Por otra parte, no se puede olvidar al estímulo que para la investigación musical española supuso la fundación en 1977 de la Sociedad Española de Musicología (Sedem), compuesta en la actualidad por 800 socios. Esta asociación científica y cultural aglutina a la mayoría de los musicólogos españoles y ha llevado a cabo una labor esencial para fomentar y divulgar la musicología española. Los diferentes presidentes de la Sedem (Samuel Rubio, Ismael Fernández de la Cuesta, Dionisio Preciado y, en la actualidad, Rosario Alvárez) han desarrollado una labor ingente a favor de nuestra musicología que se ha traducido en publicaciones, la edición de una revista, la organización de congresos y encuentros, la convocatoria de un concurso de investigación, y la más reciente novedad de la Sedem, consistente en una interesantísima serie de grabaciones de discos ( El patrimonio musical hispano ) relativos a la música española, gracias a la cual se han dado a conocer obras fundamentales de nuestra historia, tales como los cuartetos de Canales, misas de José de Torres, obras de José de Nebra y Carlos Patiño, etc. Por otra parte, la Sedem ha organizado varios congresos con gran afluencia de asistentes, cuyas actas han sido asimismo publicadas, y fue la anfitriona del XV Congreso de la Sociedad Internacional de Musicología, celebrado en Madrid en 1992. Asimismo ha organizado simposios y encuentros sobre temas concretos (Alfonso X el Sabio y la Música, La música para teatro en España, Musicología y Música contemporánea, o el más reciente sobre Luigi Boccherini, que se habrá celebrado cuando estas páginas salgan a la luz). Es lamentable que el apoyo institucional y económico a la Sedem nunca se ha correspondido con la ingente labor realizada desde 1977. En mi opinión, nunca se ha realizado tanto con tan pocos medios. Siempre gozó la Sedem del apoyo económico del Ministerio de Cultura pero tal apoyo ha sido y es sencillamente raquítico.
Uno de los hitos más relevantes de la investigación musical española fue la publicación entre 1999 y 2002 de los diez volúmenes del Diccionario de la música española e hispanoamericana , quizá la aportación más ambiciosa y significativa de la musicología española en los últimos tiempos: dicha obra constituye el fruto del trabajo científico de más de 600 musicólogos procedentes de todo el mundo que, bajo la dirección y coordinación de Emilio Casares, redactaron los diferentes artículos a lo largo de once años.
La edición musicológica en España
La primera impresión que se tiene en la actualidad del estado de la edición musical en nuestro país no puede ser sino optimista. Son numerosas las instituciones tanto públicas como privadas que se han mostrado interesadas en apoyar las diferentes propuestas de la investigación musical española. Varios problemas sin embargo impiden que las aportaciones de los musicólogos españoles y de los hispanistas tenga una mayor repercusión y proyección internacional:
1) La distribución, quizá el mayor reto al que se enfrenta la edición musical española y que todavía no se ha solventado; creo que es significativo de lo que estoy afirmando que la principal distribuidora de libros musicales españoles ni siquiera tenga una página web propia, lo cual limita la difusión y conocimiento a nivel internacional de nuestra música.
2) La escasa presencia editorial española en las diferentes ferias musicales internacionales, si la comparamos con otros países de nuestro entorno.
3) La escasa tirada y la mínima propaganda de algunas publicaciones musicológicas, cuya difusión se limita al ámbito geográfico en el que está situada la editorial o institución que patrocina dichas publicaciones.
En los años de la postguerra española, la única iniciativa editorial relevante de la musicología española estaba protagonizada por los excelentes Monumentos de la música española , publicados por el Instituto de Musicología (CSIC), fundado por Higinio Anglés en Barcelona. Sin embargo, el panorama de la edición musical española en estos últimos veinte años se ha transformado de manera radical pues, como dije anteriormente, son numerosos los organismos públicos y entidades privadas que se han sumado a la recuperación de nuestro patrimonio.
Necesitaría varias páginas para poder glosar las realizaciones que han llevado a cabo diversas entidades como es el caso de la citada Sociedad Española de Musicología, con varias series de publicaciones de primera línea, gracias a las cuales se ha recuperado la obra de compositores esenciales de nuestra historia musical (Sebastián López de Velasco, Francisco de Peñalosa, Antonio Soler, Carlos Baguer, José de Torres, etc.), a la cual se añade la ya citada serie de grabaciones: creo que se trata esta última de una iniciativa digna de todo elogio, pues en algunas ocasiones las ediciones musicales en nuestro país tienen una repercusión muy limitada al circunscribirse a la propia edición en papel.
No quisiera dejar de citar, aunque sea brevemente, la labor realizada por la sección de música antigua de la Institución Fernando el Católico, la cual ha desempeñado un papel preponderante en la difusión y conocimiento de la producción musical de los compositores aragoneses. Por su parte, el impresionante catálogo de obras publicadas por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales ha significado la recuperación y la reposición de un gran número de zarzuelas y óperas entre los siglos XVII y XX, sin olvidar las reducciones para voz y piano, la música instrumental, estudios y manuales de gran utilidad, reedición de obras clásicas de nuestra musicología, etc. Asimismo, la Fundación Caja Madrid viene desarrollando un ambicioso plan de publicaciones bajo el título de Patrimonio musical español : la música en los monasterios reales de Madrid, el Códice de Madrid , el Códice de las Huelgas o la música inédita de Cristóbal de Morales, son sólo un ejemplo de sus realizaciones, algunas de las cuales han visto asimismo la luz pública gracias a su grabación sonora.
Las revistas musicológicas
La revista decana es Anuario Musical , órgano de la Unidad Estructural de Investigación-Musicología del CSIC, con sede en Barcelona. Durante muchos años el Anuario Musical fue la única voz de la musicología hispana, por lo que su labor fue fundamental en una época sumamente difícil, dado el escaso apoyo e interés que suscitaba la investigación musical española. Gracias a la tenaz labor de Higinio Anglés, Anuario Musical se convirtió en el único medio que aglutinaba las escasas investigaciones que sobre nuestra música se desarrollaban en nuestro país.
Afortunadamente, en estos últimos veinte años el panorama de las revistas musicológicas españolas ha variado notablemente. Creada en 1978, de la Revista de Musicología , órgano científico de la Sociedad Española de Musicología, se han editado hasta el momento 27 volúmenes. El buen estado de salud de nuestra musicología queda patente por el prestigio alcanzado por esta revista, en la que colaboran reconocidos musicólogos españoles y extranjeros. Además de los propios artículos científicos, cuenta con secciones fijas dedicadas a textos históricos, catalogación de fondos musicales, reseñas, tesis doctorales, bibliografía y noticias.
Ya cité en la introducción que la fundación de la revista Nassarre en Zaragoza, en 1985, supuso, entre otros factores, un despegue decisivo para nuestra musicología. Publicada por la Institución Fernando el Católico, a pesar de tratarse de una Revista aragonesa de musicología , ha sabido convertirse en un eficaz y prestigioso medio para el mejor conocimiento y divulgación de la historia musical española.