En la Clemenza he ido un poco más lejos que en las dos anteriores óperas de Da Ponte. He hecho mucho hincapié en un elemento de la obra que siempre fue criticado, los recitativos. Como es sabido, las arias y concertantes son obra del genio de Mozart y los recitativos, por falta de tiempo (Mozart estaba trabajando ya en la Zauberflöte ) fueron compuestos por un ayudante, posiblemente Süssmayr. Pero el libreto de Mazzolà es puro Metastasio; es decir, que procede asimismo de un genio. En la portada se dice: libreto de Caterino Mazzolà a partir de Pietro Metastasio, o, para ser más exactos: "ridotto a una vera opera dal Sig.re Mazzolà", es decir, reelaborado y simplificado en algunas intrigas secundarias. En algunos recitativos que pudieran parecer melódicamente aburridos he realizado pequeños cambios, y también he limado algunas transiciones entre recitativo y aria, en las que se tiene la sensación de que algo no cuadra armónicamente. Además, he hecho acompañar el recitativo secco por las cuerdas, convirtiéndolo en accompagnato -lo que puede escandalizar quizá a los puristas. En cualquier caso, espero haber equilibrado los abruptos contrastes entre los largos y aburridos recitativos y la genial música de Mozart. Antes de los conciertos trabajé con los cantantes durante tres días solamente en los recitativos; y me acuerdo de que el público siguió el apasionado recitativo que precede a la segunda aria de Sesto casi sin respiración.
¿Se muestra algo escéptico ante las celebraciones mozartianas de este año?
Un aniversario sólo tiene sentido si se redescubre a un compositor desconocido o se rescatan las obras menos frecuentes de un autor célebre. En Mozart no había ninguna necesidad, pero, naturalmente, su nombre tiene un increíble valor comercial, y se puede ganar mucho dinero con él. Uno de sus contemporáneos, y asimismo nacido en 1756, Joseph Martin Kraus, que trabajó en la corte de Estocolmo, también merecería que se celebrase su aniversario y ser así más conocido.
No obstante, también abordará en Innsbruck una ópera de Mozart, y de las más famosas, Don Giovanni , aunque ha rechazado una oferta para dirigirla en el Théâtre des Champs-Élysées de París porque el proyecto no le parecía demasiado interesante y las condiciones de trabajo en aquel teatro son cada vez más difíciles.
Allí tengo muy poca libertad, incluso en la elección de los cantantes. En Innsbruck yo soy mi propio jefe, y voy a ofrecer una interesante comparación entre las versiones de Praga y Viena, con dos funciones de cada una de ellas. Después, en Baden-Baden, se hará la típica versión mixta, mientras que para el CD he escogido la variante de Praga y las arias restantes se grabarán como apéndice.
Otros proyectos mozartianos, como Idomeneo y Lucio Silla , están ya en marcha, y también se habla de una Zauberflöte .
Después de las representaciones en Bruselas, tengo muchas ideas nuevas sobre esta obra, por ejemplo poner música a los diálogos (!). En La Monnaie tuve muy buenas condiciones de trabajo, siempre con los mismos músicos, con Bernhard Forck como concertino e instrumentos antiguos en los metales.
En el Festival Haendel de Göttingen y en el ciclo Pentecostés + Barroco en Salzburgo, dirigirá este año otro oratorio de Haendel, Alexander's Feast , en la versión de Mozart -lo que podría considerarse también como otra contribución al aniversario del compositor salzburgués, aunque más bien se trate de una elección fortuita, ya que era un encargo de los respectivos organizadores.
En estos momentos estoy estudiando esta versión y creo que merece la pena observar hasta dónde ha llegado Mozart, que hizo con Haendel lo mismo que hago yo ahora con Monteverdi, con mucha fantasía y un gusto exquisito por los timbres. Naturalmente, con ello se pierden otras cosas. El continuo es mucho más rígido, y la difícil parte de clarín tuvo que simplificarla, al igual que en El Mesías cambió la trompeta natural en el aria The trumpet shall sound , porque en su época era técnicamente casi imposible de tocar, por el oboe. Tengo más problemas con la adaptación del texto. El original está escrito en verso, lo cual ya es en sí un elemento musical, y eso falta en la traducción de Klopstock. Por esa razón quizá la interpretemos en inglés.
En el Festival de Innsbruck de 2004, fiel a su labor de pionero en cuestión de recuperaciones, presentó una rareza musical de primer rango -la última ópera de Cavalli, Eliogabalo , con el joven director de escena francés Vincent Boussard, quien antes había realizado un exhaustivo trabajo filológico, lo que otros colegas mucho más atareados que él no pueden realizar por cuestiones de tiempo. La obra gira en torno al emperador romano que abusa del poder y es víctima de sus delirios de grandeza, y nunca se había representado por su subversivo libreto. En 2008 se podrá ver esta producción, que también se ha presentado ya en Bruselas, en la Staatsoper de Berlín. También aquí es fiel a su carácter de work in progress y trabajará con un reparto completamente nuevo.
La actividad discográfica del maestro es variada y está planteada con mucha anterioridad. Dentro de ella no sorprende que su espectro sea cada vez mayor. Así, en 2007 se aproximará a Rossini, con un Tancredi con Bernarda Fink en el papel titular y una nueva colaboración con la Orchestre des Champs-Élysées; como casi siempre, la grabación estará precedida de una gira de conciertos. Continúa su dedicación a Johann Sebastian Bach, cuya Pasión según San Mateo dirigirá este año en Köthen. El segundo de los dos conciertos previstos en la ciudad bachiana incluye el Magnificat , la Misa en sol menor y la cantata Es erhub sich ein Streit (Se levantó una disputa). Hasta ahora, Jacobs ha registrado únicamente tres cantatas de Bach, pero le gustaría aumentar ese número. El hecho de interpretar como católico la música protestante de Bach tiene...
...Una importancia mayor de la que se piensa. No se puede negar que muchas de sus cantatas presentan momentos teatrales; son casi mini-óperas. En el Concejo Municipal de Leipzig, las Pasiones llegaron incluso a recibir críticas, porque las encontraron demasiado operísticas. Hay también interesantes testimonios del profesor de canto alemán, Agricola, que en un capítulo de su libro escribe sobre los recitativos y divide éstos entre los destinados a la iglesia, a la escena y al hogar. Para todos ellos da reglas muy especiales. Por ejemplo, los recitativos en la iglesia deben ser ejecutados más despacio, porque el texto sagrado necesita tiempo para penetrar en los corazones de la gente. También los cantantes deberían ser moderados en sus gestos.