Resulta una casualidad (¿o no?) que una simple inspección de los hechos sobre el terreno revele que si las mencionadas «líneas defensivas» fallan y el Tío Sam entra en guerra, salvo en el caso de la pequeña isla de Granada, jamás ésta la ganan las fuerzas militares, a menos que hablemos de la guerra del Pacífico contra Japón. La Segunda Guerra Mundial la ganaron en Europa, en Estalingrado, en 1943, las tropas rusas (que habrían llegado hasta Berlín aunque el Tío Sam no hubiera llegado en el último momento). La Guerra de Corea fue y sigue siendo un punto muerto. La Guerra de Vietnam la perdió. La guerra contra Yugoslavia sólo se «ganó» cuando los rusos retiraron su apoyo, y a pesar de todo, sólo cuando todos los tanques yugoslavos menos siete y la totalidad de la aviación abandonaron Kosovo sin sufrir daños. Sólo su infraestructura y la infraestructura civil de Yugoslavia habían sido bombardeadas hasta los cimientos, y su paisaje, junto con el más extenso de los Balcanes, quedó contaminado sin remedio por el renovado uso del uranio empobrecido del Tío Sam. La guerra contra Afganistán se está perdiendo, y también la guerra contra Irak, a pesar de que, una vez más, se haya hecho uso del uranio empobrecido, del napalm, como en Vietnam, e incluso del gas.
LOS MUSULMANES GEOPOLÍTICOS DEL TÍO SAM Y EL PLAN DEL PETRÓLEO DE ORIENTE PRÓXIMO, DESDE CASABLANCA HASTA YAKARTA
A pesar de todo, el Tío Sam tiene otra vez muchos otros planes geopolíticos, económicos, militares en marcha. Para empezar, ya ha construido 800 bases militares en todo el mundo, y especialmente en el «corazón» petrolíferamente rico del «tablero de ajedrez» mundial de Zbigniew Brzezinski (Ziggy) y alrededor de China. El Pentágono también va a redesplegar el 60 por 100 de la flota de submarinos de EEUU en el Pacífico Occidental (según un correo-e del 12 de diciembre a P. Jakob Förg j.foerg@msc-salzburg.at ). Todo ello para usos futuros, pero también para mantener una influencia política ya presente. Aparte de eso, el presidente Bush tiene un nuevo «Plan para Oriente Próximo», que ahora se extiende desde Marruecos hasta más allá de Pakistán... ¿hasta la Indonesia musulmana? Todavía no están claras las implicaciones de este plan, pero la sociedad civil ya está allanando el camino: Yale University Press ya incluye a Pakistán entre sus Estudios sobre «Oriente Próximo», y Swissair ya tiene mantelillos de papel que sitúan a Karachi, Delhi y Mumbai entre sus destinos para «Oriente Próximo». Lo que sí está claro es que Israel seguirá siendo, como siempre, el candidato encubierto del Tío Sam en la región. No importa que gobiernen en Washington los republicanos o los demócratas, el papel de perro guardián que desempeña Israel para el Tío Sam en su petrolíferamente rica área de operaciones se mantendrá, lo mismo que la seguridad de que Israel disfruta a cambio, gracias a la protección diplomática, política y militar que le ofrecen incondicionalmente los EEUU, así como su apoyo económico y militar sin el cual Israel no podría existir. Sólo que ahora, la influencia regional que Israel tiene asignada y que además se atribuye puede expandirse todavía más, ya que los dos neocons antes mencionados a los que se ha colocado en altos puestos del Pentágono están allí para trazar un plan para el racista y chovinista partido Likud actualmente en el poder. Y el propio Bush fue a Africa, especialmente a Africa Occidental, para echar una mirada a su petróleo.
En las Américas, su Plan «Colombia» (también tiene petróleo) se ha extendido a toda la región andina (Ecuador también exporta petróleo); tiene otro plan para el Amazonas (puede que allí se encuentre algo de petróleo y mientras tanto construyó allí una enorme base, supuestamente para la NASA, de la cual no se ignora que participa en incursiones militares); un plan para «ocuparse», junto con el Banco Mundial, del mayor depósito mundial de agua dulce del subsuelo bajo las Cataratas del Iguazú, donde se unen Brasil, Argentina y Paraguay, y otra vez está entrenando a 40.000 militares latinoamericanos en bases que el Tío Sam tiene en casa, además de otra media docena fuera de su territorio. Recientemente, Rumsfeld fue a Ecuador para una reunión con todos los ministros de «defensa» de los países latinoamericanos a los que expuso sus planes y, se supone, engatusó. Todo esto conforma unas gigantescas bases mundiales de carácter militar y político para el mantenimiento de esa gran estafa que es la pirámide de Ponzi del Tío Sam, y barato aunque paguen el doble a aquellos a quienes van a parar los dólares, mientras pueda pagarlo con los dólares de papel que él mismo produce y que hasta el momento también mantiene el negocio piramidal mundial. Bueno, hay que ser francos, no es sólo por los dólares. Después de todo éstos sólo sirven si con ellos realmente se puede comprar algo, especialmente el petróleo que mantiene el sistema en marcha.
El Tío Sam no sólo tiene que comprar cada vez más petróleo con los dólares que él mismo imprime, y tal vez mañana tenga que hacerlo con euros o con yuanes. También tiene que tratar de asegurarse de meter la mano en todos los grifos, para poder controlar a todos los demás que pueden, y especialmente a los que no pueden, comprarlo. Por eso ahora lo vemos intentando el control político y financiero de los grifos del petróleo allí donde todavía puede, y estableciendo una presencia militar como en Asia Central, o reuniendo potencia militar para entrar como hizo en Irak. Persigue una doble finalidad, la de usarla como palanca de control y la de advertir a sus vecinos de lo que puede sucederles si dejan de hacerle el juego al Tío Sam. Por fortuna para él, parece ser que la mayor parte del Este de Asia, y China en especial, también están obligados a comprar petróleo en el extranjero, aunque mañana tal vez ya no sea con dólares, sino con yuanes/yenes. Por otra parte, la triste verdad es que el mayor vendedor de petróleo del mundo es Rusia, cuyos grifos siguen estando fuera de control para el Tío Sam. Pero ¿cómo podría el Tío Sam seguir pagando todas estas arriesgadas aventuras en Defensa de la Libertad, con esos dólares de papel si ya nadie los aceptara? ¿Y por qué habrían de aceptarlos?
LA MAGNÍFICA RAZÓN DEL TÍO SAM PARA INVADIR IRAK: PROPORCIONAR 30.000 MILLONES DE DÓLARES A LA HALLIBURTON Y A OTROS
El Financial Times del 10 de diciembre permite atisbar algo más sobre lo que no es sino la punta del iceberg de la Defensa de la Libertad por el Tío Sam en Irak. Aunque el malhadado Irak se asienta sobre la mayor reserva de petróleo aún sin explotar y cada día más preciado, sigue estando en el trasfondo o meramente en el fondo de esta historia que casi ni lo menciona y que, al igual que este ensayo, se centra más bien en los dólares que representa y en el Tío Sam. En dos informes diferentes se cuenta cómo tres helicópteros llevaron 14 toneladas de billetes de 100 dólares a los kurdos, que desde hace tiempo son la quinta columna del Tío Sam en la zona. El dinero, gran parte de los 1.800 millones que el Tío Sam pagó a los kurdos, era parte del fondo «petróleo por alimentos» de la ONU para Irak. Inicialmente, por supuesto, los billetes simplemente eran el producto de la mismísima impresión del Tío Sam, a cambio del cual Irak había exportado petróleo real. No provenía de los 18.000 millones que el Congreso del Tío Sam había destinado para la «reconstrucción» de Irak. Como demuestra gráficamente el Financial Times, apenas $ 388 millones