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Revista de Estudios Orteguianos 16-17 Revista de Estudios Orteguianos

Posibles lecturas de los epistolarios

por Javier Zamora Bonilla
Revista de Estudios Orteguianos nº 16-17, Mayo / Noviembre 2008

Número de páginas: 7
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La amistad fue muy profunda, a pesar de las desavenencias sobre la interpretación de algunos textos o la oportunidad de su publicación o el modo en que éstos se publicaron. Ortega intentó ayudar a los Weyl cuando por las políticas antijudías de Hitler, éstos, que eran judíos, tuvieron que salir de Alemania. El filósofo madrileño hizo gestiones para que Hermann Weyl y su mujer se pudieran establecer en España, aunque creía que no deberían permanecer más de un año porque el matemático se ahogaría en el pobre ambiente científico español de la época. Quizá exageraba, pues algunos grandes nombres, como el ya citado Blas Cabrera, eran buena compañía. Luego, Helene Weyl, Hella, como la llamaba todo el mundo y Ortega también, ayudó a éste cuando tuvo que salir de España por la Guerra Civil, e hizo todo lo posible para propiciar traducciones de sus textos al alemán y al inglés (ellos se habían marchado a Princeton finalmente), cuyos ingresos pudieran paliar algo la penuria económica que por aquel entonces sufría el filósofo. También medió en el envío de dinero de algún admirador de Ortega, como se muestra en las cartas de estos años, y luchó por conseguir que su amigo diese conferencias en Harvard y en otras universidades estadounidenses, que finalmente no interesaron a Ortega por diversos motivos.
El epistolario es muy útil para los estudiosos de Ortega y permite precisar algunas cuestiones importantes. Pondré cuatro ejemplos. Primero: que Ortega tenía pensado desarrollar una tercera parte de La rebelión de las masas como un libro independiente que le solicitaban desde Estados Unidos, y que la base de ese texto iba a ser sus dos conferencias sobre "¿Qué pasa en el mundo?", que pronunció en 1933, y que se iba a llamar El hombre y la gente [ 9 ] . Segundo: el motivo último que llevó a Ortega a empaparse en la obra de Dilthey fue que Weyl lo vinculara a él como uno de los antecedentes de su filosofía [ 10 ] . Tercero: las cartas permiten precisar las fechas en que Ortega escribió el famoso "Prólogo para alemanes" (1934) y los motivos por los que decidió no terminarlo ni publicarlo, que tienen que ver con la situación política alemana. Cuarto: se ha acusado a Ortega de antijudío y de haber enmudecido ante el fenómeno nazi. La carta a Weyl, que la editora fecha razonablemente en enero de 1934, es la mejor respuesta a estas críticas:
" El modo como ha sabido usted recibir un golpe tan duro del destino [se refiere a su huída de los nazis y su exilio en Estados Unidos] es sencillamente ejemplar y, si no hubiera otras razones, bastaría para probar el enorme error que se ha cometido. Precisamente esas calidades de energía espiritual que engendran pareja serenidad no es fácil que se produzcan sino en razas magníficas y que no han perdido su forma . Otras cualidades pueden ser más exclusivamente individuales pero ésa supone una base demasiado ancha para que no incluya toda una casta. Mi entusiasmo y mi lealtad agradecida a Alemania sufren mucho durante este tiempo, venían ya sufriendo desde hace años y algo creo que en algunas conversaciones haberle dejado entrever, aunque el deseo de no preocuparla me imponía silenciar casi todo (p. 167)".
Es una fortuna, insisto, poder contar con este epistolario publicado y editado con rigor, pero hay que poner algunas anotaciones en el debe de este buen balance: primero, que no se hayan publicado todas las cartas de Weyl, en algunos casos más interesantes que las del propio Ortega, o que otras se hayan extractado, y, segundo, las varias erratas que los duendes de imprenta han colado y alguna que otra imprecisión en la traducción. Algunos ejemplos: "Nuevo Bastián" (p. 141) es "Nuevo Baztán", uno de los no muchos símbolos españoles de arqueología industrial racionalista dieciochesca, fruto de la inteligencia de don Juan de Goyeneche, lugar al que Ortega gustaba de llevar a sus amistades y discípulos. "El Jardín del Monje" (p. 143) es "El Jardín de los Frailes" del Monasterio de El Escorial. En este caso es Weyl la que se confunde, pero una nota al pie aclaratoria no hubiera sobrado. "El nacimiento del Estado desde el deporte" (p. 255) es "El origen deportivo del Estado". Por otro lado, hubiera sido mejor traducir "gelebte Wirklichkeit" (p. 88, n. 11) en lugar de como "realidad avivada" como "realidad viviente" o en una perífrasis que expresara mejor el pensamiento de Ortega aunque no fuera fiel a la letra alemana como la "realidad radical que es cada vida humana".
Algunas de las cuestiones que aparecen en la correspondencia entre Ortega y Weyl salen también en las cartas entre el filósofo y Marañón. Por ejemplo, éstas permiten precisar algunas cuestiones relacionadas con la política española y la actuación de Ortega y Marañón en ella durante un periodo tan relevante como los últimos meses de 1930 y los primeros de 1931. Las cartas destilan cómo se fue configurando la Agrupación al Servicio de la República y muestran claramente que Ortega era la voz cantante y quien elaboró el manifiesto fundacional. Esto era algo sabido por otros estudios anteriores [ 11 ] , pero ahora queda mucho más claro.
La carta del 19 de enero de 1931 expone muy bien cómo planteó Ortega los fines de la Agrupación; en ella habla del manifiesto fundacional [ 12 ] :
"Qº. Marañón: hasta ahora no tengo sino excelentes impresiones. Me complace mucho lo de la "blandura": ahí está precisamente el secreto de la jugada.
El sábado fue leído el documento en pleno Consejo y faltó poco para que los ministros enviasen su adhesión. Les causó mucha impresión lo razonado y mesurado del escrito y lo declararon "preocupador".
Hoy me informaré -por la mañana- de la fecha en que levantan la censura -creo que es mañana o pasado. Ésta es una de las previsiones que me hicieron no imprimirlo. Porque así lo darán todos los periódicos democráticos de España dentro de dos fechas y esto es preferible a todo. De todas suertes tengo una imprenta que a media palabra pone treinta mil ejemplares en circulación.
A estas horas está circulando por Barcelona, Valladolid, Asturias, Andalucía, etc.
Hoy está, bajo sobre, en manos de todos los profesores de la Universidad y esta tarde se reparte a Institutos, Escuelas Especiales, Normal... (pp. 178-179)."
A Marañón, el manifiesto que había redactado Ortega le había impresionado. Esto dice en carta de finales de diciembre de 1930 o principios de enero de 1931:
"Mi querido amigo: he releído el documento y me parece que está tan inspirado en la gran emoción histórica de este momento, que tendrá, seguramente, esa virtud que han tenido otros actos de algunos hombres, de servir de encaje entre una época de la historia de un pueblo y una gran masa de individuos
(p. 256)."
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NOTAS
  • [ 9 ] "¿Qué pasa en el mundo?" es el título de las dos conferencias que Ortega pronunció en el Teatro Español, de Madrid, los días 31 de mayo y 2 de junio de 1933 durante de los actos organizados para financiar el famoso crucero de estudiantes universitarios por el Mediterráneo, que tendría lugar ese mismo verano. La primera de las intervenciones se ha publicado recientemente en José LASAGA (ed.), El Madrid de José Ortega y Gasset . Madrid: Sociedad de Conmemoraciones Culturales / Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2006, pp. 403-414. La otra, que permanece inédita, saldrá junto a ésta en el tomo IX de las nuevas Obras completas . Por otro lado, El hombre y la gente es una de los más famosos textos de Ortega, que quedó inédito a su muerte y se publicó de forma póstuma en 1957. El libro le rondó en la cabeza ya con este título desde los años treinta y bajo el mismo dio conferencias y cursos en Valladolid (1934), Rotterdam (1936), Buenos Aires (1939-1940) y Madrid (1949-1950). Está recogido en José ORTEGA Y GASSET, Obras completas . Madrid, Revista de Occidente en Alianza Editorial, 1983, tomo VII, pp. 68 y ss.

  • [ 10 ]

    En Historia como sistema (1941, pero los textos originarios son de 1934-1937), Ortega escribe: "El hombre «va siendo» y «des-siendo» -viviendo. Va acumulando ser -el pasado: se va haciendo un ser en la serie dialéctica de sus experiencias. Esta dialéctica no es de la razón lógica, sino precisamente de la histórica -es la Realdialektik con que en un rincón de sus papeles soñaba Dilthey, el hombre a quien más debemos sobre la idea de la vida y, para mi gusto, el pensador más importante de la segunda mitad del siglo XIX" (VI, 72). Y en "Guillermo Dilthey y la idea de la vida" (1933-1934) escribe: "Yo no he conocido algo de la obra filosófica de Dilthey hasta estos últimos cuatro años. De modo suficiente no la he conocido hasta hace unos meses. Pues bien: afirmo que este desconocimiento me ha hecho perder aproximadamente diez años de mi vida. Por lo pronto, diez años en el desarrollo intelectual de ella, pero claro está que esto implica una pérdida igual en las demás dimensiones" (VI, 227).

  • [ 11 ] Margarita MÁRQUEZ, La Agrupación al Servicio de la República. La acción de los intelectuales en la génesis de un nuevo Estado . Madrid: Fundación José Ortega y Gasset / Biblioteca Nueva, 2003, y "La Agrupación al Servicio de la República. Crónica de un partido", Revista de Estudios Orteguianos , 7 (2004), pp. 51-89.

  • [ 12 ] El texto del manifiesto y la peripecia de su edición pueden versen en IV, 660-663 y en la "Nota a la edición" del mismo en IV, 888-889.


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