www.revistasculturales.com

El portal de la Asociación de Revistas Culturales de España

 >> arce.es


Última actualización: (CET)


Dirigido por... 339 Dirigido por...

Entrevista a Eric Rohmer: «Me parece más interesante plantear preguntas que ofrecer respuestas»

por Carlos F. Heredero
Dirigido por... nº 339, noviembre 2004

Número de páginas: 5
imprimir

Durante el rodaje de La mujer del aviador ocurrió algo parecido. Alguien propuso dejar de rodar por la tarde porque empezaba a llover, pero me pareció más interesante salir a filmar. No habíamos preparado nada. Simplemente había una idea de trayecto y empezamos a rodar. De esta manera, los actores pueden improvisar con facilidad. En una escena que rodamos después, la protagonista pide al aviador que abra la ventana, se ve que hace buen tiempo, pero él dice que lloverá al final del día, lo que, por fortuna, ya teníamos rodado. Yo sabía que la lluvia podía incorporarse porque había estudiado el tiempo que teníamos. Pero este tipo de cosas serían más difíciles de hacer con una producción más pesada.
- Esa búsqueda de la autenticidad le ha llevado incluso a intentar capturar con la cámara «el rayo verde» o «la hora azul» ( en «Cuatro aventuras de Reinette y Mirabelle» ) y preside todo su cine, hasta el punto de que, en títulos como «El rayo verde» o «El árbol, al alcalde y la mediateca» ha rodado con equipos muy ligeros y reducidos al máximo, en el mejor espíritu de la «Nouvelle Vague». ¿Tiene intención de volver alguna vez a este camino?
-Tengo la impresión de que, en este aspecto, soy el más radical de todos los componentes de la Nouvelle Vague , puesto que el resto de mis compañeros ruedan casi siempre, por lo general, con equipos más numerosos. Si voy a volver o no a este tipo de rodajes, no lo sé por ahora. Hay temas que se adaptan muy bien a la improvisación y otros no tanto. En El rayo verde no hay nada escrito, se improvisó todo, mientras que en El árbol, el alcalde y la mediateca algunas cosas estaban escritas y preparadas de antemano. Hay temas que no soportan la improvisación, sino que exigen algo muy preparado de antemano y muy preciso. En cualquier caso, confieso que, de momento, no tengo ningún tema con el cual pudiera improvisar.
«En mis películas no hay referencias al cine porque pienso que no aporta nada, pero sí hay alusiones a todas las artes»
-En muchas de sus películas abundan las referencias pictóricas, y en «Triple agente» reaparecen con el formato de un interesante debate cruzado. La mujer de Fiodor, anticomunista convencida, practica una pintura realista, mientras que los vecinos comunistas prefieren el arte cubista y modernista, ajeno al dogma del realismo socialista propio del estalinismo...
-Sí, era una paradoja muy interesante, resultaba contradictorio y por eso me gustaba. En mis películas no hay referencias al cine, nunca hablo de películas, porque pienso que es demasiado fácil y creo que no aporta nada, pero sí hay muchas alusiones a todas las artes, la arquitectura, la pintura, e incluso el teatro... y, aunque no pongo música en mis films, en ellos sí se habla de música.
-Sin embargo, salvo en fugaces y aislados fotogramas, o como mucho en el prólogo y en el epílogo, nunca hay música no dietética en sus películas. ¿A qué se debe esta opción, mantenida con tanta coherencia?
-Algunas veces he puesto breves compases, casi inaudibles, como los que suenan acompañando a las cartas de tarot en El rayo verde , o a la estancia en la iglesia de la protagonista, dentro de Cuento de invierno , para inducir un pequeño efecto mágico en las imágenes. Pero lo cierto es que, para mí, la música cinematográfica convencional es un pleonasmo. En lugar de enriquecer la imagen, en realidad la empobrece. El cine es música en el sentido metafórico del término, una música de las imágenes. Hay una partitura, una melodía de imágenes que queda oculta por la música cuando ésta se superpone. La planificación ya desarrolla su propia música. El tiempo cinematográfico permite dejar a cada instante abandonado a su propia dinámica interior, mientras que la nota musical no tiene sentido más que en relación con la que la precede y con la que la sigue. Por eso decía, en un capítulo de aquel libro que escribí sobre Mozart y Beethoven, que la música es la más falsa de las amistades para el cine. El tiempo de la música es, sobre todo, un tiempo estético, mientras que el tiempo del cine es, esencialmente, un tiempo vivido, un tiempo ligado a la durée de la vivencia en su propio transcurso. Como decía Schopenhauer a propósito del ballet y de la ópera, pero también Wagner y Nietzsche, es necesario resistir a la tentación de la facilidad, porque la música hace perder a las imágenes su ambivalencia constitutiva, y tiende a impostar una dinámica lógica sobre acontecimientos fortuitos o meramente azarosos.
- Su cine presta mucha atención, por otra parte, a la música propia de la naturaleza y de los sonidos ambientales...
- La música de las imágenes está también en los sonidos de la naturaleza, que son sumamente importantes para mí. Dedico mucho tiempo a recoger el sonido-ambiente de los lugares, los ruidos de la actividad humana, de la lluvia o del viento. Incluso el del los motores de los aviones, como sucedía en una escena de La coleccionista, donde había una cierta relación entre la escena erótica y el ruido del avión. Estos sonidos me interesan más que los musicales.
-A su vez, tanto «La inglesa y el duque» como «Triple agente» acompañan sus títulos de crédito con sendos temas musicales de inspiración revolucionaria...
-Tenía ganas de oír cantar el Ça ira , la contradanza utilizada como himno revolucionario, que se inserta muy bien al comienzo de La inglesa y el duque , porque luego la canta un rapsoda callejero. La Canción de los jóvenes trabajadores , que se escucha al inicio de Triple agente , la había escuchado en mi juventud y está vinculada a mi memoria de aquellos años. Creía que era un canto popular y no sabía que era una composición de Shostakovich, cuya obra no conozco muy bien. En esta película he mantenido también la música que acompaña a los noticiarios de la época, por lo general muy poco interesante, para respetar el documento en su totalidad.

"La inglesa y el duque"
-Con el comienzo del siglo XXI, su filmografía parece haber emprendido un nuevo ciclo, puesto que «La inglesa y el duque» y «Triple agente» son dos obras casi gemelas y con abundantes simetrías. Las dos están situadas en sendos períodos de aceleración histórica y protagonizadas por personajes extranjeros espiando en un país que no es el suyo. Las dos se organizan sobre una dialéctica entre lo privado y lo público, entre interior y exterior. Las dos se abren con temas musicales de inspiración revolucionaria y las dos se cierran con otros tantos epílogos, etc. ¿Estamos acaso ante el comienzo de un nuevo programa seriado de películas, esta vez de fondo pesimista, que pudiéramos calificar como «tragedias históricas»?
-Podríamos decir que abordo una nueva serie, aunque no sé todavía si será rodada en continuidad. Sus simetrías no fueron elegidas con premeditación, sino que llegué a ellas de forma natural. Estas películas mantienen algunos vínculos con La marquesa de O y Perceval le Gallois , en tanto que nos remiten al pasado, si bien las nuevas son muy diferentes. Sus protagonistas tienen ideas políticas en las que creen con firmeza, las discuten con pasión y hasta arriesgan su vida por ellas. Pero no diría que son tragedias históricas, sino más bien «tragedias de la Historia», bajo las que discurre, eso sí, lo que yo llamaría una cierta lucidez pesimista.
Número de páginas: 5
imprimir


¿Desea opinar sobre este artículo en el foro? Pinche aquí.

Todos los artículos que aparecen en esta web cuentan con la autorización de las empresas editoras de las revistas en que han sido publicados, asumiendo dichas empresas, frente a ARCE, todas las responsabilidades derivadas de cualquier tipo de reclamación
Página generada el Jueves, 9 de Febrero de 2012 19:34:57