen por qué ser incompatibles. Sólo se necesita un poco de decencia.
¿Y la física de Einstein?
La mayor parte de los libros que he estado comentando tratan poco, o de manera poco original, sobre aquello que hace que la humanidad tenga a Albert Einstein como uno de sus grandes héroes: su ciencia, su maravillosa física, de la que puede decirse, sin exagerar, que cambió el mundo. Existe, sin embargo, un importante -aunque no demasiado numeroso- conjunto de historiadores que desde hace años están iluminando nuestros conocimientos de la génesis y desarrollo de las teorías de Einstein, al igual que de cómo fueron aceptadas esas teorías por otros científicos [ 19 ] . La serie Einstein Studies , centrada en la relatividad general y publicada por Birkhäuser, es un buen lugar para hallar algunos de los mejores estudios que han producido esos historiadores, estudios que normalmente toman la forma del artículo especializado y no de la monografía [ 20 ] . Afortunadamente, hay excepciones (y se anuncian más para un futuro próximo). De entre las recientes, una de ellas es particularmente recomendable, aunque no esté centrada estrictamente en Einstein: el libro que Leo Corry, uno de los mejores especialistas en la obra einsteiniana, ha dedicado a la obra de Hilbert en la axiomatización de la física, que incluye la relación que se estableció entre el gran matemático de Gotinga y Einstein, cuando éste se encontraba próximo a culminar su obra maestra: la teoría de la rela­tividad general [ 21 ] . Excelentes obras son también: Electrodynamics from Ampère to Einstein , de Olivier Darrigol, que explora el camino que condujo de la electrodinámica a la teoría de la relatividad especial; Einstein et la relativité générale. Les chemins de l'espace-temps , del físico galo convertido en historiador Jean Eisenstaedt; y The Reign of Relativity. Philosophy and Physics, 1915-1925 , en la que Thomas Ryckman analiza las repercusiones de la relatividad de Einstein en la filosofía, cuestión esta esencial para comprender la historia de la filosofía a lo largo del siglo xx , especialmente de su primera mitad (no puede comprenderse la obra filosófica de autores como Moritz Schlick, Rudolf Carnap, Hans Reichenbach o Karl Popper sin tener en cuenta las relaciones que mantuvieron con la relatividad einsteniana) [ 22 ] .
Leer a Einstein
Sería imperdonable que la bibliografía sobre Einstein se limitase a los estudios que otros han efectuado de su vida o de su obra. Es imprescindible disponer también de ediciones de sus escritos, en cualquier idioma; poder acceder directamente a lo que escribió, tanto sobre cuestiones de carácter estrictamente científico como sobre temas de otro tipo o de carácter más general. Limitándome al español, señalaré que disponemos de ediciones de sus ar­tícu­los científicos de 1905, el annus mirabilis que se celebra este año; esto es, sus artículos sobre la estructura cuántica (corpuscular) de la luz, el movimiento browniano, la relatividad especial y la equivalencia entre masa y energía: Einstein 1905: un año milagroso (Crítica), Cien años de relatividad (Nivola) y Einstein esencial (Crítica). Evidentemente, son lecturas exigentes, pero así es la ciencia [ 23 ] .
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NOTAS
  • [ 17 ] Thomas Levenson, Einstein in Berlin (Nueva York, Bantam Books, 2003).
  • [ 18 ] Fritz Stern, El mundo alemán de Albert Einstein (Barcelona, Paidós, 2003; versión original en inglés de 1999). Véase también otro librito, que en realidad no añade demasiado al anterior: Fritz Stern, La Alemania de Einstein (Madrid, Taller de Mario Muchnik, 2005).
  • [ 19 ] La más estudiada por este grupo es la teoría de la relatividad general. Entre los motivos que explican este hecho se encuentra el hecho de que la teoría especial ha sido tratada más en el pasado, y en más de un sentido su reconstrucción ofrece menos dificultades. Para un ejemplo de estudio de esta última teo­ría, véase Arthur I. Miller, Albert Einstein's Special Theory of Relativity (Reading, Addison-Wesley, 1981). En español, consúltese José Manuel Sánchez Ron, El origen y desa­rrollo de la relatividad (Madrid, Alianza, 1983, 1985).
  • [ 20 ] Entre los volúmenes de esta serie véanse, por ejemplo, Don Howard y John Stachel (eds.), Einstein and the History of General Relativity (Boston, Birkhäuser, 1989); Hubert Goenner, Jürgen Renn, James Ritter y Tilman Sauer (eds.), The Expanding Worlds of General Relativity (Boston, Birkhäuser, 1999). Otra buena referencia es la colección de artículos contenidos en John Stachel, Einstein, from «B» to «Z» (Boston, Birkhäuser, 2002).
  • [ 21 ] Leo Corry, David Hilbert and the Axiomatization of Physics (1898-1918). From Grundlagen der Geometrie to Grundlagen der Physik (Dordrecht, Kluwer, 2004).
  • [ 22 ] Olivier Darrigol, Electrodynamics from Ampère to Einstein (Oxford, Oxford University Press, 2000); Jean Eisenstaedt, Einstein et la relativité générale. Les chemins de l'espace-temps (París, CNRS, 2002); Thomas Ryckman, The Reign of Relativity. Philosophy and Physics, 1915-1925 (Oxford, Oxford University Press, 2005).
  • [ 23 ] John Stachel (ed.), Einstein 1905: un año milagroso (Barcelona, Crítica, 2001), Cien años de relatividad (Madrid, Nivola, 2004); Einstein esencial , op. cit ., «Séptima parte» (incluye no sólo los artículos de 1905 sino también otros sobre la relatividad general).

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