En la primera parte, nos encontramos con un Maciste dedicado al cultivo
de su huerto que, rodeado de tórtolas y lechones, se siente orgulloso
del tamaño de sus coles, se concede algún vicio viril como
fumar en pipa y beber vino tinto y nos da la impresión de que Maciste
se acomoda a la política "ruralista"
[ 17 ]
y de vuelta al orden (aquí, la vigilancia sobre la virtud amenazada
de su vecina). Transferido al infierno y en contacto con Luciferina y Proserpina,
que exhiben su desnudez, el "gigante bueno" tiene un aire torpe
como el de un campesino, con la ropa de domingo, que por casualidad ha ido
a parar a un burdel de lujo. Esta es la parte más interesante de
la película, ya sea porque constituye una especie de revisión
carnavalesca y visionaria del
Infierno de Dante, ya sea porque es
en ella donde encontramos las referencias políticas más directas.
Estalla la revuelta de un grupo de diablos, y capitanea a este ejercito
de sediciosos el "demagogo" Barbariccia, que se nos presenta como
una especie de sindicalista filo-bolchevique ("Pobres diablos explotados.
¡Se acerca la hora de la venganza!"). El uso de la fuerza permite
a Maciste triunfar y devolver el orden al infierno, con gran satisfacción
por parte de su rey: "Y como siempre, las masas se inclinan ante el
más fuerte", dice un cartel que constituye el punto de máximo
contacto con la ideología fascista de la "vuelta al orden"
(algo a lo que la película parece hacer referencia en más
ocasiones, dando excelentes pruebas a quienes han subrayado que hay similitudes
entre el mito en declive de Maciste y el de Mussolini, en plena consolidación).
Sobre el parecido físico entre Maciste y Mussolini mucho ha sido
lo escrito: en cualquier caso, no hay duda de que el mito de Maciste entró
en declive al tiempo que el de Mussolini ascendía, y este último
es considerado por no pocos el único divo del cine italiano de los
años treinta
[ 18 ] .
Justo porque se trata de una película de propaganda explícita,
parece interesante evidenciar el juego de alusiones a Mussolini y al fascismo,
incluida una broma de exquisito sabor nacionalista, cuando Maciste responde
a las promesas de riqueza y lujuria que le hace el diablo Barbariccia (presentado
con una vestimenta semejante a la del doctor Caligari y con acentuados rasgos
somáticos semitas) con un desdeñoso: "¡Yo
no soy Fausto!".
Por mar, cielo y tierra
El 2 de noviembre de 1934, Luigi Freddi, titular de la Direzione Generale
per la Cinematografia, escribió una carta al marqués Paulucci
di Calboli, director de la LUCE, en la que le encargaba un documental sobre
el Duce "en el que Él aparezca por mar, cielo y tierra"
[ 19 ] . El documental, que lleva por título
Il
Duce sportivo, ha sido encontrado recientemente y proyectado en el curso
de Il Cinema Ritrovato de Bolonia (28 junio - 5 julio 2003). Se trata de
un documento de gran interés ya que constituye una etapa en la estrategia
de imagen perseguida por Mussolini.
Sobre todo, como se desprende de la carta de Freddi, el cuerpo del Duce
será mostrado en los tres elementos: aire, agua y tierra. No se queda
ahí, en cada uno de ellos se pondrá en evidencia el cuidado
del cuerpo: el Duce no solo "aparece" en los tres elementos sino
que también se hará evidente su empeño por mantener
eficiente su cuerpo: el hilo conductor del documental será la actividad
deportiva del jefe del fascismo. Un montaje rápido, basado sobre
todo en la grabación del movimiento, muestra en primer lugar a Mussolini
a caballo, luego lo vemos dedicándose a la esgrima. Tras un rápido
pasaje en el que le vemos recorrer campos blancos de nieve sobre unos esquís,
ya se encuentra en la carlinga de un avión. Luego le vemos bajar
de un hidroavión que apenas ha amarrado y, por último, dedican
algunos encuadres a la natación: en estos, el Duce no está
acompañado y se usa el primer plano, algo infrecuente en la cinta,
en la que prevalecen los planos lejanos, que sirven para poner en evidencia
el contexto de los tres elementos (tierra, cielo y mar), y los encuadres
de la figura entera, de tal modo que Mussolini aparece siempre con varias
personas menos en las últimas imágenes en las que está
solo en el agua.
Transcribamos el comentario que acompaña el conjunto de estas
imágenes cuya duración es de aproximadamente un minuto y medio
(1'32''):
Entre las intensas fatigas cotidianas de su altísimo deber,
el Duce no descuida su placentero y regenerador trabajo deportivo. El entrenamiento
físico sobre la tierra, en el cielo y en el mar constituye su pasatiempo
favorito en las raras horas de descanso que él dedica al deporte.
Sin embargo, es particularmente notable su fidelidad al mar que no
descuida ni siquiera en este periodo de los primeros rigores del otoño.
Lo demuestra esta grabación cinematográfica rodada el 25 de
octubre del año XII.
Se trata de un montaje que empalma imágenes ya usadas en otras
películas. Como se deduce de la carta de Freddi, es evidente el empeño
de realizar una especie de suma iconográfica, en la que el elemento
de unión fuese la relación entre el cuerpo del Duce y la naturaleza,
con una retrospectiva en la que el modernismo implícito en las referencias
al deporte (equitación, esquí y natación) y a la técnica
(aviación) se pudiera insertar en una perspectiva mítica (los
tres elementos). No hay referencias directas a la iconografía fascista,
aún cuando existe una alusión intertextual a las tres armas
(ejército, aviación y marina) y a la obsesión "marinera"
del expansionismo fascista (estamos en vísperas de la aventura imperial
de Etiopía).
La intervención directa de Luigi Freddi, que fue nombrado en 1934
director de la Direzione Generale per la Cinematografia, indica hasta qué
punto, tras la conversión del fascismo en régimen, el Duce
pretendía controlar directamente la producción cinematográfica,
en particular lo referente a los documentales, y también promocionar
una imagen "moderna" y "lírica" de Mussolini
(véanse los últimos encuadres, en los que esta solo en el
agua, despojado de los símbolos más notables y usados del
fascismo).
El Instituto LUCE (La Unión Cinematográfica Educativa)
[ 20 ] nació oficialmente como ente paraestatal
el 5 de noviembre de 1925, con la calificación de "organismo
técnico cinematográfico de cada uno de los ministerios y entidades
puestos bajo el control y la autoridad del Estado". Había sido
fundado el año anterior como sociedad anónima con el nombre
de Sindacato Istruzione Cinematográfica por el periodista Luciano
de Feo y de inmediato obtuvo el pleno apoyo de Mussolini, quien había
entendido perfectamente el potencial educativo y propagandístico.
El LUCE se articulaba en "cinematecas", cada una de las cuales
estaba especializada en un sector controlado por un ministerio: fue particularmente
activa la cinemateca agrícola, que desempeñó un papel
fundamental en la campaña de "ruralización" que
se llevó a cabo en 1927. En 1926, la proyección de documentales
producidos por el LUCE pasa a ser obligatoria por ley en todas las salas
y en junio de 1927 dio inicio la programación del Cinegiornale LUCE,
que se convirtió en la niña de los ojos del Istituto
[ 21 ]
y en el principal instrumento de la transformación de Mussolini en
superstar, como lo ha definido Mino Argentieri:
Así como los héroes de las antiguas comedias cambiaban
de un oficio a otro, el Duce fue presentado en toda una variedad de versiones:
presidente del Consejo de ministros, en los campos de Romaña, con
la familia, a caballo en el parque de Villa Torlonia, trillador, deportista,
nadador, piloto, orador, automovilista y motociclista. [ 22 ]