-o el 2,15 por 100- de ese dinero del Tío Sam se habían gastado hasta el momento, y sólo 5.000 millones del mismo habían sido presupuestados siquiera por el Tío Sam en Irak cuando Brenner, el procónsul del Tío Sam, volvió a casa con un trabajo bien hecho. En lugar de eso, en su gran sabiduría, el bueno del Tío Sam había considerado que era más conveniente gastarse 13.000 de los 20.000 millones de dólares de los fondos iraquíes. Eso representa el 65 por 100 del dinero iraquí frente a lo que sigue siendo apenas el 2 por 100 de la cantidad casi equivalente de dinero original del Tío Sam. Para cuando el nuevo Gobierno iraquí se hizo cargo de algunas de las tareas del Tío Sam que era quien lo había colocado allí, descubrió que se habían gastado nada menos que 20.000 millones de dólares de sus fondos, 11.000 de ellos provenientes de ventas de petróleo (International Herald Tribune) . ¿Por qué? El oficial «responsable» de finanzas del Tío Sam, el almirante Oliver, respondió simplemente: «Sé que gastamos algo de dinero del fondo [iraquí]. Es que sencillamente se nos había acabado el dinero del Tío Sam»... del cual sólo quedaban por gastar otros 17.500 millones de dólares. Cabría preguntarse si el bueno del general había seguido las enseñanzas de Clausewitz sobre la guerra y había llegado a descubrir sus convenientes consejos de hacer que la víctima conquistada pagase por su propia ocupación militar, en este caso por el Tío Sam.
El representante iraquí sobre el desembolso de fondos y el comité de vigilancia sólo asistieron a una de sus 43 reuniones; pero, para qué molestarse, si la mayor parte de los gastos eran autorizados sin reunión alguna. Así pues, aunque había fondos del Tío Sam presupuestados para todo tipo de proyectos, de todos modos fueron pagados con fondos iraquíes . Incluso muchos de esos desembolsos se hicieron sin mediar ningún contrato, en un caso, la fruslería de 1.400 millones de dólares. Del resto, la mayoría se adjudicaron sin competencia múltiple ni cualquier otra clase de licitaciones abiertas. Los fondos del Tío Sam quedaron prácticamente sin gastar en Irak. Es posible que al almirante Oliver se le hubiera «terminado el dinero del Tío
Sam» en Irak, porque nunca había salido de Washington; y si hubo algún desembolso, fue simplemente un cambio de manos y de cuentas bancarias allí mismo. Después de todo, eso es mucho más eficiente que mandarlo de un lado para otro, corriendo el peligro de que algo se pierda por el camino. Además, hace tiempo que es lo que se hace con la mayor parte del dinero que el Tío Sam presta o incluso «da» «a» y «para» todos los países del Tercer Mundo, se dejan los dólares en casa, que es donde les conviene estar y a donde volverían de todos modos. No importa; el Congreso del Tío Sam ya ha asignado otros 30.000 millones de dólares para «preparar la transición a las elecciones» en Irak en enero de 2005.
Vistas así las cosas, sería muy poco conveniente para los iraquíes, y mucho menos para el Tío Sam, que los fondos fueran a desperdiciarse en el servicio de alguna antigua deuda contraída con otros. Así pues, es de pura lógica que los «aliados», que no pueden evitar perder lo que el Tío Sam les debe, también perdonaran la deuda iraquí. ¡Y a todo esto, tal como antes hemos visto, el Tío Sam sigue insistiendo en que el resto del Tercer Mundo debe seguir pagando las deudas que tiene con él! Porque Dios nos libre de que cualquier devolución de la deuda iraquí vaya a parar en cambio a esos rusos irredentos, franceses traidores o incluso a su mejor amigo, China, el que más invirtió en Irak. Una auténtica vileza cuando el Tío Sam tiene causas mucho más dignas en las que gastar el dinero iraquí.
Y habrá quien se pregunte cuáles son esas causas más dignas. El primer pago importante, por valor de 1.400 millones de dólares, fue a parar a la Halliburton del mismísimo vicepresidente Cheney. Y, sin embargo, ahora sabemos que al mismo tiempo también estafaba a su generoso benefactor, el Tío Sam, en cientos de millones más por su lado, al comprar petróleo por x dólares en Kuwait y venderlo en Irak por 5 o 10 veces más, aparte de otras fruslerías. De entrada, Halliburton consiguió contratos en Irak por nada menos que 10.000 millones de dólares, más el cambio (International Herald Tribune). (Cheney también tiene intereses en UNOCAL que hace tiempo quiere construir un oleoducto desde Asia Central hasta el océano Indico, atravesando Afganistán, primero con la ayuda de los talibanes a quienes el Tío Sam había puesto allí precisamente para ese fin y a los cuales invitó después a Texas para mantener conversaciones mientras todavía parecía que estaban haciendo el trabajo que se les había encargado. A decir verdad, también visitaron la unidad de «investigación académica» puramente afgana de la universidad de Nebraska en Omaha.
Pero, vaya, los talibanes no estuvieron a la altura de su tarea de mantener el orden para la construcción del oleoducto, de modo que tuvieron que marcharse. Ahora, el Tío Sam y UNOCAL contarán con los buenos oficios del nuevo presidente de Afganistán y del embajador del Tío Sam en el país, que da la «casualidad» de que son, los dos, antiguos (?) directivos de UNOCAL).
LA «MEDALLA DE LA LIBERTAD» DEL TÍO SAM PARA BRENNER, FRANKS, TENENT. POR EL BUEN TRABAJO HECHO AL ROBAR A IRAK EN BENEFICIO DE CHENEY Y OTROS
Sin la menor duda, la mayor parte de los supuestamente abundantes fondos del Tío Sam para Irak, y que hasta ahora resultaron tan escasos, fue a parar a otro de sus compinches, quedando sólo las migajas para repartir entre el RU, las corporaciones e incluso personas físicas y militares que metieron la mano en el cajón. Por Dios que nunca sabremos quiénes son, ya que, citando al Inspector General del Tío Sam: «Yo, inocentemente, no estaba interesado en tener auditores en el ejército porque pensaba que teníamos que introducirnos en el sistema iraquí lo antes posible.» Por mi parte, como no soy militar, es más, soy antimilitarista, no he leído a Clausewitz. Por lo tanto, no sé qué consejo da, si es que da algún buen consejo, sobre fiarse de la corrupción como principio fundamental a la hora de cortar y repartir el pastel conquistado.
Todas las anteriores «especulaciones» las escribí antes de que el Consejo de Control y Asesoramiento Internacional de la ONU para el Desarrollo en Irak, IAMBDI, emitiese un informe con sus conclusiones sobre la Administración del Tío Sam. Antes de pasar a dicho Info rme, debemos tener presente que el Financial Times observa diplomáticamente que «la ONU ha sido reacia a regañar públicamente al Tío Sam por su forma de gastar los fondos iraquíes». El Financial Times cita directamente del Info rme: «Hubo puntos débiles en el control... sistemas contables inadecuados, aplicación desigual de los procedimientos de contratación acordados y una forma inadecuada de llevar las cuentas.» El International Herald Tribune también hace su propia síntesis del mismo informe: «Había habido irregularidades generalizadas, incluso mala gestión financiera, falta de represión del contrabando (salida de petróleo y demás propiedades físicas iraquíes, nadie sabe a qué precio y en beneficio de quién) y dependencia excesiva de contratos sin licitación previa.» El Financial Times, por su parte, ofrece algunos detalles más del Info rme: «Especialmente preocupantes... fueron los contratos de a veces miles de millones de dólares adjudicados a empresas del Tío Sam como la Halliburton con fondos iraquíes sin competencia de ofertas.»