Fernando Bonassi, el escritor, nos regaló treinta relatos. Amargos, divertidos o violentos, los cuentos de Bonassi retratan algunas de esas partes de la vida en São Paulo que es posible congelar por un momento antes de que sigan su propio curso. Son historias cogidas por la mitad, sin principio ni final, simultáneas como la propia ciudad que las presencia o las genera.
Raquel Rolnik, urbanista, muestra en su artículo que São Paulo vive al borde del abismo sin terminar de caerse nunca. Argumenta Rolnik que el presente caótico de la ciudad no es resultado de ninguna necesidad histórica sino de la acción de personas y grupos de personas a lo largo del tiempo. Por esa razón, afirma la autora, São Paulo no está abocada al desastre sino que su reconstrucción depende de la propia actividad de sus ciudadanos. Marco Antonio Cabral, historiador, analiza a continuación uno de los problemas más conocidos de São Paulo: la criminalidad. Cabral se detiene especialmente en dos aspectos de la violencia urbana que, sin pasar desapercibidos para nadie, se suelen perder frente a la explotación sensacionalista de la misma. El exhibicionismo mediático y la violencia policial son mostrados por Cabral en un artículo que propone nuevas vías para combatir el crimen en la metrópoli.
El profesor Elias Thomé Saliba rescata en su artículo a los cronistas olvidados del momento de gestación de São Paulo como metrópoli. De los macarrónicos, como él los llama, hemos tomado prestada la idea de la imposibilidad del retrato de la ciudad. El artículo de Saliba, a pesar de referirse a hechos del pasado (pasado cercano, en todo caso), nos ayuda entre otras cosas a comprender, con nombres, apellidos y seudónimos, el carácter multinacional de la gran urbe. También en el pasado cercano se sitúa el último artículo de la revista.
Fabio Franzini, historiador especialista en fútbol y cultura, recuerda los primeros tiempos del deporte rey en la ciudad. Aunque se tienda a pensar que el fútbol se explica por sí solo con goles y resultados, error cometido habitualmente por especialistas de todos los órdenes, el deporte más popular del mundo, y por supuesto de Brasil, jugó un papel esencial en la configuración de la ciudad y fue escenario de los propios cambios que São Paulo iba sufriendo con el transcurso del siglo. El texto de Franzini da buena muestra de ello.
Finalmente, capítulo aparte merecen las fotografías de Eduardo Duwe. Sin ser un texto, y sin pretender ilustrar los artículos de este número, las imágenes que captó el ojo bidimensional de su cámara son ellas mismas un ensayo sobre São Paulo. Diecisiete composiciones fotográficas, incluyendo la de portada, recorren esta ciudad que huye del retrato. Del paisaje urbano a la fábrica, de los ciudadanos anónimos a los señores del fútbol, las imágenes de Eduardo muestran las contradicciones, los límites y las emociones de una ciudad cansada y eufórica al mismo tiempo.
Debo agradecer a todos los colaboradores el tiempo y el trabajo que se tomaron para participar en este número de Ábaco. También a quienes no participaron directamente pero tuvieron una intervención fundamental en la elaboración de la revista. Es el caso de la asesoría de prensa de la
Sabesp, compañía del Saneamiento Básico del Estado de São Paulo, que nos facilitaron el acceso, a Eduardo Duwe y a mí, a las obras de canalización del Río Tietê. También del servicio de prensa de los centros comerciales Iguatemí y Market Plaza, por conseguirnos los permisos necesarios. A Ceferino Fernández, presidente de Ifer, le debo otro agradecimiento por abrirnos las puertas de su fábrica en Santo Amaro (São Paulo). Juan Figueroa, João, Andreia y Rosana dieron consejos y contactos. Mi hermano Pablo echó una más que valiosa mano en las traducciones y sugirió correcciones. En este aspecto también colaboró Gabriela, cuya presencia, además, se manifestó con otras virtudes. Ella estuvo al principio, en el medio y al final de esta experiencia con imaginación e ideas. Sin ella, São Paulo sería inhabitable.
Victor Garcia Guerrero es Corresponsal de la revista Abaco en Sao Paulo ( Brasil).