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Visual 109 Visual

La letra vasca. Etnicidad y cultura tipográfica

por Eduardo Herrera Fernández
Visual nº 109, julio 2004

Número de páginas: 2
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El contexto antropológico en el que surgen las estelas está íntimamente asociado al culto mortuorio, participando de un origen etnográfico común, es decir, son producciones colectivas cuyos rasgos esenciales o característicos, inspirados en un ambiente de concepciones y sentimientos colectivos, se repiten en diversos objetos, costumbres o ritos. No se trata de obras individuales efímeras en el tiempo, sino de obras populares y anónimas, cuyo estilo se transmite generacionalmente, en un proceso mimético.
Estas estelas fueron realizadas por cuadrillas de canteros ambulantes, pero no exclusivamente, pues también los artesanos locales, pastores y agricultores analfabetos, en ausencia de aquellos o simplemente por ahorrar costes, fabricaban sus propias piezas o las de sus vecinos, reproduciendo rasgos que habían visto antes en soportes análogos, rasgos que responden a un ambiente, es decir, a concepciones y gustos ya popularizados. Estos creadores de formas alfabéticas renovaron constantemente los diseño barrocos iniciales, derivándose multitud de variaciones y características formales híbridas.
Lejos de limitarse a perfeccionar los aspectos ergonómicos de lectura de los signos de escritura grabados en piedra, el artesano cantero decide elevar la categoría de humilde objeto, dotándole de atributos plásticos, fuertemente elaborados y de aspecto aguirnaldado y pendolista, sin que, por ello, perdiera nada de su utilidad original. En muchos casos, podemos apreciar el deseo auto satisfactorio de configuración personal en la inscripción de los signos alfabéticos, buscando una ornamentación formal, frecuentemente exagerada. Esto obedecía también a un afán de demostración de destreza y rivalidad en la exhibición de virtuosismo en el trazado de la escritura, lo cual les llevó a configurar formas alfabéticas cada vez más elaboradas, en un empeño de auto publicidad. Esta introducción de elementos ornamentales añadidos a la configuración formal, supone en muchas ocasiones, un valor gráfico prevalente al de las formas alfabéticas.

Ejemplo de "persistencia de las formas alfabéticas"
reflejada en variantes de la inscripción de la letra A
en diferentes esquelas y lápidas funerarias
En otros casos, los atributos morfológicos de los diferentes caracteres son el resultado de una serie de juegos formales para así obtener ligaduras y compresiones, en función de un mejor aprovechamiento de la superficie disponible. Un ejemplo del resultado de estas manipulaciones de las letras, para su adaptación al espacio lapidario limitado, son los atributos característicos de la letra A, en la que el trazado horizontal que la corona, así como la triangularidad descendente de su asta transversal, es el resultado de la síntesis en una sola letra de los trazos esenciales de la superposición de varias letras (TA - MA). Otro ejemplo sería la diferencia de cuerpo de algunos signos (caso evidente de la O) con respecto al resto del sistema alfabético, para su intercalado en otros signos abiertos (K, L, R, T...).
Persistencia de las formas alfabéticas en el tipo vasco
En cualquier caso, la definición de un "tipo vasco" resulta imprecisa, y al que en el mejor de los casos tendríamos que catalogarle como ecléctico. Sin embargo, a pesar de las grandes diferencias morfológicas existentes entre las letras en diversos soportes, sí podemos observar algunos criterios formales que permiten apreciar un fenómeno al que podría catalogarse como "persistencia de las formas alfabéticas" o, cuando menos, la repetición de externas apariencias o similitudes. Esto ha llevado al reconocimiento de un "estilo vasco de letra", con un carácter definido. A modo de ejemplo, podemos apreciar resultados de una A mayúscula, en toda una serie de variantes recogidas a lo largo de diferentes zonas del País Vasco, en inscripciones de antigüedad probada. Debemos de tener en cuenta que existe una gran diversidad de tipos de grafía, variantes, estabilizaciones y deformaciones a partir de una misma tipología gráfica que, en cualquier caso, son portadoras de una clara tradición, intención y determinación formal, más o menos evolucionada.
Esta recurrencia formal y consolidación de líneas estilísticas y formales, que pueden ser el resultado de convergencias más o menos fortuitas, son reconocidas popularmente, perseverando, en su implantación en el panorama gráfico-visual del País Vasco. Esta proliferación de la "letra vasca" ha hecho que alguna institución pública y empresas relacionadas con la edición gráfica, hayan intentado normalizar este carácter tipográfico, afanándose en sintetizar en un tipo de letra todas las formas transitorias del pasado.

"Alfabeto Bilbao",
diseñado por Alberto Corazón
Así por ejemplo, el Ayuntamiento de Bilbao patrocinó el diseño de un nuevo tipo de letra basado en la "letra vasca" con la intención de utilizarla en el nuevo sistema de señalización urbana de la ciudad. Este proyecto tipográfico, al que se ha denominado "Alfabeto Bilbao", independientemente de la valoración de la intención del encargo por parte de la Institución y del resultado gráfico final aportado por el diseñador, supone, al menos, una buena oportunidad para ejercitar una reflexión sobre algún aspecto de la ética en la labor del diseñador gráfico y del nivel cultural de nuestros gestores.
Otras propuestas de empresas de preimpresión y diseño y digitalización de fuentes tipográficas ofrecen un catálogo con multitud de variaciones del tipo vasco ("Euskara", "Classic", "Modern", "Old", "Etxeak", "Gernika", "Oñati", "Karako", "Zubizarreta toska"...) que de alguna forma luchan por imponerse comercialmente.

Portadas de cabeceras de diarios
y publicaciones de difusión cultural vasca
Estos esfuerzos de normalización de la "letra vasca", surgidos de intereses políticos y comerciales, no han contribuido a una adopción oficial uniforma de la letra vasca. Compartiendo la opinión de Hinrichs Sachs, evidentemente, la propiedad cultural, aquella que no es exclusivamente material, visible e incapaz de reproducirse por sí misma, debe ser constantemente hecha realidad para que exista verdaderamente (al igual que la escritura necesita ser leída y el discurso ser oído).
... lo que nosotros, el público en general, hemos heredado y ahora poseemos, no puede ser vendido, comprado y utilizado. .
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