
Adolfo Schlosser: Opindo III, 2000 |
En febrero de 1996, coincidiendo entonces también con la celebración de ARCO, veía la luz el primer número de Arte y parte. Se cumplen por tanto aquí diez años de andadura, prácticamente siete, a su vez, de la etapa actual de la revista. Las palabras de Miguel Fernández Cid que abrían aquel ya lejano número inicial, asumían, frente a la tendencia imperante a favor de una decantación restrictiva, otro compromiso de sesgo bien distinto, la apuesta por "una información implicada, pero no direccional (...), que no niegue su validez a unas propuestas por defender aquellas hacia las que se inclina la moda o el gusto personal". Y, con una década cumplida ya a la espalda, ese mismo empeño es, hoy como ayer, el objetivo principal de quienes hacemos Arte y parte.

Wassily Kandinsky: Moscú I, 1916 |
Una tarea que ha sido posible, ante todo, por ser un camino que hemos recorrido, siempre, en compañía de muchos. Y donde lo mejor del balance corresponde, claro está, a la generosa complicidad de tantos -críticos, historiadores, poetas, cineastas, novelistas, como los propios artistas- que han hecho suyo también este viaje, al sinfín de miradas entrecruzadas, a lo largo de estos años, en el marco de estas páginas. Pues tan sólo así cabía intentar dar cuenta al lector, siquiera en mínima parte, de las incontables hebras que al fin dibujan la trama del arte.
Gracias, por tanto a ellos, y a cuantos otros, imposibles de enumerar con detalle, nos han brindado por igual, desde el inicio hasta aquí imprescindible apoyo. Pero gracias, ante todo a ti, lector, por asomarte a estas páginas. Pues sin eso, nada de lo anterior habría ocurrido.Como tan solo por ello todo vuelve a empezar con este aniversario.

Curro González & Manuel Ocampo:
Godfather's Daughter, 2005 |
Rescatamos así, en el presente número, un texto de Simón Marchán acerca del fecundo surco abierto, en el destino de la arquitectura, por el Malevich suprematista. Valeriano Bozal, por su lado, nos habla del escultor decisivo que fue, y sigue siendo, Adolfo Schlosser. Luego, las voces de Manuel Ocampo y Curro González confluyen en torno a la obra realizada, al alimón, por ambos artistas. Estrella de Diego transita los espacios habitables de Victoria Civera. Y Jaume Vidal Oliveras rinde obligado homenaje a Joan Hernández Pijoan, desaparecido hace apenas unos días. Cerrando en esta ocasión el juego, un hermoso inédito, fragmentos del rumbo emprendido por Alberto Corazón hacia los confines últimos del bodegón.