Un quinto factor es que el efecto sobre la evolución del PIB mundial de un aumento de los precios del crudo no está poniendo en peligro, como en pasados episodios de aumentos de precios, el crecimiento económico. La mayoría de las estimaciones hablan de 0,2/0,3 puntos de menor crecimiento en los países industriales por cada diez dólares de aumento del precio del crudo. De esta forma, como colofón, si el PIB mundial no se ve frenado por los precios del crudo, el fuerte crecimiento económico supondrá que la demanda de crudo continúe creciendo por encima de las tasas medias registradas en la década de los noventa.
Este menor efecto de los precios del petróleo sobre el crecimiento económico tiene que ver con la menor intensidad energética de los países, pero también con tipos de interés reales más bajos. Estos menores tipos de interés reales se justifican, grosso modo, en un entorno mundial de menor inflación, en un mercado de trabajo más flexible y en la competencia de bienes más baratos procedentes de países emergentes. Los menores efectos inflacionistas de los aumentos del precio del petróleo, hoy, comparados con los de los años setenta y ochenta, son básicos para entender que en la actualidad los mayores precios de petróleo no afectan tanto al crecimiento económico como en esas décadas, cuando la respuesta de las autoridades monetarias vía aumento de tipos de interés fue el principal determinante de la recesión que siguió a las crisis del petróleo. Nada apunta a que en el contexto actual las autoridades monetarias vayan a responder con fuertes aumentos de los tipos de interés que se acerquen a los aumentos de los tipos de interés reales que tuvieron lugar en 1973 o 1980.
En resumen, en los últimos años, pero especialmente en 2003-2004, se han puesto de manifiesto unas condiciones de demanda distintas a las prevalecientes en otros períodos, tanto durante la década de los noventa, como en pasados períodos de aumentos de precios nominales del petróleo. Estos cambios pueden resumirse en la importancia creciente en la economía mundial de los países emergentes de Asia y en la entrada en la escena global de China, un país que ha pasado de ser exportador neto de petróleo en 1992, a ser en 2004 el tercer importador neto, con unos tres millones de barriles/día. Adicionalmente, se constata que el crecimiento de estos países viene acompañado por un aumento de renta per cápita que a partir de determinados niveles implica una elasticidad del consumo al crecimiento de la renta nacional mayor de la que se atribuía a estos países. Por otra parte, la demanda de los países industriales no está resintiéndose en un escenario de precios en el entorno de los 40 dólares porque la mayor parte del petróleo se utiliza en el sector transporte, a diferencia de lo que ocurría en los años setenta y ochenta.
Pero, además de los importantes cambios en los factores explicativos de la demanda de petróleo, existen cambios muy importantes en los factores explicativos de la oferta, que también contribuyen a un escenario de precios altos.
Las reservas de petróleo
Antes de abordar el análisis de la situación de la oferta o producción de crudo, debemos aclarar cómo se forman y qué significan las reservas mundiales de crudo. Para ello, es conveniente recordar qué es el petróleo, cómo se forma y dónde se encuentra.
El origen del petróleo esta asociado a la formación de rocas sedimentarias y a la descomposición de organismos de origen vegetal y animal. El petróleo no suele encontrarse en el lugar en que se genera. La generación de petróleo se produce a partir de la materia orgánica que se encuentra en sedimentos de grano fino, como arcillas; a estos sedimentos se les llama rocas madre. Posteriormente, el petróleo se traslada a sedimentos de grano más grueso, como areniscas, por medio de un proceso llamado «migración». A veces, el petróleo no encuentra obstáculos en su migración, por lo que sale o brota a la superficie como un manantial (así se conoció la existencia del petróleo), o bien queda entrampado. Las «trampas» son estructuras del subsuelo donde existen condiciones adecuadas para que se acumulen los hidrocarburos. Se caracterizan por la presencia de rocas porosas y permeables, conocidas como rocas almacén o «reservorios», donde se acumulan o almacenan los hidrocarburos, bordeados de capas de rocas impermeables o rocas sello, que impiden su migración.
Un campo petrolero puede incluir más de un yacimiento, es decir, más de una única acumulación continua y delimitada de petróleo. De hecho, puede haber varios depósitos acumulados uno encima de otro, aislados por capas intermedias de rocas impermeables. El tamaño de esos depósitos varía desde unas pocas decenas de hectáreas hasta decenas de kilómetros cuadrados, y su espesor va desde unos pocos metros hasta varios cientos o incluso más. La mayoría del petróleo descubierto y explotado en el mundo se encuentra en unos pocos yacimientos grandes.
El petróleo existente en el subsuelo son las reservas. El cálculo de las reservas mundiales es complejo y está sujeto a interpretaciones. Dada la complejidad de este concepto, es necesario aclarar cada una de las categorías de reservas existentes. En general se habla de reservas probadas, probables y posibles.
Las reservas probadas se refieren a volúmenes de petróleo situados en yacimientos ya descubiertos, extraíbles en cualquier momento, con la información geológica y de ingeniería de yacimientos disponibles, y con las condiciones técnicas y económicas existentes. Las reservas probadas son las que se consideran en la mayoría de los cálculos de reservas mundiales. Las reservas probables, por su parte, se refieren a volúmenes de petróleo ubicados en yacimientos ya descubiertos, a los que tanto los datos geológicos como los de ingeniería otorgan razonable probabilidad de ser recuperados, aunque requieren confirmación más avanzada para poder clasificarse como probadas. Finalmente, las reservas posibles son aquellos volúmenes de petróleo que, basados en estudios geológicos o de ingeniería, realizados en áreas no perforadas, poseen todavía un alto grado de incertidumbre en cuanto a su existencia.
Las tres zonas que concentran las reservas mundiales de petróleo son Oriente Medio, Latinoamérica y la antigua Unión Soviética. En torno al 80% del crudo remanente en el subsuelo -reservas probadas- se sitúa en estas regiones. Desde el punto de vista de la producción, son Oriente Medio, la antigua Unión Soviética y Estados Unidos las tres zonas que concentran la producción mundial: en torno al 60% del crudo producido en el mundo.
Sin duda, la región más importante es la de Oriente Medio, que reúne condiciones óptimas para la explotación: abundancia de grandes «bolsas» de petróleo, una inmejorable ubicación geográfica en cuanto a la utilización del transporte marítimo y una orografía que facilita la construcción de canalizaciones hasta los puertos, para que el crudo sea distribuido desde allí. Arabia Saudí, con más del 12% de la producción total, es el mayor productor del mundo y cuenta con casi el 30% de las reservas mundiales.
A lo largo de la historia petrolífera, se han realizado muchos cálculos sobre la disponibilidad futura de este recurso no renovable. El «R/P ratio», ratio de reservas sobre la producción, y el «R/C ratio», ratio de reservas sobre consumo, son los más utilizados como estimación sobre la disponibilidad futura de petróleo. Sin embargo, estas dos medidas están sujetas a supuestos de invariabilidad en los ritmos de producción y consumo y, además, son poco flexibles respecto a cálculos de nuevas reservas. Según datos de British Petroleum, para 2003, con los actuales niveles de producción y consumo, las reservas actuales durarían, aproximadamente, cuarenta años. Este ratio ha permanecido en niveles similares o superiores en los últimos treinta años.