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Revista de Estudios Orteguianos 16-17 Revista de Estudios Orteguianos

Posibles lecturas de los epistolarios

por Javier Zamora Bonilla
Revista de Estudios Orteguianos nº 16-17, Mayo / Noviembre 2008

Número de páginas: 7
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En otra carta del 14 de marzo de 1928, le dice: "me inquieta por supuesto más si de verdad es posible, en lugar de la conciencia absoluta de Husserl, convertir la vivencia individual en una potencia que da sentido y nomina" (p. 71), lo que muestra muy claramente que había comprendido bien los caminos no siempre coincidentes de Husserl y de Ortega. A Weyl le preocupaba profundamente que el filósofo español se entregase a la política, como hace en los años de la República, porque el esperado libro Sobre la razón vital , que permitiría la correcta interpretación de su pensamiento en Alemania y en todo el mundo, se demoraría. Ante las quejas de Ortega cuando se anuncia la segunda edición de El tema de nuestro tiempo en Alemania, por entender que este libro no expresaba bien su filosofía, pues era sólo la introducción a un curso universitario, Weyl le replica muy claramente en carta del 19 de mayo de 1933: "La rectificación del Aufgabe unserer Zeit consiste en realidad en que escriba usted la Razón vital " (p. 151).
Weyl, a pesar de que Ortega llega a decirle "que en lo sucesivo no debe publicarse nada" (p. 153), siguió, no obstante, editando numerosas traducciones de Ortega para revistas y proyectó varios libros, a pesar de las suspicacias del filósofo, que mostraba sus temores pero que casi siempre acababa dando el visto bueno para que sus obras se tradujesen, eso sí, ya con una mayor supervisión por su parte y según sus criterios, lo que no siempre respetó Weyl, como Märtens señala y ha analizado con pormenor en su tesis doctoral. Quizá exagera la editora al decir que "la despreocupación de Ortega en relación con la publicación en alemán de sus textos se mantuvo hasta que su reputación académica quedó arruinada en Alemania sin remedio" (p. 30), lo que además vincula al hecho de que Ortega no se decidiese a entrar en el círculo de publicaciones académicas alemanas, posibilidad que se le ofreció desde muy joven por condiscípulos como Nilolai Hartmann o maestros como Hermann Cohen y Paul Natorp [ 5 ] . Es verdad que el entonces joven filósofo español desaprovechó esta oportunidad y es una cuestión que debe meditarse dentro de los términos de la propia expresión que adoptó la filosofía de Ortega, que no quiso ser sólo un Gelehrte sino un filósofo en la plazuela pública del periódico, pero también es verdad que la "incomprensión" académica de Ortega no se dio solamente en Alemania sino que ha sido -suponiendo que no lo siga siendo- un debate abierto también en el mundo hispánico, por lo que quizá las libertades que Weyl se tomó al traducir estas o aquellas partes de las obras de Ortega no fueran el único elemento que contribuyera a la apreciación del filósofo español en Alemania. Märtens señala que algunas obras importantes como editaciones del Quijote quedaron sin traducir, pero otras de las que entiende que podían haber presentado a Ortega en el mundo germano con un perfil diferente como Sistema de la Psicología , ¿Qué es filosofía? o los cursos que Paulino Garagorri agrupó bajo el título de ¿Qué es conocimiento? son obras que Ortega no se decidió tampoco a publicar en español, salvo algunas partes de las dos últimas citadas, y que difícilmente iba a permitir que se publicaran en Alemania cuando no estaba convencido de publicarlas aquí [ 6 ] . Todas se publicaron póstumamente. Weyl llegó a tener -no sé si a traducir- alguno de los manuscritos de los cursos que en los años treinta Ortega pronunció en la Universidad Central titulados Principios de metafísica según la razón vital , pero no parece que el filósofo autorizara su publicación, a la espera de componer su gran libro, en el que expresaría sistemáticamente su pensamiento [ 7 ] . Pero el gran libro, anunciado en numerosas ocasiones desde los años treinta primero como Sobre la razón vital y más tarde como Aurora de la razón histórica no llegó. Una parte fundamental del mismo iba a ser "Historia como sistema" [ 8 ] , que a Weyl no le pareció que ofreciera gran novedad respecto a lo ya conocido de la filosofía orteguiana a la altura de 1936. Debió hacérselo saber en una carta que no se ha conservado o que no se publica. Lo sabemos por la contestación a la misma del 15 de abril de 1937, desde París, en la que Ortega habla de "la progresiva distancia que respecto a mí se va produciendo en usted" y del "naufragio de nuestra proximidad" (p. 212), para terminar defendiendo la originalidad de "Historia como sistema", que fundamenta en tres puntos: una ontología no eleática, el carácter provisional de todo lenguaje o lo que llama nueva filología, y la concepción de la historia como res gestae o ciencia rerum gestarum (pp. 217-218).
La labor de Weyl fue, en cualquier caso, excepcional. Jaime de Salas comenta muy certeramente en el prólogo que
"en el mundo cultural alemán y en lo que respecta a la recepción de la cultura en habla hispana, las traducciones de Weyl constituyeron un acontecimiento editorial único hasta la novela hispanoamericana de la segunda mitad del siglo (p. 15)".
Y así fue efectivamente, porque Ortega desde los años treinta hasta los años sesenta del siglo XX se convirtió en uno de los filósofos más leídos en Alemania, aunque alguno de estos libros no contuvieran su filosofía primera sino sus meditaciones über die Liebe (sobre el amor).
Las primeras cartas de Weyl expresan una adoración platónica a Ortega, a quien sólo conocía entonces por sus escritos. El filósofo gustaba de ese juego con el otro sexo, y su traductora alemana no era la única que recibía los piropos y coqueteos epistolares de don José. Son interesantísimas, por ejemplo, las cartas con Victoria Ocampo, parcialmente publicadas, con María Luisa Caturla o con la condesa de Yebes. Weyl con los dineros que reunió de las primeras traducciones se vino a Madrid en 1932 para conocer a su filósofo, y éste la paseó por los centros intelectuales y de ocio de aquella modernizada capital del sur y la llevó también a recorrer otras tierras y ciudades de España.
Así lo cuenta Märtens:
" Prácticamente todas las mañanas Ortega la recogía de la Residencia de Señoritas para ir de paseo o hacer excursiones, y por las noches la introducía en la sociedad madrileña. Ella asistía a sus clases y escuchaba sus discursos parlamentarios. Desde ese momento Hella no sólo amó el pensamiento de Ortega sino a toda su persona. Una vez de vuelta en Alemania ahuyentó su nostalgia traduciendo todo lo que caía en sus manos (p. 33)."
Número de páginas: 7
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NOTAS
  • [ 5 ] Märtens se refiere a la correspondencia entre Natorp y Hartmann, que habían solicitado un texto a Ortega en 1912 para el homenaje a Cohen (José ORTEGA Y GASSET y Helene WEYL, Correspondencia , ob. cit., p. 30). Ya antes, en el primer viaje del joven filósofo español a Marburgo, el propio Cohen le había ofrecido publicar en los Kant-Studien , según se desprende de la carta de Ortega a sus padres desde Berlín del 7-VIII-1907, publicada en José ORTEGA Y GASSET, Cartas de un joven español , edición, introducción y notas de Soledad ORTEGA SPOTTORNO, prólogo de Vicente CACHO VIU. Madrid: Ediciones El Arquero, 1991, pp. 286-287.

  • [ 6 ] Sobre los avatares de la edición de estos textos pueden verse sus respectivas "Notas a la edición" en los tomos VII y VIII de la citada nueva edición de Obras completas .

  • [ 7 ] Desde el año académico 1932-1933 y hasta el comienzo de la Guerra Civil, Ortega impartió un curso en la Universidad Central de Madrid con el título Principios de metafísica según la razón vital . Para el primer año, redactó catorce lecciones que permanecieron inéditas hasta su edición póstuma en 1966 como Unas lecciones de metafísica . Puede verse el texto, ahora publicado con su título original, en el tomo VIII de la nueva edición de Obras completas , pp. 553 y ss. Para el siguiente curso, Ortega volvió a redactar la segunda parte del mismo, que ha permanecido inédita hasta la fecha en el Archivo de la Fundación José Ortega y Gasset (sig. B-35/1), y que próximamente será editada en el tomo IX de las Obras completas . Consta en una nota manuscrita que este texto fue enviado a Helene Weyl, pero si lo tradujo, no parece que llegara a publicarlo.

  • [ 8 ]

    Este texto apareció primero como una serie de prensa titulada "La situación de la ciencia y la razón histórica" en La Nación (Buenos Aires) entre diciembre de 1934 y enero de 1935. Luego, rehecho, se publicó en inglés y alemán en 1935: "History as a System", incluido en el volumenhomenaje Philosophy and History. Essays presented to Ernst Cassirer (Oxford: Clarendon Press, 1935), y "Die Lage der Wissenschaft und die historische Vernunft", publicado en la Neue Schweizer Rundschau (octubre de 1935). La versión española, completada con otra serie de artículos de 1937, no se publicó, sin embargo, hasta 1941, fecha de la primera edición de Historia como sistema y Del Imperio romano (Madrid: Revista de Occidente, 1941). Puede verse en VI, 43 y ss.


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