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Letras Libres 52 Letras Libres

La fragilidad democrática en Latinoamérica: una conversación

por Enrique Krauze y Mario Vargas Llosa
Letras Libres nº 52, Enero 2006

Número de páginas: 6
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MVLL: La corrupción, yo diría que es el primero. Creo que si hay algo que está socavando profundamente los gobiernos democráticos y la cultura democrática en América Latina, es la corrupción. Nada desmoraliza tanto a una opinión pública como comprobar que aquellos a quienes ha elegido en comicios libres para ocupar cargos públicos, utilizan esos cargos para traficar y enriquecerse. Esa desmoralización en países que tienen una muy escasa tradición democrática, que están en cierta forma empezando a construir sus democracias, produce un desapego, por lo pronto, hacia la actividad pública; y en última instancia, un rechazo generalizado ante el establecimiento político, lo cual es peligrosísimo porque crea un caldo de cultivo para la demagogia populista, y eso en América Latina hemos visto a lo que puede conducir. La corrupción por desgracia está profundamente enraizada en los países latinoamericanos, en algunos más, en otros menos, pero prácticamente no hay ninguno que esté exonerado de ella, y creo que ese es un factor que si no es encarado de una manera resuelta y radical, puede conducir al deterioro, incluso al desplome, de esas jóvenes democracias.
¿Cuáles son los factores que están detrás de la corrupción? Son muchos, desde luego, pero uno primordial es el narcotráfico. El narcotráfico representa una fuerza económica que compite exitosamente con el Estado, que puede pagar mejores salarios que el Estado y que por lo tanto puede comprar jueces, policías, diputados, y constituirse en un poder paralelo. Creo que países como Colombia, México, y, desde luego, el Perú, viven muy dramáticamente el problema del narcotráfico por la fuerza económica que controla, y que permite violar impunemente las leyes, hacer un escarnio total de la justicia e introducir la corrupción en todas las instituciones. Desde luego, no creo que el narcotráfico sea la única explicación de la corrupción, en muchos sitios es simplemente el tamaño inmoderado y la propensión intervencionista del Estado. El Estado interviene excesivamente en la vida económica, en la vida institucional, y esa es una fuerza tradicionalmente corruptora, lo ha sido tradicionalmente en América Latina, ese desde luego es otro factor. Pero también es fundamental el hecho de que en muchos países latinoamericanos no existe ese respeto básico por la ley que es indispensable para que una institucionalidad democrática funcione. No es porque los latinoamericanos hayan nacido genéticamente anarquistas y enemistados con la ley, es porque tradicionalmente han sentido que las leyes no estaban hechas para garantizar la justicia, sino para favorecer a determinadas minorías, que las leyes eran una cortina de humo detrás de la cual se llevaban a cabo los peores tráficos para enriquecer a los gobernantes o a los privilegiados. Eso ha creado una desconfianza hacia la ley y un desprecio que hace que con mucha facilidad las leyes se trasgredan. Esa también es una manera de abrir las puertas de la corrupción a una sociedad. Entonces, no es algo que tenga una solución rápida, inmediata, pero si no tiene una solución el problema de la corrupción, yo sí creo que las democracias latinoamericanas están amenazadas de desplome o de desnaturalización interna.
EK: Yo empecé con un tono pesimista y me voy moviendo peligrosamente a ciertas zonas optimistas, cosa que me preocupa. Pero sí quiero decirte que hay factores alentadores en este mismo proceso, incluso en un país tan quintaesencial, tan tradicionalmente corrupto como ha sido por desgracia México. Y es el factor de los reflectores de los medios de comunicación. El papel de la prensa, de la radio, de la televisión y sobre todo de los medios internacionales, es cada vez más importante y positivo. Antes, todo se hacía en México, como decimos allá, "en lo oscurito", "debajo de la mesa", "bajita la mano", hay diez o quince expresiones que significan exactamente eso, lo tenebroso, la tenebra . Ahora lo que ocurre es que la prensa nacional e internacional, con el advenimiento de la libertad democrática, tiene reflectores poderosos, y en la medida en que esos reflectores iluminan la sombra de la tenebra , salen muy rápido a relucir los actos de corrupción. Esto nos ha venido ocurriendo durante todo el régimen de Fox. Además, ha ocurrido algo todavía más notable: los mexicanos empezamos a darnos cuenta de lo extraño e irregular que es esto de la corrupción, que antes creíamos que era una parte del folclor nacional. Es un poco como las elecciones de esa dictadura que tú, ya para la inmortalidad, calificaste como perfecta. Era tan perfecta, que las irregularidades, chapucerías y trampas -la alquimia electoral, como se decía-, las veíamos como algo natural, folclórico, mexicano; casi para estar orgullosos. Conforme los reflectores internacionales de verdad iluminaron esa zona de la vida mexicana, los mexicanos empezamos a sentir mucha vergüenza. Desde luego, hay algunos que siguen haciéndolo y no tienen ninguna vergüenza -son estrictamente sinvergüenzas-, pero creo que se ha ido iluminando y haciendo transparente la tenebra de la vida política mexicana. Hay que decir también, en honor al gobierno de Fox, que tiene tantos y tantos puntos criticables, que ha echado a andar una ley de transparencia, que incluye la posibilidad de que cualquier ciudadano entre a averiguar qué es lo que ocurre y cómo se maneja el sector público.
Lo que sí me preocupa mucho, y ahí no veo muchos avances, es por qué tiene nuestra región tan poco respeto a la ley escrita por el hombre. Yo sospecho que es algo atávico, que nos viene de una cultura política muy anterior, de los siglos xvii y xviii , que son tradiciones de mucho respeto a la ley natural, pero no a la ley escrita por el hombre; como si dijéramos: "bueno, si en la selva no existen semáforos, ¿por qué vamos a respetar los semáforos?". En cambio, en tradiciones anglosajonas, la ley escrita por el hombre es respetada. ¿Cómo vamos a hacer para que los latinoamericanos respeten las leyes e instauremos un Estado de derecho? Esto es algo fundamental, porque sin eso no vamos a poder ni siquiera atraer las inversiones propias y ajenas que necesitamos.
MVLL: Creo que para que las leyes sean respetadas tienen que ser respetables, eso es fundamental. A mí me impresionó mucho cuando fui a vivir a Inglaterra, a mediados de los sesenta, descubrir esa actitud favorable que tenía naturalmente cualquier inglés hacia la ley. Normalmente cualquier inglés piensa que la ley que se ha aprobado es justa, y está dada para favorecer el bien de la comunidad. Y si en algunos casos la ley no resulta así, entonces los ingleses mandan cartas, piden a sus representantes en el Parlamento que las enmienden, pero normalmente la gente piensa que las leyes se dan para servir a la comunidad, y eso hace que las leyes se respeten naturalmente. Siempre recuerdo esa anécdota maravillosa que cuenta Lenin en una de sus cartas, que en un viaje a Inglaterra iba con unos dirigentes obreros de Londres a provincias, no sé a qué ciudad. Fueron a la estación, el tren iba a partir, y entonces, al cruzar la barrera para el andén, los obreros ingleses que iban con él dijeron "no, no, porque no hay boletero, no hay a quién entregar el pasaje, no podemos pasar". Lenin se lamentaba: "¡pero nunca va a haber una revolución en Inglaterra si los dirigentes revolucionarios no quieren pasar a un andén porque no hay un boletero!". Cuando una sociedad llega a ese respeto casi de reflejo condicionado hacia las leyes, es que se ha convertido en una sociedad profundamente democrática.
En América Latina eso no ocurre. Y una de las razones es que las leyes muchas veces no pueden ser respetadas; son leyes tan absurdas, dadas con tan escaso sentido de la realidad, que simplemente no pueden ser respetadas.
EK: ¿Tú sabes cuál es el país latinoamericano y quizás mundial que tiene el campeonato de constituciones?
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