¿Ha sido un avance? Sí, sumamente equívoco. Todo lo que sirva para no satanizar, para madurar como personas y como sociedades, para ser más libres y conscientes, es un avance. Pero la confusión, la indiferencia, el relativismo, no son avances. La tensión creadora que reconcilia los opuestos (la pareja, los enemigos, las culturas diferentes) puede quedar en distensión fodonga, conformismo progre, globalismo estandarizador. Integrar lo diferente, no es aceptarlo como indiferente: como si todo diera igual. Reconciliarse con el mal puede favorecer la plenitud o la vacuidad. El destape de lo reprimido no necesariamente vuelve más consciente ni más libre. Las puertas de la percepción abiertas por las drogas pueden ser una esclavitud idiota. La inversión carnavalesca puede ser chabacana. Las misas negras que ofrendan un cuerpo de mujer como hostia son cursis, cuando no degeneran en asesinatos rituales. La banalidad del mal puede ser espantosa.
Al criticar la "hipótesis represiva" de Freud que se volvió vulgata universitaria, Michel Foucault (Historia de la sexualidad. La voluntad de saber) se burla de la confusión entre el sexo como obsesión temática y el arte de vivirlo. El arte erótico es íntimo, personal; la tematización sexual es pública y despersonaliza: reduce las personas a objetos. Las ganas de hablar del sexo expresan una voluntad de saber y poder, no un placer corporal. Las confesiones, terapias, discusiones, estudios, reportajes, novelas, espectáculos, anuncios comerciales y tiendas que se refieren al sexo se han multiplicado; pero la obsesión de tematizar el sexo, no es el sexo. "Quizás un día, en otra economía de los cuerpos y los placeres, ya no se comprenderá cómo [...] lograron someternos a esta austera monarquía del sexo [haciéndonos] creer que en ello reside nuestra liberación."
Como para darle la razón a Jung, ahora hay un movimiento popular que pide otro dogma mariano. A la exaltación de María como madre de Dios (431), perpetuamente virgen (649), concebida sin pecado (1854) y asunta en cuerpo y alma (1950), quieren añadir: corredentora, mediadora y abogada del género humano. Después de reunir seis millones de firmas en 148 países, pidieron a Juan Pablo ii que proclamara estas advocaciones como dogma ex cáthedra ("Seeking a promotion for the Virgin Mary", The New York Times , 23- xii -00). El papa se negó. Pero siguen buscando adhesiones en www.voxpopuli.org.