El Dr. Freak es un trasunto de Emilio Azcaráte, un personaje que como prolongación de sí mismo explora y diagnostica la salud endeble de unas músicas engullidas por la indiferencia y la ignorancia. Por una nueva estética musical no es ningún esbozo de tratado al uso, es más bien la fórmula magistral de un músico que además de médico es un tahúr con las palabras de las que descubre sus perfiles más afilados e irónicos. Pero este texto no se queda solo en la crítica, Azcárate nos cuenta alguno de sus métodos de composición como maneja los principios activos que intervienen en esa alquimia sonoro que es la música. Como coda el artículo termina con una ingeniosa “clase” en la que el autor elucubra sobre el futuro de la música con el estilo de un narrador de ciencia
ficción.
El espacio Caribe se caracteriza por su pluralismo cultural y es escenario de uno de los procesos de sincretismo y transculturación más complejos de América. La música, como elemento de integración y a la vez de diferenciación regional, está muy arraigada en la conciencia colectiva de los pobladores del Caribe y se encuentra fuertemente asociada a la identidad que define la región. El papel desempeñado por los europeos tras su afincamiento en tierras americanas fue determinante en la consolidación de la cultura musical caribeña, pero no menos decisiva fueron los aportes de los africanos en la conformación de variados géneros y especies que hoy ocupan sitios de privilegio en la difusión y consumo internacional de la música.
Constantemente nos agarramos a un pasado perdido para mantener nuestra identidad. Lo que fuimos resulta fundamental para entender lo que somos y lo que seremos. En una sociedad cuyo vertiginoso ritmo vital está a la orden del día, el panorama artístico, y concretamente el musical, filtra constantemente iconos que conectan con valores sentimentales y actitudinales, generando respuestas contradictorias y conformando un mercado en el que lo antiguo y lo moderno conviven de muy diversas formas. Con este recorrido reflexivo analizaremos algunas de las causas y consecuencias que se pueden encontrar, sobre todo, dentro del contexto del rock experimental desde la segunda mitad de los años 60.
El presente artículo analiza algunos de los múltiples y contradictorios significados sociales de la música en el contexto de la globalización: como conocimiento sensible y alternativo al frío racionalismo de la ciencia, como expresión de la emergente espiritualidad, como espacio de tolerancia en la vida pública y como instrumento de identidad al mismo tiempo que de homogeneización de la cultura.
La música digital tiene la ventaja de que permite almacenar miles de canciones en el mínimo espacio, desde distintos ámbitos se cuestiona que el sonido que se obtiene tenga una calidad optima. A pesar de ello las nuevas generaciones prefieren el sonido de un MP3 al de un vinilo. La tecnología siempre ha incidido sobre la música, sin embargo, desde el momento en que los sonidos se pueden guardar en forma de ceros y unos, a partir de un formato digital, tanto la producción como el consumo musical han ido cambiando cada vez más y de forma tan particular, que los músicos y su público se encuentran más cerca los unos de los otros. Los Beatles ya son clásicos, las nuevas tecnologías son el futuro.
El fenómeno de la comunicación en Internet, ha supuesto una revolución La ópera, nacida en el s. XVII y la música gótica, nacida en los años 80 del pasado siglo, arrastran irremediablemente efluvios del XIX: hastío, melancolía, pasión, glamour... Lo inicialmente snob y lo supuestamente underground unidos por un signo común: ilustrar la sofisticación y el exceso. Desde un origen y una evolución totalmente incomparable entre sí por motivos obvios se ven unidas por la onda old school y el virtuosismo, factores de éxito asegurado. Mientras la industria se recicla integrándose en internet, los directos de ambas músicas son rituales sagrados de opuesta manifestación. Intercambios con las tecnologías de moda, televisión, videojuegos y cine amplían el ámbito de expansión, donde la estética y puesta en escena, la doble vía audio-visual, lo perverso y el poder tienen múltiples manifestaciones y un alto grado de aceptación, mostrando igual amor a la vida que a la muerte. Estas dos músicas urbanas se entrecruzan, ambas inadaptadas a la época actual, en la que están anclados sus respectivos públicos.