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Ritmo 765 Ritmo

Entrevista a Fabio Biondi

por José Luis de la Rosa
Ritmo nº 765, junio 2004

Número de páginas: 4
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FB. Tengo una idea muy personal, puede ser un poco complicada pero es mi verdad. En la época barroca la ópera tiene mucho interés -y cuando hablo de ópera me refiero a ópera seria, no a ópera bufa. La ópera bufa es un concepto totalmente diferente- es como una "esquizofrenia voluntaria" muy interesante. En esta época en la que los procesos social, filosófico, desarrollo del pensamiento humano, eran como demasiado luminosos, la opera volvía a poner las cosas en su sitio. No es casualidad que la ópera naciera en Italia como reproposición absoluta del drama griego. La Camerata de Bardi, Giacomo Peri, Ottavio Rinuccini, Marco da Gagliano, creaban sus óperas convencidos de reproducir el drama griego: recitar cantando. La ópera ha evolucionado de forma mucho menos refinada. En el siglo XVIII era ya otra cosa, pero había algo que la gente tenía muy claro en esa sociedad difícil y con muchos problemas, veían en el escenario a personajes que no tenían nada que ver con su "actualidad": Julio Cesar, Agripina, que pertenecían a una época muy remota y que sin embargo cantaban sentimientos que les eran totalmente contemporáneos y cotidianos. Esto excitaba mucho al público, ya que aparte de la emotividad que sentían con la interpretación de bellas voces, se daban cuenta que estos personajes compartía sus mismos sentimientos: la amistad, el amor, el perdón, el error, los celos, sentimientos que han sido comunes a todas las épocas.
Por eso pienso que no existe ninguna necesidad de realizar estos cambios de época. La ópera de por si ya cumple con este objetivo definido y muy interesante. No necesitamos que Julio Cesar de Haendel se convierta en un personaje de la segunda guerra mundial, pongo por caso, porque ya surte el efecto deseado por el compositor en su estado original.
Los pintores del siglo XVII y XVIII pintaban a Jesús en su cruz con un panorama estético contemporáneo, no lo pintaban como si estuviera en la época romana (Galilea). El concepto es un concepto totalmente universal, lo interesante es lo que expresaba: el sufrimiento, la meditación y todo esto. En la ópera ocurre lo mismo; lo interesante es enfrentarse a sentimientos y a situaciones morales que no pierden nunca la actualidad, pero que se desarrollen en su época. Pienso que no hay que destruir esta "esquizofrenia".
JLR. Seria como el nexo entre dos épocas: una donde se desarrollan los hechos y la otra la que los contempla, con la que encuentra cierta identidad.
FB . Exactamente. Por ejemplo, cuando visitamos las ruinas de Pompeya nos damos cuenta que la gente vivía como nosotros, entonces comprendemos que la humanidad ha tenido siempre unos lazos muy fuertes. En este sentido el lenguaje moral, filosófico, musical, siempre ha tenido una consecuencia importante, ¿porqué destruirlo de un plumazo tratando de disfrazarla de otra época?.
JLR. ¿No le parece que el hecho de transfigurar el drama de época puede confundir a quien se enfrente por primera vez a la obra?
FB. Cuando grabé por primera vez "Las cuatro estaciones" de Vivaldi alguien me preguntó -quizás queriendo comparar- por el fenómeno Nigel Kennedy. Pienso que una opinión sobre la forma de tocar de este artista no tiene interés; está claro que es un buen violinista, el hecho de grabarlas para EMI ya lo demuestra. Pero el mundo parece estar más interesado por el aspecto externo y esto es un poco como la puesta en escena de una ópera. Parece como si al público le importara más lo que se sale del concepto que el concepto en si mismo. Paradójicamente lo que atraía era que un señor tocaba música clásica con un atuendo de punky, pero su forma de interpretar era totalmente clásica. Entonces yo pregunto ¿qué es mas interesante revolucionar en el lenguaje o revolucionar en la apariencia del interprete?. A mi, por supuesto, lo que me interesa es el lenguaje no la apariencia. La gran revolución de la música barroca, es la música en si misma, no hay ninguna necesidad de complementos.
JLR. ¿Por qué ha escogido música de Boccherini para su último registro?. ¿Tiene esto algo que ver con su vinculación con España?.
FB. Sí. Tiene mucho que ver la vinculación con España y sobre todo con esa increíble mezcla de un espíritu italiano y una vida española. Porque Boccherini vivió la mayor parte de su vida en España y gracias a su enorme inteligencia y su gran capacidad supo, como compositor, mezclar perfectamente ambas circunstancias.
A través de Boccherini trato de reivindicar la España del siglo XVIII. Pienso que fue una época muy interesante a la que no se le da la importancia debida, quizás porque la corte española estaba alejada del concepto europeo. Sin embargo permitió a compositores como Boccherini y a músicos como Farinelli, hacer experimentos que no se hubieran realizado en otro sitio. Creo que el encanto de la música de Boccherini reside en esa libertad creativa, en la suerte de una corte que no le imponía nada, donde se podía expresar con toda libertad.
JLR. Pero, también es cierto que en ese sentido existía una disociación entre la corte y el pueblo
FB. Efectivamente era así. La sociedad española no tenía mucha relación con todo esto. Pero hoy no reivindicamos un movimiento social, sino un movimiento intelectual. En cierta medida cuando se alude a la corte española de este periodo se la considera como un "refugio de peregrinos musicales", y esto no es verdad. La historia es diferente, sobre todo en las décadas de los años sesenta y setenta del siglo XVIII, en las que se realizaron muchos experimentos, incluso se llegó a desarrollar mejor el nuevo estilo napolitano que en otros lugares de Europa, entre otras razones porque Farinelli era muy amigo de músicos como Giomelli o Vinci.
He llevado a cabo interesantes investigaciones con Europa Galante y Capella Peñaflorida y hemos interpretado música de Corselli.
JLR. ¿También conocido como Courcelles?
FB. Exactamente. Este compositor de origen francés nació en Piacenza, en el Ducado de Parma, cerca de donde yo soy, y vino a España llamado por Farinelli. Tiene una música absolutamente increíble, muy interesante.
JLR. Algunos piensan que nuestros siglos XVII y XVIII son musicalmente más pobres que en otros países de Europa.
FB. Hay más de lo que creemos. Al indagar en los archivos de las bibliotecas en España, descubrimos compositores que reivindican un sitio importante en la historia de la música. Lo de menos es que sean de origen italiano, o que pertenecieran a un territorio italiano que formaba parte de la corona española. Considero a Boccherini un compositor español, la música que compuso en Italia fue muy poca y además no tiene ninguna relación de estilo con toda su producción española.
JLR. Un poco como Domenico Scarlatti.
FB. Absolutamente. Pero lo reivindico sin animo de compararlo a un Mozart, a un Haydn, que son unos colosos, sino por la riqueza de su música de cámara. Encontramos cosas que parecen Schubert; y no soy yo el único que lo dice.
También existen otros músicos muy interesantes. Puedo citar a Mele, un compositor de óperas extraordinario, Nebra, Rodríguez de Hita, Padre Soler.
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