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Sistema 188 Sistema

Las políticas de la tierra

por José Félix Tezanos
Sistema nº 188, septiembre 2005

Número de páginas: 5
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RESUMEN
El crecimiento demográfico descontrolado, el aumento de las desigualdades y las carencias, la crisis de biodiversidad, la degradación ecológica y los derroches energéticos plantean la necesidad de unas políticas de la Tierra que atiendan a las necesidades globales del Planeta, poniendo en común los intereses en los que coincidimos como especie. Las limitaciones de los enfoques particulares, y de las organizaciones que los sustentan, para hacer frente a las exigencias globales suscitan la pertinencia de una nueva cultura y una nueva ética de la Tierra que nos ayude a hacer frente con éxito a los grandes dilemas de la humanidad en un futuro no lejano.
Palabras clave: ecología, crecimiento demográfico, biodiversidad, desigualdades, cultura de la Tierra.
ABSTRACT
Uncontrolled population growth, increase of inequalities and biodiversity crisis,ecological degradation and energetic squandering bring up the necessity of Earth policies in order to respond to the global needs of the Planet, putting in common interests in which we all agree as species. The limitations of specific approaches, and the organizations that support them, in order to affront global exigencies, provoke the pertinence of a new. Earth culture and a new Earth ethics that help us to face up with success the big humanity dilemmas in a near future. Key words: ecology, population growth, biodiversity, inequalities, Earth culture.
Los Parlamentos, las instituciones y los medios de comunicación se hacen eco continuamente de propuestas y debates sectoriales. Desde los inicios de la era democrática, la vida política ha estado polarizada en torno a la defensa de intereses específicos: las clases sociales, las reivindicaciones nacionalistas, las perspectivas de género, los intereses económicos, las ideas religiosas..., han dado lugar a movimientos y partidos políticos que se han organizado para defender a aquellos que representaban.
Algunas de estas organizaciones, desde la óptica específica de sus posiciones, han operado con cierta vocación de globalidad, intentando dar mayor peso específico a sus criterios particulares en proyectos políticos más amplios. La defensa de muchos de estos planteamientos sectoriales ha permitido llegar a sociedades más equilibradas, en las que determinados intereses han podido ser tenidos en cuenta en lo que tenían de justos y necesarios.
Pero en el arranque del siglo XXI , y en el marco de un complejo mosaico de intereses sectoriales y ópticas particulares, hay que preguntarse: ¿quién defiende los intereses globales del Planeta Tierra? Tenemos políticas de clase -aunque debilitadas-, políticas nacionales -y nacionalistas-, políticas feministas, políticas en defensa de intereses económicos concretos..., pero no tenemos una Política de la Tierra, con letras mayúsculas, por mucho que en los últimos años se estén haciendo presentes enfoques críticos que reclaman nuevas perspectivas de lo global, al tiempo que diversos movimientos sociales defienden con fuerza visiones políticas alternativas. En algunos países empieza a ser notable la presencia de movimientos que se pronuncian contra las desigualdades económicas extremas, contra las guerras injustas, contra el deterioro medioambiental y contra el trastocamiento de los equilibrios humanos y la minusvaloración de la exigencia de un mundo habitable.
1. ¿QUÉ SON LAS POLÍTICAS DE LA T IERRA ?
Hablar de Políticas de la Tierra es hablar del desarrollo sostenible, de un crecimiento económico suficiente para todos, que no se haga a costa de destruir el entorno, de esquilmar los recursos y de contaminar irresponsablemente el aire y las aguas.
Es hablar de la erradicación del hambre que padecen 842 millones de seres humanos, según los datos del último Informe de FAO (28 millones más que en el anterior Informe), de la producción de alimentos sanos y de las garantías de un sistema de vida saludable para todos. Hablar de Políticas de la Tierra es plantear un control racional del crecimiento de la población, en armonía con los territorios y los entornos naturales, previniendo a tiempo el descontrol de las bombas de relojería demográficas, que están conduciendo a un aumento creciente de la población en las zonas más pobres y deterioradas del planeta, al tiempo que se están poniendo en marcha incontenibles procesos migratorios. Hablar de Políticas de la Tierra, en definitiva, es hablar de los recursos naturales disponibles en el Planeta y de su uso racional y equilibrado, evitando actuar como si dispusiéramos de combustibles fósiles ilimitados, al tiempo que se toman decisiones que implican que las poblaciones del futuro tendrán que guardar nuestros residuos nucleares durante cientos de años, condenando a las generaciones venideras a tener que vivir sin petróleo y otros recursos que se están derrochando y esquilmando.
¿Por qué la urgencia y la pertinencia de estos temas? Porque se están encendiendo peligrosas señales de alarma sobre la salud de nuestro Planeta y sobre los riesgos que se pueden producir en un futuro no lejano, si no se toman medidas inteligentes de rectificación con prontitud y eficacia.
En los años sesenta del siglo XXI , Forrester ya planteó la necesidad de buscar una armonía entre población, recursos y equilibrios medioambientales, formulando el objetivo de reducir el uso de los recursos naturales en un 75 por 100, limitar la contaminación en un 50 por 100 y reducir la natalidad un 30 por 100. Pero nadie pareció hacerle caso. A principios de los años setenta se publicó el famoso Informe del Club de Roma 1 , que tanto impacto inicial causó y al que siguieron otros libros y análisis en los que suscitaba el problema de los «límites del crecimiento». Sin embargo, estos análisis, en la práctica, fueron poco atendidos e, incluso, a veces fueron reputados como poco realistas y escasamente rigurosos. Hoy, sin embargo, ya no es factible ni plausible tal tipo de desprecio analítico. Actualmente existe en la opinión pública una conciencia social acusada y se dispone de datos bastante contrastados.
Algunos pronósticos -reputados como exagerados hace pocos años- se empiezan a cumplir, al tiempo que se pueden constatar fehacientemente los efectos de determinadas políticas y pautas de comportamiento. Las llamadas de atención ante los problemas de la Tierra, por lo tanto, hoy resultan más verosímiles, aunque la mayor parte de las reacciones oficiales continúen siendo, por lo general, más bien tibias y retóricas. Un ejemplo de esta tibieza e insuficiencia lo tenemos en la escasa voluntad de cumplimiento del Protocolo de Kyoto, sobre todo por parte de las principales potencias económicas, que son además las más contaminantes, como es el caso de Estados Unidos, que con poco más del 4 por 100 de la población del Planeta es responsable del 25 por 100 de las emisiones de gases de efecto invernadero.
2. POBLACIÓN Y SUBDESARROLLO
Los problemas de la Tierra son diversos, son complejos y presentan facetas que deben ser cuidadosamente analizadas y evaluadas en sus diferentes posibilidades de evolución.
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