Volviendo a España, y tras la experiencia tentacular puesta en práctica sobre intereses económicos y medios de comunicación por el gobierno Aznar, la revolución tecnológica y la voluntad de poder han hecho posible que esa conexión de flujos circulares funcione a pleno rendimiento con el gobierno Zapatero, si bien en constante enfrentamiento con la trama previamente creada por Aznar. No le basta la lealtad basada en el hecho de compartir posiciones políticas de fondo y verlas defendidas. Corre la anécdota de que el juicio de Zapatero sobre los distintos medios del grupo PRISA no es coincidente: "La SER está muy bien, la Cuatro está bien, pero El País es un desastre", aludiendo sin duda a su respeto al pluralismo. Haya sido o no pronunciada la frase, lo cierto es que vendría a explicar una reciente iniciativa del presidente, orientada a forjar un férreo entramado en que política, interés económico (favorecido) y comunicación le garanticen una absoluta dependencia de los medios a la hora de incidir sobre la opinión pública.
La llamada guerra del fútbol , pugna por las transmisiones deportivas, ha hecho posible que los medios de PRISA expliquen puntualmente la operación, que en palabras de su consejero delegado, fue orquestada por "algunos brujos visitadores de la Moncloa", encabezados por el secretario de Estado de Comunicación, quien creó una ley de medidas urgentes por la cual fue posible fundar una cadena de televisión, la Sexta, gestionada por "antiguos socios" del propio secretario de Estado, "entre los que se encontraban personas de la confianza y aprecio personal del presidente del Gobierno", con una empresa productora favorecida en el acceso a la televisión estatal, y por fin con la aparición de un diario de bajo precio, fortísimamente subvencionado, Público , populista y sumamente agresivo contra todo lo que se mueva al margen de la política del gobierno. Todo eso unido a los intentos del gobierno por cambiar la dirección de grandes empresas como la eléctrica Endesa y el banco BBVA (ver El País , 9 de octubre y 22 de septiembre de 2007).
El camino hacia la isegoría abierto por internet, con su multiplicación de mensajes interactivos, páginas web y blogs, encuentra así la contrapartida de una creciente cohesión de los mecanismos defensivos (y agresivos) desde posiciones tradicionales, así como de las tramas dirigidas a consolidar la manipulación de la opinión pública desde los poderes político y económico. A pesar de todo, el resultado no es positivo, y acaba entrando en abierta contradicción con una política que se pretenda progresista. En la conferencia antes citada lo resume Juan Luis Cebrián: "falla la política, la política de comunicación y la comunicación de la política".