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Scherzo 217 Scherzo

Wolfgang Rihm. Un compositor que confiere a los mitos un nuevo rostro sonoro

por Barbara Röder
Scherzo nº 217, Marzo 2007

Número de páginas: 2
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Sí. Y aquí está también la referencia a Salome . Jochanaan no es sólo un hombre atractivo, sino el representante de una nueva espiritualidad. Encarna al predicador, y es un sabio. Alguien que anuncia una nueva era del pensamiento, un nuevo futuro, un nuevo espacio místico a través de su presencia. Los dos, el águila y Jochanaan, son proyecciones de necesidades sensoriales, además de símbolos que van más allá de lo personal y llegan hasta las esferas políticas. Aquí me pareció posible la relación entre ambos. Fue algo instintivo.
Descubrimos en su lenguaje musical referencias a nuevos y antiguos mitos, y a la obra de Peter Sloterdijk Ira y tiempo , que se enfrenta con la actualidad, con nuestro siglo y sus "bancos de ira". Otro pensador, aunque no musical, que investiga los mitos, la evolución de los conceptos. ¿La ira alimenta también el comportamiento de Anita?
Por supuesto. Anita oscila desde una amorosa sumisión hasta furiosas arias de reproche y de cólera.
¿Antiguos mitos con un nuevo rostro?
La esfera mitológica se desarrolla, trabajemos o no en ella. Podemos tratar de no tocarla, pero se desarrollará por sí sola.
Volvamos al monodrama Das Gehege . La obra Schlusschor hace referencia a la Novena Sinfonía de Beethoven.
Así es. No he cambiado nada en el texto de Botho Strauß. He utilizado todas las palabras, algunas de ellas con más frecuencia de la que aparecen en el texto. La Novena se interpretaba permanentemente junto al muro de Berlín. ¡Era una celebración! Hay un par de referencias ocultas a la Novena , que aparecen de manera recurrente una y otra vez en mi música escénica. Este acorde inicial, que vuelve a aparecer pero distorsionado, es el acorde con el que comienza el Finale de la Novena (canta): "oh, Freunde...". El himno alemán lo he introducido en una rápida cadencia, apenas perceptible, en modo menor.
Como en Los dos granaderos de Schumann, donde La Marsellesa aparece también en modo menor. Para una cantante, este monodrama es todo un privilegio. Aquí puede manifestarse a la perfección, introducir su propia historia de abandono, sus experiencias personales.
Sí, aquí encontramos los sentimientos de una persona adulta, que pertenece a una clase alta venida a menos, y que se ve metida en una jaula, sometida a una situación extrema. Es un estudio sobre una mujer madura. Ésta es la diferencia con Salome, que en la Biblia tiene doce años. En Oscar Wilde es un poco mayor.
Desde 1985 es usted profesor de composición en Karlsruhe. ¿Cómo ve el futuro para los compositores de las nuevas generaciones?
Hay talentos extraordinarios: Dietrich Eichmann, Markus Hechte o Jörg Widmann. Todos ellos encontrarán su camino. Otros ya lo han hallado, o incluso están muy establecidos, como Rebecca Saunders. Me gusta mucho observar esta evolución. Hace poco he tenido a un joven húngaro, Márton Illés, que se ha doctorado. También él encontrará su rumbo, lo cual me alegra mucho. Hay diversos tipos de capacidades. Algunos escriben para teatro musical, mientras que otros están más orientados hacia el lado instrumental. Unos escriben para la voz, y otros se inclinan hacia la percusión.
El Concierto para violonchelo , estrenado recientemente en Salzburgo, ¿puede verse como una imagen instrumental de la voz humana?
Puede calificarse así. Pero el cantor no tiene ningún objeto en el que apoyarse. No hay nada entre él y el público. Vive de su propia expresión. A cambio, no tiene que luchar contra un material artificial como la madera o las cuerdas. Es una gran responsabilidad para un compositor escribir para la voz, considerar un instrumento como la voz humana. Componer para una voz solista o para coro pertenece a las labores más difíciles y también más hermosas a las que puede dedicarse un compositor.
¿Cuáles son sus próximos proyectos dentro del teatro musical?
Puedo imaginarme muy bien integrar Das Gehege dentro de una trilogía. Veo una relación directa con mi monólogo sobre Penthesilea , que escribí para soprano y fue estrenado en el Festival de Weimar de 2005 por Gabriele Schnaut. Este monólogo podría figurar al principio de la trilogía, después vendría Das Gehege y, por último, el Lamento de Ariadna de los Ditirambos de Dionisos de Nietzsche, una obra que fue estrenada en 2002 por Juliane Banse y la Orquesta de Cámara de Múnich. Esta trilogía describe situaciones anímicas de diferentes tipos de mujer. Los hombres aparecen sólo como águilas o cadáveres [ ríe ]. En el Lamento de Ariadna interviene también Baco, que se podría introducir en escena como una breve aparición tenoril que, a modo de metamorfosis, se transformase en águila y, para terminar, en el desgarrado Aquiles. Es una sucesión de imágenes mitológicas sonoras en forma de tres monodramas, cada uno de los cuales dura una media hora. La duración total del espectáculo dependería, naturalmente, de la puesta en escena.
¿Cuál sería el título?
Drei Frauen (Tres mujeres). En las tres piezas presento estados anímicos y expectativas ambivalentes y diferenciadas, que confluyen en esa atmósfera de absoluto abandono. Das Gehege trata de la liberación de un animal salvaje que no se acomoda a la mujer y es devorado. Esta imagen pasa después a la atmósfera de Penthesilea. Cuando la amazona ve el cadáver de Aquiles, se pregunta: ¿quién ha hecho esto? ¿quién lo ha destrozado, lo ha desgarrado con los dientes? Las mujeres de su entorno no se atreven a hablar abiertamente, pero le dicen: "Tú misma". La obra termina con este reconocimiento: "Yo lo hice, yo, yo". Es una cuestión existencial, fascinante. Los tres monólogos están terminados y sólo esperan a ser representados juntos en escena.
Me parece que ha dado usted al mito un nuevo rostro sonoro, una plataforma músico-dramática. ¿Qué seguirá a los grandes temas épicos como Hamlet, Edipo o México?
Sigo trabajando en una composición titulada Séraphin , que es una obra de teatro musical sin palabras. Ya he terminado una parte de ella. Jan Fabre la estrenará en Bruselas como ballet. Tengo una gran curiosidad. Pero alguna vez llegará el momento de escribir una comedia, una farsa. Estoy seguro de ello.
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