No ignoro las polémicas y realidades que han marcado el sistema
televisivo y comunicativo de los países latinoamericanos. Y debo
expresar por anticipado mi respeto a sus peculiares dinámicas e incluso
mi admiración hacia algunas originales construcciones de partida,
como el sistema chileno. De forma que la salvaguarda del servicio público
debe adoptar en cada país una forma peculiar, adecuada a sus tradiciones
y sus realidades, más allá de un aparato estatal y centralizado
como en la mayor parte de los países europeos, difícil de
crear o restaurar ya en muchos otros países. Trascendiendo estas
experiencias y especificidades nacionales, podríamos asegurar que
el secreto común a todos los sistemas comunicativos y culturales
ricos reside en el equilibrio y en la armonía no sólo entre
competidores, entre grandes grupos y medianas empresas, entre medios nacionales
y locales, sino también entre el mercado y el no-mercado, y por tanto
entre la financiación publicitaria y la pública. Esa podría
ser la conclusión más destacada de dos investigaciones que
he llevado a cabo con un amplio equipo los últimos tres años
en los campos más destacados de la cultura y la comunicación,
incluyendo los preparativos para su transición al mundo digital (ver
Bustamante, 2002 y Bustamante, 2003).
Así, en el sistema de radiodifusión ese equilibrio debería
concretarse no sólo en unas televisiones públicas fuertes,
sino también en unas cadenas privadas saneadas y estables que colaboren
a la producción audiovisual y cultural, a la identidad cultural y
el enriquecimiento del espacio público. Pero para ello, además
del acceso a un mercado publicitario suficiente ha de existir una regulación
que garantice la competencia transparente y efectiva entre sí y con
el servicio público, el pluralismo real en su seno, la diversidad
de elección del usuario, los derechos del consumidor En primer lugar
porque la comunicación social, y los medios electrónicos en
particular no resultan asimilables a cualquier otro mercado y porque las
empresas privadas usufructúan un bien público como las ondas
que debe ser compensado por normas sobre la publicidad, la información,
la producción independiente, el derecho de réplica Además,
y como en tantas otros mercados crecientemente complejos, pero mucho más
en sectores políticamente tan sensibles, sólo la consolidación
de autoridades de regulación auténticamente autónomas
y potentes pueden asegurar esa reproducción armónica del sistema,
con competencias sobre las cadenas públicas y privadas, por encima
de toda sospecha. En fin, la DTT o televisión digital terrestre constituye
una ocasión única para asegurar ese equilibrio hacia el futuro,
a condición de situarla como motor de la renovación de la
televisión abierta y gratuita, y de repartir programas y múltiples
de forma equitativa entre canales públicos y privados (Bustamante,
2003).
Mutatis mutandi, esa línea es extensible al conjunto de
las Industrias Culturales en donde las nuevas redes y soportes digitales
brindan una ocasión de oro para reformar la comunicación y
la cultura en un sentido de profundización de la democracia al tiempo
que como sectores punteros de la creación de riqueza y de empleo.
A condición, naturalmente, de que lo público lidere una transición
en beneficio del interés general, con nuevas políticas públicas
unificadas y coherentes de cultura y comunicación.
Construir y mantener ese sistema de contrapesos y equilibrios no es ciertamente
fácil. Traducirlo y consolidarlo en el nuevo entorno digital que
está naciendo es un desafío más complejo aún.
Pero de ese reto depende algo tan vital para nuestro porvenir como el crecimiento
económico y el destino del espacio público democrático.
En definitiva, la articulación entre economía y democracia
en la comunicación y la cultura sigue estando en la raíz de
una opción básica: la elección del modelo de sociedad
y de desarrollo que cada país debe decidir. l
REFERENCIAS:
-Achille, Yves (1997), «Marchandisation des industries culturelles
et développement d´une réproculture», Sciences
de Société, nº 40, Toulouse.
-BBC (1999), The BBC Beyond 2000, (www.bbc.uk).
-Bustamante, Enrique (1999), La televisión económica,
Gedisa, Barcelona.
-Bustamante, Enrique (coord.) (2002), Comunicación y cultura
en la era digital. Industrias, mercados y diversidad en España,
Gedisa, Barcelona.
-Enrique Bustamante (coord.), (2003), Hacia un nuevo sistema mundial
de comunicación. Las industrias culturales en la era digital,
Gedisa, Barcelona.
-Calabrese, Andre, y Jean Claude Burgelmann (comps.) (1999), Communication,
Citizenship and Rethinking of the Welfare State Social Policy, Rowman
& Littlefield, Maryland.
-Escobar, Guillermo (2003), «Regu-la-ciones y déficit de
una profesión emblemática: el derecho de los periodistas»,
Telos, nº 54, enero-marzo, Madrid.
-Moragas, Miquel y Emilio Prado (2000), La televisió pública
a l´era digital, Barcelona, Portic.
-Rieffel, Rémy (2001), «¿Hacia un pe-rio-dismo móvil
y polivalente?»,Quaderni, Nº 44/45, otoño, París.