Veremos que cada uno de los artistas que incluimos en este número elige un aspecto concreto en su trabajo. Hemos procurado no jugar a ver cómo un mismo edificio es retratado de forma diferente por una serie de fotógrafos. Nos ha parecido ajeno a nuestras intenciones. Lo que queremos es destacar la fuerte subjetividad de estos profesionales de la imagen, mostrar cómo para unos es esencial la relación de la arquitectura con el individuo, o con la historia, o la construcción de otro paisaje en otra época, de cómo el espíritu de una cultura atraviesa la mirada de los más jóvenes; la fuerza de la historia de las formas. Dar, en fin, visibilidad en una publicación de arte actual a aquellos artistas que por lo general no aparecen en estas páginas y cuyos nombres no son conocidos en este sector del que sin ninguna duda forman parte. Klaus Frahm afirma: "Donde no hay riesgo no hay diversión", y después de ver estas imágenes y leer sus aportaciones, no cabe duda de que no es un trabajo sino una pasión lo que desarrollan en cada fotografía. Cristobal Palma se pregunta "¿Es posible producir imágenes que hablen de arquitectura sin ser necesariamente 'fotos de arquitectura'?". La respuesta la dejamos para el siguiente volumen sobre fotografía y arquitectura, aunque posiblemente la respuesta ya la tenemos todos. De momento, nos quedamos con la idea de Lluís Casals, una definición muy especial del trabajo de fotógrafo, un trabajo al aire libre: "Un oficio en el que puedo ver los atardeceres y ser testigo de las cosechas".