Sociología-Ciencias Políticas. Si bien es de gran valor el proceso que sabe instruir del intelectualismo, de la abstracción y de lo arbitrario (propio de la especulación sin orillas de un cierto discurso filosófico
[ 16 ] ), su "realismo" se revela rápidamente de corto alcance, desde el momento en que se puebla de sucedáneos categoriales de las entidades precedentes, de las que recoge no el contenido sino el determinismo y el dinamismo postulados bajo el vocablo simplificador de "clase de edad" y bajo los diversos estatutos o roles que adscriben a aquellos que identifican en conjuntos homogéneos o cuando da a luz banalidades explicativas tan indigentes como "la falta de salidas profesionales". Que al menos esto quede claro: a los estudiantes más activos en el movimiento, las "salidas profesionales" ¡les traían completamente al pairo! Su preocupación era terminar con un orden social alienante (porque así lo juzgaban ellos, no habiendo leído aún a Lacan ni a los pensadores de la cosecha de los años 80), no encerrarse en un buen pequeño empleo de falso privilegiado y verdadero criado, cuadro medio, agente de una explotación modernizada (reléase ¿
Por qué los sociólogos? [ 17 ] ). Olvidamos demasiado deprisa que las funciones para las que la universidad prepara les repelían profundamente. No más, en todo caso, que la perspectiva de pasarse la vida en el trabajo -fuera el que fuera- o la de identificarse con una función, ni siquiera la de "consumidor".
Confusofía. Mucho más
up to date y de moda, he aquí un Mayo del 68 promotor del individualismo contemporáneo y acelerador de la privatización de las existencias
[ 18 ] . Mencionamos aquí rápidamente la aplicación del método Procusto, que consiste básicamente en poner a funcionar un código restringido a una media docena de conceptos (Democracia/Individualismo/Postmoderno... y sus parientes, entre los que se cuenta un "narcisismo" vaciado de su acepción freudiana rigurosa para acoger los contenidos gomosos de la psicología americana) que se difractan mutuamente en un reenvío metonímico indefinido propulsado al hilo de los objetos analizados, a los que un tratamiento similar hace perfectamente sustituibles. Detengámonos un pequeño instante en una de las claves interpretativas del 68 así producida. A la
performance especular de la teoría abrazando su propio reflejo cuando cree estar aprehendiendo la esencia de sus objetos, viene a responder una temporalidad que debe más a la genética y a la fecundación que al orden histórico. La sucesión hace las veces de relación causal (aquello que está
antes es causa o genitor, aquello que está
después, efecto o producto). De esta manera las características de los años ochenta estaban contenidas
en el 68 y, como quiera que esta genealogía fantástica necesita épocas dotadas de rasgos hereditarios, he aquí que en el
self-service , en la elección entre cincuenta lejías o en el montaje por uno mismo de los muebles de Ikea la exigencia de autonomía se ve transmitida y cumplida.
Las páginas precedentes ofrecen, me parece a mí, suficientes motivos claros como para recusar este tipo de planteamientos. Por lo tanto, y como cierre, voy a contentarme con hacer unos comentarios sucintos.
Si hay un aspecto ineludible en aquellas jornadas, que ni las más malévolas de las lecturas son capaces de disimular, es la reinversión masiva de la cosa común o, en otros términos, de la relación social, de lo compartible, de la actividad de cada uno y de todos en la medida en que concierne a los asuntos y cuestiones que pueden y deben ser gestionados colectivamente. Tal reinversión no tenía nada que ver con la de la soledad acolchada e "indiferente", sino con la de los interfaces entre lo individual y lo colectivo que todo aquel período y su legado se empeñaron en reunificar, desembarazándolos de su antagonismo y de sus limitaciones recíprocas, haciendo calar el uno en el otro a contrapelo de su cara a cara petrificado.
Ello ha dado lugar a una recomposición radical y extremadamente rápida del lazo social en torno a los dos polos del rechazo y de la creación de formas sociopolíticas y estéticas (autoorganización, comportamientos, modos de vida y de expresión), recomposición seguramente limitada en su extensión y en su duración, pero en todo caso inconcebible en ausencia de la apertura del "individuo" a su socius , su aliado.
Cualquiera que haya vivido aquel período desde otro sitio que no sea la ventana del salón sabe que estaba urdido de solidaridad, de actos de apoyo, de deliberación permanente, de comunidad en la lucha y el juego. Extrañas "individualidades narcisistas" éstas que se consumían hasta perder se en una profusión de intercambios y dones: de palabras, de informaciones, de productos, de ideas, de cuidados, de servicios, de trabajo, de herramientas, de locales y de tiempo. De manera que no es incongruente anotar en parte aquellos dos meses a cuenta de un regreso (momentáneo pero potente y bajo formas liberadas de sus lastres tradicionales) del intercambio simbólico a las comarcas de donde se lo había expulsado. O bien a cuenta de aquello que, desde los orígenes inmemoriales de la colectividad humana, se opone a la atomización "individualista" y "privatizada".
Traducción del francés de Álvaro García-Ormaechea
* Texto que apareció en el nº 51 de la revista Le Débat (septiembre-octubre de 1988) y que se reproduce en Archipiélago con la autorización de su autor.
Jean-Franklin Narodetzki participó en la creación del Movimiento 22 de Marzo, en la Facultad de Nanterre (París X). En 1975 publicó, con su nombre de pila, El Discurso del poder (colección 10/18, n° 922). En 1976 fue condenado por la justicia francesa por su participación en la ocupación de la embajada de la urss por parte de un grupo del movimiento Marge. Sobre el movimiento de mayo-junio de 1968 en Francia publicó en 1988 con el nombre de Narot el artículo que aquí reproducimos y, diez años más tarde, con el nombre de Narodetzki, un prefacio a un florilegio de grafitis, octavillas y canciones titulado "Mayo del 68 para uso de los menores de 20 años" (ed. Actes Sud, Babel, colección "Revoluciones"). Psicoanalista desde 1985, ha trabajado en el servicio de psiquiatría del hospital Kosevo de Sarajevo durante el asedio de la ciudad, después de haber sido uno de los fundadores del Colectivo contra la purificación étnica y los nacionalismos. En 1999 publica Noches serbias y nieblas occidentales. Introducción a la complicidad con el genocidio (ed. L'Esprit frappeur), un conjunto de artículos sobre el apoyo prestado por la onu y los Estados occidentales, principalmente los Estados francés e inglés, a la política genocida panserbia y su contribución a la destrucción de Bosnia-Herzegovina.
© Jean-Franklin Narodetzki ( Narot ), 2008. Este artículo ha sido publicado bajo una licencia Creative Commons. Reconocimiento-No comercial-Sin obra derivada 2.5. Se permite copiar, distribuir y comunicar públicamente el texto por cualquier medio, siempre que sea de forma literal, citando la fuente y sin fines comerciales.