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Arte y Parte 80 Arte y Parte

Juan Hidalgo, el último rubio

por Alicia Chillida
Arte y Parte nº 80, Abril / Mayo 2009

Número de páginas: 3
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Conocí a John Cage -Juan Jaula- en Darmstadt en 1958. Fuimos presentados por David Tudor (EL PIANISTA). Poco después convivimos en Milán largo tiempo y se confirmó mi padre, sin necesidad de semen. Fue ruido y silencio nada más (no hay padre sin hijo ni hijo sin padre aunque todos somos PADRHIJOS, padres e hijos de nosotros mismos).
Juan Hidalgo [ 1 ]
No encuentro mejor presentación que la que el propio Juan Hidalgo realiza de sí mismo, en el epílogo del libro Silencio de John Cage. Con esta paternidad, Juan da cuenta de su universalidad, de su procedencia ideológica y estética. Su amor por la Música, en mayúsculas, por el zen, y por el arte que es la vida. Que un artista precoz y preclaro como es él, naciera en una España culturalmente antigua y sombría, justifica esta voluntad natural de auto-adopción, que es lo mismo que hacer una declaración de principios y de adscripción a una Modernidad, con la que él nace y desarrolla a lo largo de su vida en forma de obra de arte, leve, humorística, provocativa, volátil; y a la vez poética, profunda, política y necesaria respuesta al tiempo que le ha tocado vivir y al que se anticipa. Esta es la paradoja, que hoy con la perspectiva temporal de una larga vida dedicada a la creación, podemos vislumbrar con claridad que Juan Hidalgo se ha convertido en un clásico, perdurable, un fin de raza. Con sus ochenta y dos espléndidos años sigue sin abandonar el piano, vive tranquilo, creativo (ha realizado más de quince exposiciones en los últimos diez años), con su humor disolvente y su tremenda seriedad... Y cuando muera: "más tranquilo todavía".
TEA, Tenerife Espacio de Arte -el excelente edificio proyectado por Herzog y De Meuron, en el corazón de Santa Cruz, encajado al borde del barranco, aparece como si siempre hubiera mirado de frente al viejo mercado de Nuestra Señora de África-. Allí el pasado 13 de marzo abrió sus salas a la exposición Desde Ayacata, 1998, (el objeto contradocollage procedente de Oaxaca, patria adoptiva de Hidalgo), que preside la primera estancia junto al Piano español, y da título a la muestra, que recoge los últimos doce años de trabajo, una selección de unas setenta obras, en su mayoría acciones fotográficas. En su hogar de Ayacata, a-islado con Carlos Astiárraga, comisario de esta exposición, y felizmente fertilizados por este lugar, situado en el centro geográfico de la isla de Gran Canaria, son a la vez protectores y protegidos por sus diecinueve animales: perros, gatos, tortugas y pájaros. Siempre fiel a sí mismo y a su forma de entender el acto creativo, en el que la vida cotidiana continúa siendo la fuente esencial de la experiencia, la atención a lo aparentemente nimio se convierte en materia lúdica y creativa por excelencia.
Juan se sirve de lo banal, de lo trivial, para concebir sutilmente la vida. El hecho de que toda su práctica artística sea una autobiografía, se haya utilizado a sí mismo como "materia sensible", sea quizás la razón de que él mismo constituya la obra total de Juan Hidalgo, el residuo de un largo proceso, entrando así en el estado artístico del que goza toda pieza bien ejecutada. [...] En la sonrisa genuina de Juan Hidalgo se encuentra algo más que un sarcasmo por la visión del mundo. Es el placer por vivir, por poder tocar, moverse y viajar. Es la manifestación anímica del explícito hedonismo aurático, en el que procura vivir permanentemente [ 2 ] .
Sobre Gris y Verde dos acciones fotográficas: un gran homenaje a Monet: 7 Trío Rosa-rosae para Claude Monet, 2007 y otro a Gertrude Stein The making of a rose, 2008. Y... a Duchamp. Eros y la idea de circularidad de la Rosa inician la secuencia de las obras, dispuestas en el espacio a partir de un pentagrama-imaginario en el que el ritmo, la seriación, la disposición de las fotografías, los ambientes y objetos es musical, al punto de transformar el montaje en una acción total. Cada estancia está modulada a través del color y meticulosamente medida, con el mismo rigor y orden implícitos en su obra, en su vida, como la precisión del ritual en las notas de sus conciertos. Plástica musical, poética cotidiana, es el contenido de los hallazgos que el azar ofrece a Juan Hidalgo y que él como un espejo, se encarga de reflejar. Aquella elegante y misteriosa mantis religiosa sobre el muro de la casa: Lila y verde, 2008; las variaciones de los objeto-bolas, las imágenes robadas... Todo un recorrido melódico donde su universo personal se despliega ante nuestros ojos e intelecto en un juego siempre estimulante, transgresor, lúdico y desafiante.
No en vano Juan Hidalgo estudia música desde niño y comienza muy joven a componer. En la adolescencia marcha a vivir a Milán, allí estudia composición bajo la dirección de Bruno Maderna y se inicia en los estudios orientales: China y Japón. En 1958 Hidalgo inventa la deriva ZAJ a la que sumarán Walter Marchetti y posteriormente Esther Ferrer. (Y otros miembros itinerantes como Marco y Castillejo). Esta aventura musical, teatral, plástica, poética, gráfica o postal, no se puede analizar sin tener en cuenta el nombre de John Cage, que, heredero de Schöenberg, a partir de 1950 se propone hacer cristalizar la música en obras de arte perfectamente organizadas, recurriendo a conceptos como composición, azar e improvisación. Cage hace de las manipulaciones seriales verdaderas consultas a un oráculo, con una ironía implacable y suave. Así conseguía literalmente enloquecer al sistema. "El azar debe sustituir las nociones tradicionales de arte y composición; la renuncia total del compositor a cualquier control sobre el material habría de otorgarle una libertad y agudeza de percepción más intensa". La música del silencio acogerá con hospitalidad los ruidos y los sonidos, también lo que hay ha de ser liberado [ 3 ] . Esta es la actitud de los protagonistas de ZAJ: ¡volvamos a la vida, volvamos a instalar nuestro lenguaje en la cotidianeidad! En efecto, la música la compondrá el más leve rumor de lo cotidiano.
Número de páginas: 3
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NOTAS
  • [ 1 ]

    Juan Hidalgo: "Juan Jaula", en John Cage: Silencio, árdora. 2007. pg 280.

  • [ 2 ]

    Daniel Castillejo: “Juan di algo más”, en Desde Ayacata, Juan Hidalgo 1997-2009, TEA, 2009, pg. 65.

  • [ 3 ]

    Daniel Charles: “ZAJ o el círculo de los compositores desaparecidos”, en ZAJ, MNCARS, 1996, pg. 41.


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