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Revista Ábaco 49-50 Revista Ábaco

La quiebra del principio de igualdad de oportunidades en las mujeres cuidadoras de personas con dependencia

por M.ª Asunción Martínez Román
Revista Ábaco nº 49-50

Número de páginas: 4
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Mujer de 68 años, vive sola con un hijo de 42 ( ela ): «Por motivos de su enfermedad y falta de movilidad mi situación es agobiante, necesito ayuda para acostarlo, levantarlo y tener que hacérselo todo... Mi edad y estado de ánimo influyen mucho en no poder atenderlo... Mi situación persiste desde hace veinte años. A raíz de tanto esfuerzo mis huesos están bastante afectados, con muchos dolores y malestares, estoy muy deprimida..., lo veo todo negativo...».
Mujer enferma, de 40 años, cuida de su esposo enfermo ( ela ): «Estoy esperando hace más de un año... Vino la trabajadora social a ver la casa porque no reúne condiciones..., hemos tenido que cortar tres puertas... Yo me he operado hace poco del corazón y lo tengo que sacar del dormitorio y dejar la silla dentro y sacarlo. El aseo tampoco está adaptado, han venido varios a hacer presupuesto..., pero no lo arreglan..., no nos queda mas reme dio que aguantar. En el aseo la silla no entra, hay que dejar la silla en la cocina y echármelo a cuestas ... Ni aseo, ni rampa, ni puertas ..., no hay nada ... Ahora hemos visto en casa de otro enfermo que hay una clase de silla que estás sentado, la pones en la ducha y no tienes que levantarlo ni acostarlo, que para el aseo lo sientas ahí, lo metes dentro y no tienes ni que levantarlo porque está abierto por abajo ..., y una cama que tiene un mando para incorporarse y lleva un hierro que puede agarrarse y aunque sea poquita fuerza pues ..., pero nosotros todavía no hemos llegado a eso. No es porque no lo necesite, porque verdaderamente lo necesita, porque él no se puede mover en la cama, entonces si yo estoy durmiendo y lo dejo de un lado, si él quiere volverse ..., como no puede, entonces me llama a mí y yo tengo que ayudarle para darle la vuelta. Entonces, si yo tuviera otra clase de cama que fuese más fácil, entonces me costaría menos ... Vamos a ver si podemos hablar con el médico y él a ver si nos lo puede dar o no . A mí me ha dicho que eso no es por el médico, que eso lo ha comprado él, pero nosotros no tenemos medios porque dependemos de la paga de él ..., yo no trabajo porque no tengo fuerza en los brazos, estoy operada tres veces por una fractura, ni la cadera ni el tobillo ..., me pongo a pelar patatas y se me duermen las manos, tengo que dejarlo porque no puedo ..., cojo la aguja para coser y me pasa igual ..., como son cosas obligadas, hacerlas las voy haciendo a ratos, pero no puedo ir a trabajar ni tampoco puedo dejarlo a él, porque tendría que pagar a una persona para que se quede con él y eso no tendría lógica ..., entonces tengo que estar aquí con él ..., con lo poco que cobra al mes ... ».
Mujer muy joven, convive con su madre de 57 años, enferma ( ela ), y la abuela de 90 años: «Estoy muy deprimida por tantos problemas, económicos, de vivienda, de barreras en el barrio, de falta de tiempo para mí misma y para estar con mis amistades...». Su madre, la enferma, se preocupa por su hija y también por su futuro incierto: «Mi hija, que actualmente cuida de mí, se va a casar pronto... Tengo 57 años y no puedo realizar las tareas del día a día. En el momento en que mi hija se case, el problema se agravará, porque estaré sola para cuidarme yo y cuidar de mi madre de 90 años... Las ayudas que me ofrecen son buenas, pero no son suficientes...».
Mujer joven, con discapacidades severas y que cuida sola a su hijo dependiente: «Mi hijo dispone de silla de ruedas eléctrica, grúa, vehículo adaptado..., pero económicamente es muy difícil llegar a fin de mes, porque la falta de ayudas económicas hay que suplirlas con préstamos, y la nómina no da mas de sí. Conforme avanza la enfermedad, más gastos, más necesidades. Las prestaciones por minusvalía no cubren en absoluto los gastos extras que conlleva la atención a un discapacitado cuando necesitan ayuda de tercera persona: psicólogo, fisioterapia, ayudas técnicas, personas de apoyo y muchos gastos extraordinarios no cubiertos por el sistema público».
Mujer de mediana edad, convive con esposo, un herman o dependiente (distrofia muscula r) y dos hijos con diabetes. Necesitan silla de ruedas, ayudas económicas, sad , adaptación de la vivienda, calefacción, transporte público adaptado a la silla de ruedas. Ella quiere trabajar, pero no puede salir de casa para cuidar del hermano. Se queja de falta de atención por los servicios sociales: «Pienso que todas las familias no llegamos a fin de mes sobradas, pues tenemos préstamos y enfermos en casa con la libertad cortada, y que a tu pareja le guste salir a pasear o colaborar poco en casa..., y tener que llevar la carga de la casa una sola..., y la edad, que cada día se siente más, y los hijos, que con la edad se alejan al montar su vida..., sería muy largo todo lo que afecta a la calidad de vida...».
Mujer de mediana edad, vive con esposo y dos hijos enfermos de 29 (ataxia de Friedrich, en silla de ruedas) y 26 años (discapacidad psíquica): «He tenido que dejar de trabajar para cuidar a mis hijos, tenemos menos ingresos y más necesidades, problemas de adaptación de la vivienda y muchas barreras físicas por el barrio que impiden pasear. Nuestra vida de pareja y familiar está determinada, no podemos tener planes ni del futuro».
Mujer de 42 años, vive con esposo y dos hijos, uno de ellos enfermo (distrofia muscular-Duchenne): «No estoy enferma porque no puedo permitírmelo. Por las noches nos turnamos [con el padre], hace años que no sé lo que es dormir de un tirón toda la noche, gracias a que soy una persona que duermo fácil y no me desvelo ..., pero cuesta ..., se despierta muchísimas veces, igual se despierta diez veces en una noche ..., para darle la vuelta, para aspirarle ..., a veces le digo "ya está bien" y luego pienso que él también se sentirá mal por llamarme ... Nos turnamos, pero, al final, soy yo la que me levanto más. Desde que tenemos la máquina (ventilación mecánica), se despierta más. Al principio él nos decía «¿y si se para la máquina y no me oís?» ... Dormimos pendientes todos ...».
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