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La cultura pasa por aquí
Letra Internacional 81 Letra Internacional

Los retos de la cultura clónica

por Enrique Bustamante
Letra Internacional nº 81, invierno 2003

Número de páginas: 5
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Y aquí, en la prensa, la radio y, de nuevo de forma intensiva en la TV, se han producido también cambios cualitativos importantes en los últimos años que pasan por procesos de creciente precarización de la profesión periodística -y, en general de los comunicadores y los creadores- y por la imposición de elementos de flexibilidad, movilidad y polivalencia, con sus correlatos en la des-especialización, la subordinación tecnológica, la imposición de una razón económica mucho más coercitiva que nunca (Rieffel, 2001). Es así cómo, en contradicción paradójica con una mejora sustancial en los niveles de titulación y formación de los comunicadores e incluso, en otro orden de cosas, con fuertes incrementos de productividad constatados por la informatización, la capacidad de resistencia de los informadores y creadores se va debilitando al tiempo que se entroniza un tiempo coactivo y una velocidad propia del capital pero hostil a la cultura y la información de calidad. Culminación de un proceso de dos décadas, las redacciones digitales o newsroom de muchas televisiones, y radios y periódicos, ejemplifican esa presión temporal y productiva sobre comunicadores que no sólo realizan ya la totalidad de las funciones necesarias sino que también tienen que declinar la información elaborada en múltiples soportes y lenguajes (lo que algunas multinacionales han deno-minado el anycasting), sin tiempo ni medios para garantizar la veracidad y calidad de sus mensajes [ 8 ] , en perjuicio de la diversidad y el pluralismo efectivos para los consumidores-ciudadanos.
Habría que preguntarse si estos fenómenos no vienen propiciados por una enseñanza, universitaria incluso en muchos casos, que ha dimitido de su función de formar comunicadores críticos y responsables para conformarse con ser fábricas de técnicos en información. Mediando después un adecuado proceso de cooptación y de promoción interna, los creadores de información, -eslabón débil del proceso comunicativo y cultural-, se encuentran así en unas condiciones laborales que tienen también, añadidos a las consecuencias de cualquier otro sector, graves efectos sobre los equilibrios informativos y de poder en los medios y, en definitiva, sobre la libertad de expresión misma. Especialmente cuando a tal debilidad en el seno de las empresas, se unen las omisiones y dimisiones de una legislación que, en muchos países y en España en concreto en el análisis reciente de un jurista, no ha querido o podido proteger los derechos de quienes tienen encomendada socialmente una función tan trascendental (Escobar, 2003). La acumulación de casos extremos de periodistas, en los EE UU y Europa, que inventan o manipulan descaradamente las noticias no es más que la punta del iceberg de estos fenómenos y no una simple aberración individual.
 
EL SERVICIO PÚBLICO EN LA ERA DIGITAL
En el marco de tendencias que hemos intentado sintetizar, parece indudable que correspondería al servicio público el papel no sólo de equilibrio del sistema y garantía del pluralismo, político y sobre todo de expresión y creación, sino también la misión de actuar como referencia de calidad, atemperando al menos los procesos más perniciosos del mercado. Y sin embargo, su instrumento más poderoso, la radiotelevisión pública gestionada por el Estado, ha acentuado también, en el mismo movimiento de comercialización general, sus crisis -de principios, financiera, de audiencias- hasta llegar en muchos casos a su privatización o jibarización, o al menos a dejarse tentar por los mismos objetivos de rentabilidad económica y de audiencias, en lugar de medirse por su rentabilidad social. Aun así, se presentan cuadros muy diversos según los países, incluso en la propia Unión Europea, como función de las tradiciones, las resistencias y la conciencia democrática de cada país (Bustamante, 2003).
En el Reino Unido o Alemania, en donde una larga tradición permitió paulatinamente asentar unas radiotelevisiones públicas autónomas del poder político y estables económicamente, la crisis y las polémicas no han podido evitar un reforzamiento de la financiación pública y planes estratégicos que encaran el futuro, entre ellos una expansión y diversificación del servicio público a un entorno multicanal y multiservicios, en todos los soportes digitales incluyendo Internet. Como proclamaba un reciente documento de la BBC, el nuevo papel añadido de este organismo era asegurar los beneficios del mundo digital a todos los ciudadanos, evitando el peligro de fractura social entre los ricos y los pobres en información (The BBC Beyond 2000). También, aunque con menor firmeza y en medio de periódicas polémicas, las televisiones públicas francesas han autolimitado su captación publicitaria y reforzado sus misiones de servicio público.
En el polo opuesto, países con una escasa tradición de servicio público como España y Portugal han apostado desde hace años por la captación publicitaria como única o dominante fuente de financiación, compatible con una tradición de manipulación política sistemática por los partidos en el poder. El resultado ha sido en ocasiones, como en el caso español, una notable y mantenida tasa de audiencias, pero también un endeudamiento acumulado gigantesco -más de 6.000 millones de euros en RTVE en 2003- que se convierte en la fuente financiera hege-mónica, una sistemática desviación de sus programaciones hacia la competencia comercial y un cuestionamiento permanente de su propia existencia desde la sociedad. Además, y en un entorno insoslayable de incremento de canales y de fragmentación de los públicos que no puede hacer más que crecer en el entorno digital del próximo futuro, estas televisiones públicas y sus gobiernos se han mostrado incapaces de afrontar el futuro digital, con estrategias caóticas y resultados mediocres (Bustamante, 2002).
En definitiva, y como numerosos documentos de la U E han constatado, en un mundo de aparente abundancia y proliferación de la comunicación como el que ha comenzado a construirse, en una proclamada sociedad de la información en donde esta última es un elemento estratégico de primer orden, el servicio público integral en la radiotelevisión no sólo continúa siendo necesario sino que se ha convertido en un elemento cardinal del Estado de Bienestar, como la sanidad, las pensiones de jubilación o la educación con la que comparte muchas articulaciones (Calabrese/Burgelmann, 1999). En resumidas cuentas, si no hay acceso general a la información y la comunicación de calidad no es posible defender, ni siquiera teóricamente, el mito fundador de la igualdad de oportunidades que basamenta toda democracia. Pero su realización efectiva y su peso referencial han de estar basados tanto en la independencia y el pluralismo del servicio público como en la autonomía financiera que sólo el dinero público puede asegurar. Lo que no resulta incompatible -en tiempos de crisis fiscal del Estado- con una captación publicitaria voluntariamente autolimitada, por debajo siempre de lo que su propia tasa de audiencia permitiría acopiar y extremadamente cuidada en fórmulas y tiempos, compatibles siempre con su naturaleza esencial (Moragas y Prado, 2000).
 
EL SECRETO RESIDE EN EL EQUILIBRIO
Número de páginas: 5
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NOTAS
  • [ 8 ] La denominación, cada vez más usual en la literatura anglosajona, de media workers, ilustra bien esta proletarización del trabajo creativo en la información que podría extenderse al conjunto de la cultura.

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