Me consta que Treves contaba a sus amigos italianos, y muy en especial a Norberto Bobbio -siempre renuente a viajar aquí con Franco en el poder- de estas sus experiencias y conversaciones con los profesores españoles demócratas en oposición a
la dictadura. Les informaba y les recababa su contribución a la hispánica causa. Un año después (1967) -vuelvo a la memoria personal- fue el propio Renato Treves quien me presentaría a Norberto Bobbio en el congreso internacional de filosofía jurídica y social celebrado en Milán y Gardone Riviera. Allí también conocí, entre otros, a Alessandro Passerin D'Entreves, Uberto Scarpelli y a los más jóvenes Mario Losano y Vincenzo Ferrari, con quienes, estos dos últimos, mantengo desde entonces una muy cercana y fructífera amistad. Yo había estudiado las obras iusfilosóficas del Bobbio de esos años (desde la Teoria della scz'erzxa gzúrzdica a la Teorzá delfordinamento giurzdico) así como también su Polz'tz'ca e cultura, durante mis dos cursos de Doctorado, 1959 y 1960, en Italia, en la Universidad de Bolonia. Después, en 1963, publiqué mi primer comentario a una obra suya (Il posztz'vz'smo giuridz'co) y, en 1966, traduje y edité en español algunos trabajos de Kelsen, Bobbio y otros autores en un volumen que llevaba precisamente como título Critica del Derecho natural. Y también en ese año había aparecido, en la editorial de Cuadernos para el Diálogo, mi libro Estado de Derecho y sociedad democrática, el cual -secuestrado y prohibido inicialmente por decisión gubernativa- había suscitado la solidaridad de todos estos buenos amigos italianos. Esta habría de manifestarse aun con mayor preocupación e insistencia cuando, declarado el «estado de excepción» en enero de 1969, algunos profesores de filosofía moral, jurídica y política (Javier Muguerza, Gregorio Peces-Barba, Raúl Moro-do y el autor de estas páginas, entre otros) fuimos detenidos por la policía política, confinados en pequeños pueblos y, así, alejados de nuestra tarea en la universidad. Treves, Bobbio y otros profesores italianos se dirigieron por escrito, en forma respetuosa pero muy firme, al gobierno español para solicitar, sin resultado positivo, nuestra libertad y la posibilidad de salir del país.
Estos y otros hechos concretos -por ello doy yo aquí cuenta de ellos-, insertos por supuesto en su propia biografía intelectual y en su trayectoria política
(Giustizia e Libertá, Partito d'A.zione, etc.), van a vincular ya definitivamente a Norberto Bobbio con esa oposición intelectual al régimen franquista para la construcción, después de
1975, de la actual España democrática. Debo recordar asimismo que, todavía en
1973, se negó resueltamente a asistir al congreso internacional de filosofía jurídica y social (en el cual iba a ser, como siempre, personalidad de las más destacadas), congreso que se celebraría en el mes de septiembre en Madrid. Bobbio, Treves y otros profesores habían solicitado de las autoridades académicas españolas una cierta declaración de reconocimiento en favor de los jóvenes docentes perseguidos por la dictadura. Rechazada la petición, igualmente después la formulada en similares términos por una comisión española encabezada por el profesor Joaquín Ruiz Giménez, la firme decisión de los solicitantes fue la no participación. De ningún modo se debía amparar y simular una inexistente situación de normalidad política y universitaria -preocupación de siempre de Norberto Bobbio-, necesaria para que pudiera tener lugar un libre debate intelectual en la España de ese involutivo final del franquismo
[ 9 ] .
El tan esperado «hecho biológico» (20 de noviembre de 1975) vendría a abrir al fin algunos buenos cauces para que, con amplio consenso (ruptura pactada o reforma para la ruptura), pudiera empezar a hacerse institucionalmente legal todo o gran parte de lo que era socialmente real desde muchos años atrás. Ello significó la salida de la clandestinidad de los hasta entonces ilegales partidos políticos y sindicatos obreros, la abierta y plural expresión de la opinión pública, la progresiva recuperación de derechos y libertades, la preparación de la participación ciudadana y las (desde 1936) primeras elecciones democráticas, en junio de 1977, elecciones que resultarían constituyentes -y no de mera reforma de las leyes fundamentales del régimen anterior- dada la fuerte presencia obtenida en ellas por los partidos políticos de izquierdas. La culminación de tal proceso y el inicio de lo que vendría después fue, así, la elaboración de la nueva Constitución que se promulgaría, tras consulta popular, al día 29 de diciembre de 1978.
En todo ese tiempo constituyente y de transición, junto a otros, el pensamiento de Norberto Bobbio, su filosofía jurídica y política fue, sin duda, un muy lúcido referente teórico necesario de tomarse siempre en consideración. De modo especial su gran prestigio en esos ámbitos del mundo universitario habría de concretarse en la muy cercana comunicación con profesores y políticos que asesoraban y trabajaban en el entorno del partido socialista obrero español
[ 10 ] . En esa doble función, el hoy rector, buen amigo y compañero Gregorio Peces-Barba, catedrático de Filosofía del Derecho, ponente socialista en aquellos años para la redacción de la Constitución, después (entre 1978 y 1982) presidente de este grupo parlamentario y (entre 1982 y 1986) presidente ya del Congreso de los Diputados, desempeñó desde entonces la parte más activa de esa colaboración teórica y práctica con nuestro común maestro y amigo Norberto Bobbio. Por las mismas fechas en que el Parlamento aprobaba el texto constitucional (31 de octubre de 1978), realizaba aquél su primer viaje a nuestro país y pronunciaba (día 25) una importante conferencia sobre
Socialismo y democracia en el propio Palacio de las Cortes, seguida de otras dos, días 26 y 27, sobre temas más específicos de filosofía del Derecho en, respectivamente, las Universidades Autónoma y Complutense de Madrid. Ya con el Gobierno socialista de Felipe González, siendo -como digo- presidente del Congreso el profesor Gregorio Peces-Barba, a invitación de éste, tuvo lugar su segundo viaje (acompañado en esta ocasión de su entrañable Valeria Cova) en noviembre de 1983: la conferencia (día 28) en el mismo Palacio de las Cortes trató ahora sobre El
futuro de la democracia, intervención que fue el origen, como el propio Norberto Bobbio señala, del trabajo que abre su importante libro de ese mismo título Il
futuro della democrazzá. Una dtfesa della regole del gioco (1984). En medio de ambas visitas estaría la tesis doctoral de Alfonso Ruiz Miguel, yo como incitador y director de ella, sobre
Filosofía y Derecho en Norberto Bobbio. [ 11 ]
Fueron frecuentes aún más desde entonces los contactos, las visitas mutuas y los encuentros con él, también siempre con el entrañable Renato Treves y con destacados discípulos italianos de ambos. Norberto Bobbio recibió en 1990 el Premio Pablo Iglesias, uniendo así su nombre al del fundador del PSOE, premio entregado personalmente en Madrid por el vicepresidente del Gobierno socialista, Alfonso Guerra, asimismo buen amigo suyo y con quien mantuvo en esos años muy relevantes debates, alguno de ellos publicado, como otros trabajos de aquél desde 1977, ya se ha dicho antes, en esta nuestra revista
Sistema [ 12 ] . De carácter más estricto, nunca neutralistamente, académico fueron otras estancias e intervenciones suyas en el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Complutense (creo que en 1987),