Es lógico que en un film en el que se retrata a un trabajador que se convierte en héroe nacional, el entrenamiento de Braddock se produzca durante sus jornadas como estibador. También es natural que quienes le rodean pasen apuros ellos mismos, para contrastar las diferentes formas en las que uno puede ser pobre. Mike Wilson, por ejemplo, no puede esperar a que suceda un milagro y decide aceptar un trabajo de riesgo para sacar a su propia familia del hoyo donde está. Joe Gould, por su parte, ha conseguido mantener el mismo apartamento que tenía antes del desplome de la bolsa, pero no ha podido conservar ningún mueble en el interior (que provoca una extraña tristeza con sus enormes habitaciones vacías). Y en la casa de Braddock, Mae se ve obligada a mezclar la leche con agua sin que se den cuenta sus hijos, porque no tienen suficiente dinero; lo cierto es que ni siquiera les alcanza para comprar leña, que han de buscar afuera, en viejas vallas publicitarias con anuncios de Esso.
Rodeado de un ambiente así, es difícil seguir siendo un hombre honesto. Según los cánones de Hollywood, también es difícil conformarse con ser un hombre normal, capaz de hacer grandes cosas pero sin darle excesiva importancia. Sin embargo, Russell Crowe se las compone para dar forma a un Braddock con una carga de bondad que disgustará a quienes esperen un ser de hielo o un icono.
El film, gracias al actor y a un buen número de factores, puede ser cualquier cosa menos un producto más en la cadena de superproducciones que se hacen hoy en día. En Estados Unidos fue un enorme fracaso, quizás porque ni se anunció en exceso ni sus imágenes venden un universo rutilante. No se trata de un film metafísico, aunque aspire a ser trascendente, a servir de ejemplo a otros films comerciales, cuando menos, y a fijar una visión del boxeo tan precisa que no hace falta insistir demasiado en ella. Quien explica esto a la perfección es Braddock cuando Mae quiere que él cambie de opinión sobre su regreso al mundo del boxeo, después de haber trabajado años como estibador: «al menos en el ring sé contra quién lucho».
Joyce Cayce Carol Oates aseguró en su día que «el boxeo es tan primitivo como el nacimiento o la muerte, y también el deseo erótico puede considerarse primitivo; todo esto debe obligarnos a reconocer, aunque nos resistamos, que las experiencias más profundas de nuestras vidas son siempre sucesos físicos, por mucho que nosotros queramos creer que ante todo somos -y realmente yo creo que sí- seres espirituales».
USA, 2005. T.O.: «Cinderella Man». Director: Ron Howard. Productores: Brian Grazer, Ron Howard y Penny Marshall. Producción: Brian Grazer Productions, Parkway Productions, Imagine Entertainment, Miramax Films para Universal Pictures. Guión: Cliff Hollingsworth y Akiva Goldsman, según un argumento de Cliff Hollingsworth. Fotografía: Salvatore Totino, en Technicolor. Diseño de producción: Wynn Thomas. Música: Thomas Newman. Montaje: Mike Hill y Dan Hanley. Duración: 144 minutos. Intérpretes: Russell Crowe (Jim Braddock), Renee Zellweger (Mae Braddock), Paul Giamatti (Joe Gould), Craig Bierko (Max Baer), Paddy Considine (Mike Wilson), Bruce McGill (Jimmy Johnston), Ron Canada (Joe Jeanette), David Huband (Ford Bond), Connor Price (Jay Braddock), Ariel Waller (Rosemarie Braddock), Patrick Louis (Howard Braddock), Nicholas Campbell (Sporty Lewis)