Los artistas que ocupan las páginas siguientes han desarrollado diferentes trabajos de investigación sobre este territorio resbaladizo de la pornografía, del espectáculo del sexo, no tanto del sexo ni del amor ni del intercambio sexual, sino del puro espectáculo, para minorías o para mayorías, privados o públicos. Son investigaciones estéticas pero también tienen un alto grado de psicología, incluso de antropología y, sobre todo, indagan en una sociedad en la que los tabúes conforman todo un territorio escondido y deseado al mismo tiempo.
Esta revista está dedicada a todos los que miran, a todos los que saben mirar sin dejarse llevar por prejuicios o convenciones sociales estereotipadas. A aquellos que no temen a sus propios deseos, que conviven con sus miedos y que habitan un territorio sin límites, un lugar peligroso pero tal vez el único en el que se puede vivir. A todos aquellos que se sientan heridos en su sensibilidad, solamente les recomiendo que cierren la revista y esperen el próximo número, pero, por favor, no la lean a oscuras escondidos en su habitación o en cualquier otro lugar.