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Archivos de la Filmoteca 46 Archivos de la Filmoteca

Mussolini en el cine: estrategias de hibridación

por Antonio Costa
Archivos de la Filmoteca nº 46, febrero 2004

Número de páginas: 6
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En la primera parte, nos encontramos con un Maciste dedicado al cultivo de su huerto que, rodeado de tórtolas y lechones, se siente orgulloso del tamaño de sus coles, se concede algún vicio viril como fumar en pipa y beber vino tinto y nos da la impresión de que Maciste se acomoda a la política "ruralista" [ 17 ] y de vuelta al orden (aquí, la vigilancia sobre la virtud amenazada de su vecina). Transferido al infierno y en contacto con Luciferina y Proserpina, que exhiben su desnudez, el "gigante bueno" tiene un aire torpe como el de un campesino, con la ropa de domingo, que por casualidad ha ido a parar a un burdel de lujo. Esta es la parte más interesante de la película, ya sea porque constituye una especie de revisión carnavalesca y visionaria del Infierno de Dante, ya sea porque es en ella donde encontramos las referencias políticas más directas. Estalla la revuelta de un grupo de diablos, y capitanea a este ejercito de sediciosos el "demagogo" Barbariccia, que se nos presenta como una especie de sindicalista filo-bolchevique ("Pobres diablos explotados. ¡Se acerca la hora de la venganza!"). El uso de la fuerza permite a Maciste triunfar y devolver el orden al infierno, con gran satisfacción por parte de su rey: "Y como siempre, las masas se inclinan ante el más fuerte", dice un cartel que constituye el punto de máximo contacto con la ideología fascista de la "vuelta al orden" (algo a lo que la película parece hacer referencia en más ocasiones, dando excelentes pruebas a quienes han subrayado que hay similitudes entre el mito en declive de Maciste y el de Mussolini, en plena consolidación). Sobre el parecido físico entre Maciste y Mussolini mucho ha sido lo escrito: en cualquier caso, no hay duda de que el mito de Maciste entró en declive al tiempo que el de Mussolini ascendía, y este último es considerado por no pocos el único divo del cine italiano de los años treinta [ 18 ] .
Justo porque se trata de una película de propaganda explícita, parece interesante evidenciar el juego de alusiones a Mussolini y al fascismo, incluida una broma de exquisito sabor nacionalista, cuando Maciste responde a las promesas de riqueza y lujuria que le hace el diablo Barbariccia (presentado con una vestimenta semejante a la del doctor Caligari y con acentuados rasgos somáticos semitas) con un desdeñoso: "¡Yo no soy Fausto!".
Por mar, cielo y tierra

El 2 de noviembre de 1934, Luigi Freddi, titular de la Direzione Generale per la Cinematografia, escribió una carta al marqués Paulucci di Calboli, director de la LUCE, en la que le encargaba un documental sobre el Duce "en el que Él aparezca por mar, cielo y tierra" [ 19 ] . El documental, que lleva por título Il Duce sportivo, ha sido encontrado recientemente y proyectado en el curso de Il Cinema Ritrovato de Bolonia (28 junio - 5 julio 2003). Se trata de un documento de gran interés ya que constituye una etapa en la estrategia de imagen perseguida por Mussolini.
Sobre todo, como se desprende de la carta de Freddi, el cuerpo del Duce será mostrado en los tres elementos: aire, agua y tierra. No se queda ahí, en cada uno de ellos se pondrá en evidencia el cuidado del cuerpo: el Duce no solo "aparece" en los tres elementos sino que también se hará evidente su empeño por mantener eficiente su cuerpo: el hilo conductor del documental será la actividad deportiva del jefe del fascismo. Un montaje rápido, basado sobre todo en la grabación del movimiento, muestra en primer lugar a Mussolini a caballo, luego lo vemos dedicándose a la esgrima. Tras un rápido pasaje en el que le vemos recorrer campos blancos de nieve sobre unos esquís, ya se encuentra en la carlinga de un avión. Luego le vemos bajar de un hidroavión que apenas ha amarrado y, por último, dedican algunos encuadres a la natación: en estos, el Duce no está acompañado y se usa el primer plano, algo infrecuente en la cinta, en la que prevalecen los planos lejanos, que sirven para poner en evidencia el contexto de los tres elementos (tierra, cielo y mar), y los encuadres de la figura entera, de tal modo que Mussolini aparece siempre con varias personas menos en las últimas imágenes en las que está solo en el agua.
Transcribamos el comentario que acompaña el conjunto de estas imágenes cuya duración es de aproximadamente un minuto y medio (1'32''):
Entre las intensas fatigas cotidianas de su altísimo deber, el Duce no descuida su placentero y regenerador trabajo deportivo. El entrenamiento físico sobre la tierra, en el cielo y en el mar constituye su pasatiempo favorito en las raras horas de descanso que él dedica al deporte.
Sin embargo, es particularmente notable su fidelidad al mar que no descuida ni siquiera en este periodo de los primeros rigores del otoño. Lo demuestra esta grabación cinematográfica rodada el 25 de octubre del año XII.
Se trata de un montaje que empalma imágenes ya usadas en otras películas. Como se deduce de la carta de Freddi, es evidente el empeño de realizar una especie de suma iconográfica, en la que el elemento de unión fuese la relación entre el cuerpo del Duce y la naturaleza, con una retrospectiva en la que el modernismo implícito en las referencias al deporte (equitación, esquí y natación) y a la técnica (aviación) se pudiera insertar en una perspectiva mítica (los tres elementos). No hay referencias directas a la iconografía fascista, aún cuando existe una alusión intertextual a las tres armas (ejército, aviación y marina) y a la obsesión "marinera" del expansionismo fascista (estamos en vísperas de la aventura imperial de Etiopía).
La intervención directa de Luigi Freddi, que fue nombrado en 1934 director de la Direzione Generale per la Cinematografia, indica hasta qué punto, tras la conversión del fascismo en régimen, el Duce pretendía controlar directamente la producción cinematográfica, en particular lo referente a los documentales, y también promocionar una imagen "moderna" y "lírica" de Mussolini (véanse los últimos encuadres, en los que esta solo en el agua, despojado de los símbolos más notables y usados del fascismo).
El Instituto LUCE (La Unión Cinematográfica Educativa) [ 20 ] nació oficialmente como ente paraestatal el 5 de noviembre de 1925, con la calificación de "organismo técnico cinematográfico de cada uno de los ministerios y entidades puestos bajo el control y la autoridad del Estado". Había sido fundado el año anterior como sociedad anónima con el nombre de Sindacato Istruzione Cinematográfica por el periodista Luciano de Feo y de inmediato obtuvo el pleno apoyo de Mussolini, quien había entendido perfectamente el potencial educativo y propagandístico. El LUCE se articulaba en "cinematecas", cada una de las cuales estaba especializada en un sector controlado por un ministerio: fue particularmente activa la cinemateca agrícola, que desempeñó un papel fundamental en la campaña de "ruralización" que se llevó a cabo en 1927. En 1926, la proyección de documentales producidos por el LUCE pasa a ser obligatoria por ley en todas las salas y en junio de 1927 dio inicio la programación del Cinegiornale LUCE, que se convirtió en la niña de los ojos del Istituto [ 21 ] y en el principal instrumento de la transformación de Mussolini en superstar, como lo ha definido Mino Argentieri:
Así como los héroes de las antiguas comedias cambiaban de un oficio a otro, el Duce fue presentado en toda una variedad de versiones: presidente del Consejo de ministros, en los campos de Romaña, con la familia, a caballo en el parque de Villa Torlonia, trillador, deportista, nadador, piloto, orador, automovilista y motociclista. [ 22 ]
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NOTAS
  • [ 17 ] Política que será puesta en marcha en mayo de 1927, pero que vino anticipada por la llamada batalla del grano" que comenzó en 1925.
  • [ 18 ] Para las relaciones entre el mito de Maciste y el fascismo, véanse M. Dall'Asta: Un Cinéma musclé. Le Surhomme dans le cinéma muet italien, Yellow Now, Crisnée, 1992; y A. Costa: "Da Caligari a Mussolini : Maciste all'inferno", en A. Costa: I leoni di Schneider. Percorsi intertestuali nel cinema ritrovato, Roma, Bulzoni, 2002, págs. 127-139.
  • [ 19 ] Il cinema ritrovato 2003, catálogo coordinado por A. Meneghelli, Cineteca, Bolonia, 2003, pág. 89.
  • [ 20 ] Se puede consultar la voz G. D'Autilia: "Istituto Luce", en S. Luzzatto y V. de Grazia (eds.): Dizionario del fascismo A-K, Turín, Einaudi, 2002. Para un análisis de la producción del LUCE, véase M. Argentieri: L'occhio del regime. Informazione e propaganda nel cinema del fascismo, Florencia, Vallecchi, 1979; G.P. Bernagozzi: Il mito dell'immagine, Bolonia, Clueb, 1983; E.G. Laura: Le stagioni dell'aquila. Storia dell'Istituto Luce, Roma, Ente dello Spettacolo, 2000.
  • [ 21 ] El Cinegiornale LUCE no tuvo ninguna competencia hasta 1938, año en que apareció el noticiario INCOM (en realidad, los dos concurrentes competían en supina adhesión a las directivas del régimen).
  • [ 22 ] M. Argentieri: op. cit., págs. 38-39.

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