De modo que se puso en marcha la tercera línea de defensa después del fallo de los brillantes financieros y de los chacales: nuestros jóvenes hombres y mujeres, que se envían a morir y a matar y que es, obviamente, lo que hemos hecho en Irak.» ( http://www. democracynow.org/article.pl?sid= 04/11/09/1526251 ).
EL MAYOR FRAUDE DEL MUNDO MEDIANTE EL SISTEMA PIRAMIDAL
Volviendo al asunto principal y llamando espada a una ENORME espada
[ 2 ] , todo lo que antecede forma parte esencial del mayor fraude del mundo mediante la aplicación del sistema piramidal, conocido también como esquema de Ponzi. Como todos los demás, su característica distintiva es que sólo puede seguir saldando deudas en dólares y mantenerse en la cumbre mientras siga recibiendo nuevos dólares desde abajo, voluntariamente y mediante la confianza, si es posible, y por la fuerza, si no lo es. (Desde luego, las fórmulas de Clausewitz y Cromer dan como resultado que los más pobres pagan la mayor parte, debido a que son ellos los más indefensos y por eso los que están encima o por encima de ellos les traspasan tantos costes y dolor).
¿Pero qué ocurre si se diluye la confianza y dejan de entrar los dólares? Las cosas se están poniendo inestables en la casa del Tío Sam. El declive del dólar reduce los necesarios ingresos de dólares. El último mes fueron de 48.000 millones en lugar de 55.000. Por eso el doctor Alan Greenspan tiene que elevar los tipos de interés para mantener un cierto atractivo por parte del Tío Sam para los dólares extranjeros que necesita para tapar la brecha comercial. Como compensación por haber sido confirmado por el presidente Bush, prometió hacerlo cuando hubiesen pasado las elecciones.
Ya llegó el momento, pero al hacerlo se cierne la amenaza de pinchar la burbuja inmobiliaria que se ha inflado gracias a los bajos intereses y a las tasas de hipoteca y rehipoteca. Pero la mayoría de los ciudadanos del Tío Sam tiene sus ahorros, si alguno tiene, invertidos en su propia casa. Ellos y este imaginario efecto riqueza soportaron el exceso de consumo y el endeudamiento de las familias, casi tan alto como el PIN. Sucesor en el FED de las altas tasas de interés de Volker, Greenspan las bajó casi a cero haciendo posible que los préstamos y las hipotecas -que son la deuda- sean baratos y abundantes. Eso incrementó la demanda de bienes de consumo y viviendas. Los primeros resultan baratos traídos de China, pero las segundas elevan el precio y el «valor» de las viviendas, que ha alentado la aspiración a otras todavía más caras, ha incrementado el «colateral» y todavía más préstamos y todavía más consumo. Así volaron los capitales del Este de Asia después de la crisis financiera de 1997. Volaron hacia el seguro paraíso del Tío Sam, tanto a Washington en Bonos del Tesoro como a Nueva York en acciones de Wall Street. Al mismo tiempo, el Tío Sam se benefició de las crisis mediante la compra de las devaluadas divisas del Este de Asia y su utilización para comprar los recursos reales de esa región; en Corea compró incluso bancos a precios de auténtica ganga. Eso fue lo que dio lugar al gran mercado alcista de los precios de las acciones y a una mayor riqueza aparente, que también sirvió de respaldo a un mayor consumo. A partir de ese momento, el mercado de valores ha vuelto a desplomarse.
Si el mercado inmobiliario se desploma también con el presente y el futuro incremento de los tipos de interés que realice Greenspan, y por consiguiente de los costes de las hipotecas, un pinchazo de la burbuja inmobiliaria no sólo recortaría drásticamente los precios de la vivienda. Se produciría una bajada con efecto dominó sobre las enormes segundas y terceras hipotecas y rehipotecas de los propietarios, sobre las tarjetas de crédito al consumo y otras deudas, sobre su consumo, sobre la deuda corporativa y sobre los beneficios y las inversiones. De hecho, estos factores bastarían para sumir también al Tío Sam en una profunda recesión, si no depresión, y en otra gran deflación de las acciones e inmediatamente de otros precios, haciendo que el servicio de la deuda resulte aun más caro. Si el dólar declina, incluso la inflación interna del precio del dólar es de hecho deflacionaria respecto de otras divisas, cosa que los rusos y los latinoamericanos descubrieron por su cuenta y riesgo, como veremos más adelante. Una inversión real aún más baja del Tío Sam reduciría su productividad industrial y su competitividad todavía más, probablemente hasta un nivel más bajo de lo que se puede compensar mediante la consiguiente devaluación del dólar para abaratar sus exportaciones, tal como esperan muchos confiadamente, entre los que probablemente se encuentre el bueno del doctor Greenspan.
Hasta ahora, la aparente inflación de los precios externos en rublos y pesos y sus consiguientes devaluaciones han sido una deflación de hecho en lo que se refiere a la divisa dólar mundial. Entonces el Tío Sam imprimía dólares para comprar a precios de saldo sus recursos naturales a Rusia (cuya economía andaba entonces por los 100.000 millones de dólares), y sus empresas e incluso sus bancos, como en Corea del Sur. No hay duda de que ahora el doctor Greenspan y el Tío Sam vuelven a intentar que otros bancos centrales suban también sus tipos de interés y hundan a sus ciudadanos en una depresión aun más profunda. Pero aunque mediante ese recurso pueda anularse la relativa atracción de su propio aumento de los tipos de interés ¿cómo podría eso salvar al propio Tío Sam?
Más allá de Osama Bin Laden, de Al Qaeda y de todos los terroristas juntos, la mayor amenaza del mundo real para el Tío Sam es que no se mantenga esta entrada de dólares. Por ejemplo, los bancos centrales extranjeros y los inversores privados (se dice que los «chinos de ultramar» poseen su buen billón de dólares) podrían decidir un día de estos colocar la mayor parte de su dinero en otro lugar que no sea el declinante dólar y abandonar al pobre y viejo Tío Sam a su suerte. China podría duplicar su renta per cápita en muy poco tiempo si hiciese inversiones reales en su propio país en lugar de hacer inversiones financieras con el Tío Sam. Efectivamente, Henry G. K. Liu escribe, aunque con cierto toque de irrealismo, que «si los 430.000 millones de dólares de las exportaciones chinas se consumiesen en el país a su precio final de mercado, se sumarían 2,15 billones de dólares al PNB chino de 2003, que es de 1 billón de dólares, triplicándolo» (http://archives.econ.utah.edu/archives/a-list/2004w07) .
¿COMPITE DESLEALMENTE EL DÓLAR DEL TÍO SAM CON EL EURO Y CON LA DIVISA DE LA COMUNIDAD DEL ESTE ASIÁTICO?
Los bancos centrales, tanto los europeos como los demás, pueden ahora poner sus reservas en euros -¡al alza!- o muy pronto podrán hacerlo en los revaluados yuanes chinos. Casi a la vuelta de la esquina puede estar una divisa del Este Asiático, o lo que es lo mismo, una cesta de monedas, en primer lugar de la ASEAN _ 3 (China, Japón, Corea) y luego _ 4, con India. Mientras que las exportaciones totales de la India en los pasados cinco años se elevaron en un 73 por 100, las de la ASEAN duplicaron esa tasa y seis veces la de China. India se ha convertido en un miembro de alto nivel de la ASEAN, y su Primer Ministro acaba de declarar que la India desea mantener relaciones cada vez más estrechas con la ASEAN, y sus ambiciones van todavía más allá encaminadas a una EAC desde la India a Japón (Economic and Political Weekly) . No es casual que en la crisis de la Divisa del Este de Asia de 1997, que luego se transformó en una crisis económica total, el Tío Sam impidiera a Japón que iniciase el propuesto fondo de monedas del Este Asiático que habría evitado por lo menos lo peor de la crisis económica. Pero ahora China, el amigo del Tío Sam, ya está dando los pasos necesarios para establecer dicho arreglo, sólo que en una escala financiera y ahora también económica mucho mayor.