«Existe un Bobbio español»: así lo aseveraba en septiembre de 2000 el prestigioso diario turinés La Stampa, periódico en el cual aquél colaboraba con tanta frecuencia, con ocasión de su emotiva y trasterrada investidura como Doctor Honorzs Causa por la Universidad Autónoma de Madrid. Y el propio Norberto Bobbio dentro de esa misma crónica del evento admitía, exagerando sin duda cortésmente, que «mi pensamiento ha tenido quizás más importancia en España que en Italia».
En estas páginas, incluso con ese mismo pretexto, yo querría evocar, de manera resumida y como memoria casi exclusivamente personal, algunas circunstancias, informaciones y reflexiones que estimo relevantes en torno al significado de la presencia
y muy positiva influencia de Norberto Bobbio, de su obra y de su pensamiento, en nuestro país en este largo tiempo de preparación y construcción de la actual democracia. Páginas que a su vez deben ser -éste es aquí mi propósito- de imborrable recuerdo y homenaje con profundo afecto y gratitud al maestro y amigo, muerto el pasado 9 de enero de este 2004, entre sus noventa y cuatro y noventa y cinco años de edad: había nacido en 1909, un 18 de octubre. Como base y prolongación de estas breves notas de ahora reenviaría, para el lector interesado en ello, a otros anteriores trabajos míos de carácter más sistemático sobre aquél y también, de modo especial, como muy documentado y completo resumen de su biografía intelectual, al escrito también tras su muerte por Alfonso Ruiz Miguel
[ 1 ] . Asimismo, para una indagación, muy cuidada y bien orientada, no sólo bibliométrica, de las publicaciones españolas de y sobre nuestro maestro, tendríamos como necesaria y complementaria consulta el estudio de Javier de Lucas acerca de
La influencia de Bobbio en España [ 2 ] .
Fue por de pronto la suya una influencia teórica decisiva, en un plano más académico, sobre nuestra filosofía jurídica y política y también, en relación con ello, para un ilustrativo acercamiento y mejor conocimiento de los grandes autores clásicos y contemporáneos. Bobbio, simétrico, señaló cuáles eran sus cinco «mayores filósofos políticos de la edad moderna»: Hobbes, Locke, Rousseau, Kant y Hegel; y los otros cinco contemporáneos: Croce, Cattaneo, Kelsen, Pareto y Weber
[ 3 ] . Pero, desde esa huella de fondo, a partir de ahí -mediaciones con la praxis-, puede decirse que el pensamiento de Bobbio habría de incidir también sobre ciertas situaciones en la misma realidad política y cultural española desde finales del franquismo, más aun en los años de transición a la democracia (incluida la Constitución de
1978, con el profesor iusfilósofo Gregorio Peces-Barba como ponente socialista en ella) y ya de un modo u otro hasta este final de sus días.
Norberto Bobbio ayudó en todo ello. Fueron muy frecuentes e intensas las relaciones personales e intelectuales con él en esos tan decisivos tiempos. Y fue fundamentalmente a través de su viejo amigo, compañero de estudios y colega universitario, el profesor de la Universidad de Milán Renato Treves
(1907-1992) como se estableció, desde mediados de los años sesenta, esa inicial relación con España. Hasta entonces es verdad que no hay ni en la biografía ni en la bibliografía del Bobbio demócrata y crítico una explícita ocupación/preocupación por las cosas de nuestro país: ni en relación con la guerra civil ni, después, respecto de los primeros tiempos de la dictadura franquista. Tampoco aparecen referencias en su obra a la cultura o filosofía española: en lo que yo conozco, tan sólo en su ensayo de
1954 sobre los intelectuales y la vida política en Italia se hace una breve alusión a Ortega y Gasset en contemporáneo parragón con Julien Benda, Karl Mannheim y Benedetto Croce. En esos años no existe, que yo sepa, nada más
[ 4 ] .
Confieso que siempre me sorprendió y, ¿por qué no decirlo?, me disgustó ese anterior distanciamiento/despreocupación de aquel Bobbio (a quien desde finales de los cincuenta yo leía y admiraba como iusfilósofo e intelectual) ante situaciones españolas de repercusión entonces tan universal como la guerra civil o la dictadura franquista. La cosa era aún más chocante y hasta criticable si tenemos en cuenta que sus mejores
Maestri e compagni (título, después, de uno de sus libros de evocación y búsqueda de raíces políticas e intelectuales) habían sido gentes muy comprometidas con todo aquello. Así, el propio Carlo Rosselli fundador en
1929 del movimiento
Giustzzzá e Libertá, en el cual se integró enseguida Norberto Bobbio y con el cual incluso emotivamente, dice, se sintió siempre más identificado: Rosselli estuvo en y con la España republicana durante la guerra civil, que para él -como reza su libro
Oggi in Spagna, doman¡ in Italia- constituía en el fondo un decisivo capítulo o episodio de una mucho más general lucha contra el fascismo implantado ya en otros países europeos y que preparaba la que pronto sería Segunda Guerra Mundial. Otro ejemplo es el de Aldo Garosci, autor de una extensa obra sobre
Gli intellettuali e la guerra di Spagna (Einaudi,
1959) y al que Bobbio recuerda de sus comunes años de estudios doctorales bajo la dirección de Gioele Solari, así como de compañerismo político e intelectual también en
Giustixia e Liberta. ¿Llegó a leer Norberto Bobbio este libro de Garosci -casi todos lo hicimos- sobre aquella España? No hay ningún rastro de ello en su
Autobiografía [ 5 ] .
En cualquier caso fue, como digo, a través de Renato Treves, vuelto a Italia y a su cátedra universitaria tras la caída del fascismo, como se iba a producir años después esa buena relación con las gentes y las vicisitudes españolas de los años sesenta. Treves, desde y durante su exilio en
1938 principalmente en Argentina, en la Universidad de Tucumán, había ido trabando relación y conocimiento mutuo con los refugiados españoles, juristas, filósofos, sociólogos, hombres de letras, huidos de la guerra civil y de la represión franquista. Había estudiado la obra de Ortega y Gasset, después publicaría un valioso y liberal ensayo sobre su filosofía política
(1954), y allí en el exilio mantuvo frecuente diálogo con otros intelectuales españoles como, por ejemplo, uno muy relevante con Francisco Ayala sobre el sentido y las posibilidades de la democracia en aquellos difíciles momentos. Todo ello le llevaría asimismo a un acercamiento y comprensión hacia el «exilio interior» español o, sin más, hacia quienes trabajaban dentro de España, sin abjurar de su libertad y dignidad, luchando por ellas, contra el régimen dictatorial
[ 6 ] .
Eran años, aquellos sesenta, de fortalecimiento de la oposición política que, desde tiempo atrás, se manifestaba cada vez con más fuerte vigor en la universidad española de la época. También aquí se trataba de amplios movimientos de protesta entre estudiantes y, entonces, jóvenes profesores (desde el principio también en el mundo obrero) con caracteres en parte comunes a los que en esos años surgían en los países democráticos, Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos, etc.; pero, a su vez, en España con las esenciales diferencias derivadas de tener que ejercerse, en más duras y difíciles condiciones, contra un Estado dictatorial o, si se prefiere, totalitario/autoritario, en cualquier caso rotundamente antiliberal y antidemocrático
[ 7 ] . En ese ámbito universitario crítico y de oposición es en el que habrían de producirse esos primeros contactos con Norberto Bobbio. Fue asimismo entonces y en esas circunstancias cuando conocí yo personalmente a Renato Treves en Madrid, en 1966, a quien habíamos invitado en el marco de un independiente y encubierto «Centro de Estudios e Investigación» (CEISA), que -por su carácter crítico- acabaría siendo prohibido algo más tarde por el régimen del general «superlativo»
[ 8 ] .