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Visual

ZAPF. Elogio de la arquitectura / ZAPF en directo

por Raquel Pelta y Carmen Méndez

Visual nº 111, noviembre 2004

Es uno de los referentes del arte tipográfico a nivel mundial. Hermann Zapf (1918, Nuremberg, Alemania) exhibió su vitalidad en el I Congreso de Tipografía celebrado el pasado mes de junio en Valencia, el cual rindió homenaje no sólo a su trabajo presente y pasado sino también al que espera realizar en el futuro. A sus casi 86 años, Zapf continúa siendo un pionero, además de un ferviente defensor del uso de las nuevas tecnologías. Con ellas ha compuesto algunos de sus proyectos más recientes, entre ellos, el desarrollo de Optima Nova y Zapfino Extra, en colaboración con Akira Kobayashi.

Apenas había alcanzado los veinticinco años cuando a Hermann Zapf le llegó el turno de ser lo que él y sus compañeros de la unidad cartográfica del ejército afincado en la Francia ocupada de la II Guerra Mundial denominaban con sorna ‘héroes furtivos', es decir, “jóvenes soldados que pudieran ser enviados en comisión” al frente. Zapf tuvo la suerte, sin embargo, de contar con el favor de su oficial, ansioso por retenerle y admirador de su “especial habilidad para dibujar mapas de España”. En esa ocasión, mientras el oficial hablaba, tomó un pincel fino y escribió su nombre en caracteres minúsculos, sin ayuda de las lentes o de la lupa. Según él, el general “lo miró tan de cerca que se le cayó el monóculo”. Un instante después, continuó su camino como si nada hubiera sucedido y Zapf permaneció en su puesto como “el cartógrafo más joven del ejército alemán”.

Sus letras de un milímetro de alto tuvieron en ese momento el efecto providencial que años más tarde convertirían a Zapf en una de las autoridades del diseño tipográfico a nivel mundial. Prueba de su extraordinaria influencia es el rediseño de su Optima de 1958 –uno de sus diseños preferidos junto con las Melior y Palatino– en el año 2003.

©Ricardo RousselotComo la antigua, la actual Optima Nova se apoya en su deseo de crear un diseño capaz de condensar las virtudes de la romana clásica y la sanserif. Basado en la Sección Áurea, el que es sin duda su tipo más popular junto con Palatino –creado éste en 1948 y primero de una vasta producción de alfabetos latinos– es el resultado de su entusiasmo por la tipografía lapidaria de las ruinas romanas presente también en las iglesias de estilo renacentista que conoció en un viaje a través de Italia realizado en 1950. De esa fecha, aproximadamente, data también la relación de Zapf con la actividad tipográfica latinoamericana, resultado de los estudios llevados a cabo por el bonaerense Raúl M. Rosario.

Gracias a estas y otras conexiones afortunadas, además de a su impetuoso talento, ha conseguido llevar a cabo el diseño de aproximadamente 200 alfabetos latinos, griegos, árabes, cirílicos y pan nigerianos para sistemas tipográficos en metal, fotocomposición y digitales. Toda una hazaña para un obstinado autodidacta que se inició en los misterios de la tipografía gracias a la exposición de Rudolf Koch en 1935. Su libro La caligrafía como arte terminado , junto con la obra de Edward Johnston, Caligrafía e ilustración y rotulación, fueron sus únicos mentores en el aprendizaje del complejo arte caligráfico. Según ha afirmado el propio Zapf, en 1976 “no existía prácticamente nada de bibliografía acerca del tema, con lo que uno estaba obligado a buscar toda la información por su cuenta”. Esta situación alcanzaba el punto de tener que “contactar directamente con las fundiciones para tratar de aprender cómo se hacían las matrices de los tipos, por ejemplo”.

©Miryam AnlloZapf, que desde el principio defendió el uso de las computadoras –se dice que predijo entre sus colegas la aparición de pequeños ordenadores para uso personal, obteniendo a cambio un frío escepticismo–, considera a Zapfino su diseño más complejo. Realizado en 1998, es en su concepción uno de los más antiguos, puesto que lo rescató de sus cuadernos de apuntes Reflexiones y bosquejos , elaborados durante la guerra. Su definición de la “buena tipografía” (aquella que se ajusta exactamente a su propósito y carece de “letras perturbadoras”) es el complemento adecuado a su convicción de que las letras no son otra cosa que “arquitectura bidimensional”. Llevando al límite su interpretación, no sería descabellado considerar a Zapf como un arquitecto. Al fin y al cabo es gracias a él –y también a otros– que las palabras se levantan de los libros como edificios, dispuestas a cumplir su misión de construir para nosotros espacios reales e imaginarios.

ZAPF en directo

Con motivo del Congreso de Tipografía celebrado los días 25, 26 y 27 de junio en Valencia, Raquel Pelta y Carmen Méndez entrevistaron a Hermann Zapf, después de que éste pronunciara su conferencia Tipografía en el medio digital y la charla, junto a Kobayashi, Mejorando excelentes tipos: desarrollo de Optima Nova y Zapfino Extra.

¿Qué es la tipografía para usted?

La forma más fácil de transferir un mensaje a sus lectores. Hacer algo sencillo y rápido de leer y de comprender. Demasiada información incluida en una tipografía complicada puede resultar bonito, pero para mí eso no es tipografía, sólo diseño.

¿Cuál es la relación entre caligrafía y tipografía?

La caligrafía es la base de todas las tipografías. Copiar la escritura a mano y convertir esas formas en tipos es el primer paso. Las formas de las letras son el resultado de ese proceso. En los últimos años, la tendencia apunta a que la caligrafía sea cada vez más humana. La relación entre caligrafía y tipografía está de plena actualidad. Por mi parte, he diseñado varias tipografías, como la Zapfino, que en realidad eran caligrafía.

Hay una larga discusión acerca de la influencia que ejerció la Bauhaus en tipografía

En mi caso no hay discusión acerca de esa influencia. Creo en el espíritu de la Bauhaus; tender a la simplicidad es lo más indicado en el diseño, en la tipografía e incluso en la publicidad. Para ellos todo debía ser simple y claro, pretendían alejarse de cualquier influencia heredada del siglo XIX. Hoy en día hay muchos tipos que no son útiles, aunque puedan utilizarse y hasta quedar bien para un propósito determinado. La idea de simplicidad vuelve continuamente.

¿Cómo era la enseñanza en los años 70?

©Chema Ribagorda No había; la mayoría de la gente empezaba rotulando y más adelante pasaba al diseño de tipografías. Al principio, ni yo mismo sabía que quería diseñarlas. Desarrollabas diseños que pudieran utilizarse y después enseñabas las soluciones a las que habías llegado en el proceso. Aprendí mucho estudiando las letras. A finales de los años 70 empecé a dar clases en Estados Unidos sobre programas de tipografía utilizando los ordenadores de una empresa de Hamburgo y esa fue la primera vez que la gente pudo aprender diseño tipográfico. Estuve diez años yendo y viniendo todos los meses entre ambos países. Para mí era muy interesante estar en contacto con gente joven, interesada en aprender. Empezamos rediseñando los caracteres tradicionales, los caracteres básicos romanos. Muchos de mis alumnos terminaron en la industria de la tipografía, en compañías como IBM o Adobe.

¿Cuál es su punto de vista acerca de los cambios que han producido los ordenadores en la tipografía? ©Juan MartínezAntes, los tipos se hacían a mano, uno a uno. La composición era un proceso realmente lento en que el operario tenía que poner cada tipo en el soporte de componer y trabajar con él de manera independiente. Si terminaba una página y caía en la cuenta de que había olvidado una palabra tenía que rehacerlo todo de nuevo. Afortunadamente hoy en día este es un proceso que el ordenador realiza por sí mismo rápidamente. Además, todo el mundo puede aprender a crear sus propios tipos, porque hay aplicaciones muy sencillas que permiten hacerlo a través de un proceso de aprendizaje muy simple. Es posible estudiar las instrucciones en un manual, o trabajar con amigos para aprender el programa. Hoy, el tiempode aprendizaje es mucho menor; en tres años se pueden llegar a hacer cosas interesantes.

¿Cuál de sus tipografías prefiere?

Es una pregunta difícil… Si usted tuviera cinco hijas y yo le preguntara cuál de ellas es la más guapa… Supongo que la Optima, aunque mi hija Palatino se pondrá triste. Optima, sí, porque es un diseño simple que representa el espíritu de nuestros días. Una forma sencilla, limpia, sin nada añadido, rápida de leer.

Las ilustraciones del presente artículo proceden de la exposición "Homenaje a Hermann Zapf", recopiladas en el libro del mismo título publicado por la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana con motivo del I Congreso de Tipografía celebrado en Valencia en Junio de 2004

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