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Archipiélago 77-78 Archipiélago

Cread nuevos mundos, nutriréis el cerebro. Wu Ming 2

Archipiélago nº 77-78, Noviembre 2007

Número de páginas: 2
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A caballo entre 2006 y 2007, Wu Ming 1 y Wu Ming 2 cooperaron en la elaboración de un tríptico de artículos acerca de la complejidad de la cultura popular actual, las narraciones transmediales y las dinámicas de creación colectiva en la era de la Red. El primer texto, escrito por WM1, se publicó en L'Unità el 31 de diciembre de 2006 y, al día siguiente, se reprodujo íntegramente en Carmilla con el título: "Stephen, Lisey y la complejidad pop" (http://www.carmillaonline.com/archives/2007/01/002089.html). El segundo, escrito por Wu Ming 2, salió en el mismo periódico el 13 de enero de 2007 y se volvió a publicar en Giap (nº 6, VIII serie) con el título: "Cread nuevos mundos y nutriréis el cerebro" (http://www.wumingfoundation.com/italiano/Giap/giap6_ VIIIa.htm#2). El tercero, escrito a cuatro manos por Wu Ming 1 y Wu Ming 2, se publicó en L'Unità el 28 de enero de 2007 con el título "Creced en Red y multiplicaos", junto con un artículo de Renato Pallavicini sobre la continuidad/coherencia en el mundo épico y mitológico de los superhéroes. Al día siguiente se reprodujo en Carmilla con el título ía, épica y creación pop en tiempos de la Red".
En un artículo publicado en estas páginas recientemente, Wu Ming 1 ha hecho referencia al último ensayo de Steven Johnson, Everything Bad is Good for You (Penguin, 2006). La tesis fundamental de este libro es que la cultura pop, en los últimos treinta años, ha alimentado nuestros cerebros con una dieta tan portentosa que ha producido un aumento constante de las capacidades cognitivas y los cocientes de inteligencia. Exactamente lo contrario de la opinión común: televisión y videojuegos son el opio del pueblo, la sociedad de masas tiende a aplanar el encefalograma de los individuos, si un producto cultural está dirigido al gran público tiene que ser obligatoriamente estúpido, sin sustancia y nivelado a la baja para complacer al vulgo.
Si nos fijamos bien, aun antes que la hipótesis, lo que resulta inédito es la premisa metodológica del libro; dejemos de lado el contenido, propone Johnson. Lo importante no es si Perdidos es de derechas o de izquierdas, arte o basura. Es posible que los productos de la cultura de masas ahora no sean más que un infierno de inmoralidad y degradación, en cualquier sector; pero seguro que cada día son más complejos y diversos, ricos en retos para la mente, capaces de desarrollar nuestro deseo innato de resolver problemas (y no de narcotizar las neuronas con un entorno carente de estímulos). En una palabra: inteligentes.
Esto no depende del espíritu filantrópico de quienes producen y venden entretenimiento. El tema es que una serie televisiva, una película, un videojuego o un reality produce más dinero si tienen tramas enredadas e impensadas, si estimulan discusiones, ponen interrogantes, dejan espacio a la interpretación y a la curiosidad. Johnson sugiere que los principales motores de esta tendencia al alza son dos: las videograbadoras y las comunidades de fans .
Hace treinta años, el principio guía de una cadena televisiva era minimizar la duda, no suscitar objeciones, diseñar una programación inocua. Los espectadores no tenían la posibilidad de volver a ver un capítulo de su serie favorita. Perderse un episodio de Espacio 1999 era como perderse un partido de fútbol: ambos eran acontecimientos únicos e irrepetibles. Hoy, por el contrario, todo es recurrente. Los canales de pago repiten las series a ciclo continuo. Si la trama de Perdidos atrapa mi cerebro como un laberinto, es porque mire donde mire veo ovillos del hilo de Ariadna: puedo grabar los episodios y volver a ver los momentos más enigmáticos, comprar los packs de dvd de la serie, descargarla de la Red, echar un vistazo a los foros dedicados y encontrar respuesta para mis preguntas. En una era de reproducibilidad difusa, minimizar la duda ya no es la estrategia más efectiva. Necesitamos historias que merezcan ser contadas más de una vez, por tanto, rienda suelta a la complejidad, a las subtramas, a las lagunas y a las referencias cruzadas. Rienda suelta a las dudas que se puedan colmar pulsando rewind . Rienda suelta a las películas que no se puedan entender si te pierdes un fotograma: Hollywood gana más dinero con los dvd que con la venta de entradas de cine.
El segundo factor que empuja al entretenimiento con estructuras narrativas cada vez más estructuradas es, según Johnson, el entrometimiento del público, la demanda apremiante de poder interactuar con los productos culturales, ser consumidores partícipes y no solamente pasivos.
Cuando el Comecocos invadió las salas de juegos del planeta, pasó un largo tiempo hasta que los jugadores más empedernidos descubrieron que cada nivel del juego podía ser completado en pocos segundos, siguiendo recorridos fijos a través de laberintos de fantasmas y caramelos. Esta información ha permanecido inaccesible para la mayoría, que continuó afrontando la pantalla equipada solamente con sus ojos, dedos y reflejos. Hoy, esas instrucciones estarían on line días después del lanzamiento del juego (si no antes), cualquiera podría consultarlas sin problemas y aprenderlas de memoria en un par de horas. Veamos, en cambio, un gran éxito de estos años como Grand Theft Auto ; también tiene una "guía", que es gratuita y se puede descargar. Son 53.000 palabras una tras otra, más de 160 páginas de texto, aunque tampoco así consigue ser exhaustiva, definitiva. Las discusiones entre los aficionados continúan, no faltan las sorpresas, y mientras tanto salen capítulos del juego nuevos y actualizados. Razonamientos muy parecidos son aplicables para todos los sectores del entretenimiento: chavales de distintas nacionalidades que todos los días publican en la Red la crónica de Hogwarts, reconcentrada en el mundo de Harry Potter; cineastas en ciernes que filman su propio episodio de La guerra de las galaxias y lo difunden por YouTube o Google vídeo; grupos de exégetas que intentan reconstruir el árbol genealógico de Los Soprano ; manitas que modifican el código de un videojuego con Lara Croft para que la protagonista pueda encarnar un sensual vídeo clip ... Todo está allí, a un clic de tu ratón, y bajo la lupa de Henry Jenkins, el profesor del mit que el año pasado ha publicado Convergence Culture (New York University Press, 2006), el libro más fascinante que haya podido leer sobre los procesos culturales de nuestro tiempo.
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